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Existe dificultad para diagnosticar a tiempo el déficit de hiperactividad en niños y adolescentes

Existe dificultad para diagnosticar a tiempo el déficit de hiperactividad en niños y adolescentes

Antes de ser diagnosticados son tildados de incapaces en la casa y en el colegio. Entérese a qué especialistas acudir y cuáles son los indicadores del trasto

Existe dificultad para diagnosticar a tiempo el déficit de hiperactividad en niños y adolescentes
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10 de Febrero de 2009
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Antes de ser diagnosticados son tildados de incapaces en la casa y en el colegio. Entérese a qué especialistas acudir y cuáles son los indicadores del trastorno.

“Todo era una pesadilla para mí… las malas notas, no me sabía las tablas, al leer siempre me equivocaba y todos los niños se burlaban de mí. Al acostarme era un suplicio, ‘que si ya hizo las tareas’, ‘que si ya dejó todo listo’, ‘que por qué me miente’, ‘que usted solo se la pasa frente a una pantalla viendo televisión o con los videojuegos, que se los voy a quitar, a prohibir, a botar, a decomisar’, me decían siempre mis papás”, recuerda José Sebastián, un joven que desde niño se convenció de que era tonto, por palabras de los adultos como “inepto, bruto e ignorante”.Siempre tuvo problemas en el colegio y un comportamiento que lo rotulaba como ‘insoportable’.

Hoy se sabe que sufre del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que le daba esas características por las que fue reprochado. “A estos niños les va mal a causa de que no tienen la suficiente atención y no deberían ser castigados, porque a ningún padre se le ocurriría regañar a su hijo cojo porque cojea, ni menos pegarle a un hijo con leucemia por que sangra, o con tuberculosis por toser”, dice la siquiatra infantil que atendió a José Sebastián.

Demora en el diagnósticoExpertos de la Asociación de Niños con Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención de España aseguran que los niños con TDAH no son diagnosticados a tiempo y, por eso, antes de recibir un tratamiento son condenados al fracaso, porque en el colegio los maestros desconocen en qué lugar de la clase debe sentarse un hiperactivo, qué tiempo debe contar para un examen o cómo captar su atención.

“Los niños llegan a mi consultorio con una historia larga de citas médicas, en donde no han estado bien orientados. Así como es difícil diagnosticarlos, hay sobrediagnóstico”, dice Ximena Quintero, neurosicóloga de Inea (Instituto de Neurociencias Aplicadas).

El siquiatra infantil Álvaro Franco explica que el trastorno puede ser leve, moderado y severo y de acuerdo con la intensidad depende el tratamiento. Cuando es diagnosticado a tiempo (desde los 6 años de edad), generalmente se realizan terapias ocupacionales para que desarrolle la coordinación motora y habilidades manuales, siquiatría y sicología, especialmente para ayudar a la familia a entender y manejar el trastorno. Pueden hacerse análisis más a profundidad de neurosicología, neuropediatría y siquiatría infantil para determinar las áreas más deficientes: lectoescritura, problemas de memoria o problemas comportamentales.

 

¿A qué especialistas acudir?El siquiatra infantil Álvaro Franco asegura que el papel de los maestros es fundamental, porque son ellos quienes dan las primeras señales de alarma. Generalmente, el sicólogo escolar es el primer especialista que lo atiende y debe remitirlo a un sicólogo infantil que tenga las herramientas para dar un tratamiento adecuado. “En el área de la medicina puede acudirse a neurología infantil o siquiatría infantil. En el área de la sicología se puede acudir a sicología educativa o sicología clínica. También los pueden tratar en terapia ocupacional, del lenguaje o fisioterapia”. Lo importante es que los niños reciban un tratamiento integral a tiempo.

Indicadores del trastornoLa neurosicóloga Ximena Quintero asegura que se debe diferenciar entre un niño hiperactivo y uno con sobreactividad. A partir de los 6 años se puede empezar a diagnosticar el trastorno; padres y maestros deben percibir indicadores como:* Deja a la mitad las actividades que está realizando.* Hay hiperactividad o demasiada inatención.* Se puede concentrar en determinadas actividades que lo motivan y llaman poderosamente su atención.* Cuando juega no se entretiene el tiempo suficiente. Empieza con un juguete y lo deja pronto.

El siquiatra infantil Álvaro Franco añade que en el primer año de vida son de temperamento difícil, llorones, con dificultad para adaptarse al horario de sueño o de comidas. Antes de entrar al jardín no se quedan quietos, tienen problemas de coordinación motora fina, se salen de los bordes, hablan cuando no corresponde. En su forma de vestir, son sucios y descuidados. Tienen conductas desafiantes.

 

Hiperactivo o Inatento

 El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad tiene distintos tipos. Algunos niños tienen como característica principal la hiperactividad o la inatención:

 

Hiperactivos: son impulsivos, no controlan lo que dicen, lo que hacen, tienen conductas oposicionales y desafiantes, son necios y suelen mentir. Según el siquiatra Álvaro Franco asegura que frente a esa actitud, los padres regañan y recriminan, a lo cual los niños tienen conductas cíclicas y son más desafiantes. Ante esta actitud, el experto aconseja, no solo para los niños con el trastorno, sino en general cuando se está formando la base del desarrollo moral del niño.  “Si el niño hace algo mal y los papás se ríen, él está convencido de que está bien y lo sigue haciendo. Cuando se porte mal deben recriminarlo, regañarlo y a continuación ignorarlo por un buen rato para que sienta el cambio de actitud de los padres. Si el pide disculpas se le aceptan pero se sigue manteniendo la indiferencia, para que él no termine por manipular”.

Pero aclara el doctor que uno de los factores más importantes de la crianza es premiar las buenas conductas, “y no significa comprar cosas”, quiere decir reconocer logros, contarles a los demás las buenas obras del niño, felicitarlo y abrazarlo. “Los padres se concentran más en castigar que en premiar”, añade el experto.

 

Inatentos: son pasivos y generalmente eso los hace víctimas de matoneo, bulling o acoso escolar por parte de los grandes o de los hiperactivos. Tienen tendencia a la ansiedad y depresión, son tímidos, con tendencia al aislamiento y a la angustia. AL igual que los niños hiperactivos sienten que son brutos, porque no tienen buen registro escolar.

 

¿Y si no son atendidos?

La neurosicóloga Ximena Quintero explica que el área que se ve más afectada en los niños con TDAH es su desarrollo social y emocional, porque empieza un rechazo frente a sus actitudes necias, oposicionales y a su hiperactividad. Aunque en el aspecto académico tienen demasiados problemas, las frustraciones se viven a nivel emocional.

 

Si no reciben tratamiento creerían siempre en las acusaciones que se les hace de torpes, brutos o tontos, lo que conlleva la baja autoestima y que en la adolescencia puede traer complicaciones como conductas delincuenciales, consumo de alcohol o drogas. Pueden también ser depresivos con intentos de homicidio. Generalmente ese bajo estado de ánimo se refleja en dolores crónicos de cabeza, estómago o espalda. Pueden ademar ser tachados de perezosos porque no encuentran motivación y pueden permanecer todo el día en la cama comiendo y viendo televisión.

 

Por Edna Juliana Rojas

Redactora de ABC del bebé

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