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Juegos o juguetes no determinan la orientación sexual de los niños

Juegos o juguetes no determinan la orientación sexual de los niños

Ser niño o niña es una decisión que se toma a través de los referentes.

Juegos o juguetes no determinan la orientación sexual de los niños
Por: Margarita Barrero
27 de Abril de 2012
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La identidad de género normalmente se define a los 5 años. De esta manera, cuando el niño entra a su etapa escolar ya tiene claro su género y continúa con su natural búsqueda sexual. Sin embargo, los padres suelen tener una confusión sobre lo que es el sexo, el género y la orientación sexual en el niño. Cada uno es diferente.
Mientras el sexo es determinado desde la gestación por los cromosomas: XY, hombre y XX, mujer; el género tiene que ver con el papel social de lo que llamamos y conocemos como masculino o femenino, y va más allá de la ropa que deciden usar o de los juegos que prefieren. Es un concepto profundo, que tiene que ver con todo lo que representa lo femenino (lo delicado) y lo masculino (lo fuerte).
Para que un niño se identifique con uno u otro género son fundamentales los referentes masculinos o femeninos que tenga, que pueden ser papá y mamá, las mujeres más cercanas (abuelas, tías, una profesora) o los hombres más allegados (padre, tío, abuelo).
A través del reconocimiento del comportamiento de estas personas, identificará las claras diferencias entre hombres y mujeres. Así, el niño o la niña podrá reconocer su género y asumir el rol que le permitirá sentirse parte de la sociedad.  
Según algunos especialistas, el famoso caso de trastorno de identidad de género es el de una de las hijas de la actriz Angelina Jolie, que es niña, pero se viste como niño, y para la actriz es parte del libre desarrollo de su personalidad. Los expertos afirman que Jolie está cometiendo un error pues su hija está en el proceso de definir su género e, independientemente de la personalidad de la niña, ella debe tener claro si se identifica con lo masculino o lo femenino. Esto le evitará confusiones relacionadas con la orientación sexual –el gusto por un
determinado sexo–, una decisión que se toma más adelante, en la adolescencia, cuando ya hay un desarrollo cognitivo.

Sin embargo, reconocer el género no quiere decir que las mujeres no puedan asumir algunos roles de hombres o viceversa. Una niña puede entenderse como una mujer femenina, pero eso no significa que tenga restringido algunas acciones socialmente entendidas como masculinas, por ejemplo, jugar fútbol, y tampoco significa que el niño no pueda jugar con muñecas. Esto no lo hace de género femenino. Los padres deben comprender que los niños pueden estar influenciados por comportamientos femeninos o comportamientos masculinos, pero eso no determina ni una tendencia homosexual ni una bisexual.
Durante todo este proceso puede existir confusión sobre los géneros por parte del niño, así que debe haber un acompañamiento para que entienda cuál es el rol correcto de acuerdo con su sexo.
Algunos niños pueden evitar su género natural porque han sufrido traumas en la etapa preescolar de su vida; por ejemplo, una niña que creció en un hogar donde su madre fue golpeada, puede rechazar lo femenino, pues entiende que está relacionado con el sufrimiento. También puede ocurrir que algunos niños, que no tienen claro su rol y que están definiendo su género, se vistan de mujer. En este caso, los padres deben dialogar con el niño, preguntarle las razones que lo llevan a actuar así y explicarle con ejemplos claros lo que significa vestirse de mujer y la diferenciación entre lo mwasculino y lo femenino.

El juego y los juguetes

Algunos padres creen que las niñas deben jugar a las muñecas y los niños con carros. Sin embargo, el psicólogo y sexólogo José Manuel González, del Centro de Psicología y Sexología del Caribe, piensa que esta visión es muy radical “no solo con carritos y con pistolas los niños son hombres. Al contrario, pueden convertirse en seres violentos”, afirma.
Para el psicólogo clínico Guillermo Arévalo Parada,  director general del centro de acondicionamiento físico infantil Sport Medicine Kids, el problema no es el juguete que selecciona el niños sino de la interpretación que hacen los adultos de elementos como la tasa de té, la muñeca o el carro. “El ser humano ve con más naturalidad que un joven use un arete hoy, pero hasta hace poco era rotulado de manera ofensiva por direcciones sociales o de machismo. Esto prueba que los entornos, las épocas y las modas tienen que ver en el proceso psicológico de los niños”, afirma.
Según los especialistas, existen muchos juegos neutros, que son para ambos sexos, como el parqués o un computador. “Aunque todavía ocurre en los comerciales de televisión, hace 30 años estaba más marcado el juguete de acuerdo con el género, pero ahora no se puede obligar a ningún niño a tener uno que no le interesa”, aclara el doctor Arévalo.


Los juegos no determinan ni el comportamiento sexual ni el género de los menores de edad. “Es verdad que los juguetes influyen en su vida, pero de la misma manera que una película o la actitud de la madre frente al embarazo de la vecina. El niño está expuesto a 2.500 estímulos distintos”, explica el especialista del Centro de Psicología y Sexología del Caribe.
El psicólogo clínico está de acuerdo con esta visión y agrega: “Los elementos con los que juegan los niños no pueden marcar su futuro sexual, no se deben rotular porque el hombre tiene unos oficios y la mujer otros, hay que romper con eso hoy más que nunca”, dice.

 



 

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