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La personificación y la fluidez verbal son aspectos que se trabajan con el teatro y los títeres

La personificación y la fluidez verbal son aspectos que se trabajan con el teatro y los títeres

La magia de las artes escénicas y el juego dramatúrgico y espontáneo de los muñecos tienen algo más que una intención pedagógica o puramente lúdica. Fav

Artes escénicas
Por: Karen Johana Sánchez
17 de Julio de 2008
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La magia de las artes escénicas y el juego dramatúrgico y espontáneo de los muñecos tienen algo más que una intención pedagógica o puramente lúdica. Favorecen la expresión, la capacidad de improvisar y la creatividad de los pequeños.


En el caso del teatro, los infantes desde los 12 a 18 meses de edad pueden empezar a ser espectadores de algunas obras especiales para niños, de manera que comiencen a sensibilizarse con este arte.


“Al principio es normal que no puedan poner mucha atención y se cansen, para lo cual los padres deben tener expectativas realistas y estar listos para tener que abandonar la sala por un rato breve mientras el niño se calma y pueden volver (para no distraer a los demás). Por supuesto, en la medida que el bebé se acerca a los 2 años puede mantener mayores lapsos de atención”, señala la sicóloga infantil Paula Bernal.


A partir de los 3 años, pueden empezar a jugar con títeres. Desde luego, hay que buscarlos en materiales suaves que no vayan a representar un riesgo para los menores. Un muñeco de guante es apropiado.


“El infante juega con él, lo caracteriza y lo identifica con algo de su vida cotidiana; puede representar al papá o la mamá y generar juegos dramáticos. A esta edad le interesa más la acción y con el títere se empieza a apropiar del mundo”, afirma César Álvarez, director y creador de la Fundación de títeres y teatro La Libélula Dorada.


Ambas actividades favorecen el desarrollo infantil e invitan al niño a imaginar sin límites para crear sus propios personajes, ya sea en las tablas o en un teatro de títeres.

¿Mi hijo puede ser actor?
Más adelante, ya pueden ser partícipes, desde los tres años y medio de edad, en adelante. Cualquier niño puede participar del teatro, pues este desarrolla el juego simbólico y la imaginación en quien lo practica.


“Las características que debe tener un niño para ingresar a un trabajo, como lo es el juego teatral, son básicamente que hayan estado en un espacio de socialización distinto, como el jardín; y que tengan control de esfínteres. No importa que no hable claro; en realidad, este es un espacio que empezamos a trabajar básicamente en eso, en la expresión vocal del niño”, explica Pilar Acosta, directora del Taller de teatro Las artes para niños, niñas y jóvenes de la Casa del Teatro Nacional.

Aportes del juego teatral
Trabajo colectivo. Se realizan actividades en grupo, donde el niño empieza a trabajar con el mismo y a conocerse en relación con otros; se desarrolla la comunicación, pues cuando se crean personajes, se inicia un juego de socialización. Siempre estando en la convivencia y teniendo al otro como espejo.

Personificación. “El niño como actor está disfrazado, entonces la motivación es como empezar a interiorizar ese personaje. Le permite acercarse a la vida y a representarla”, señala Álvarez.
Fluidez verbal. Desarrollo vocal a través de la composición de frases y diálogos.
Observación. El poder estar en una actividad de observación más de 10 minutos, o viceversa, poder ser observado, pudiendo hacer críticas constructivas a sus compañeros y recibiendo las de los demás.
Memoria. Auditiva, de textos y de acciones.
Sicomotricidad. Reconocimiento del cuerpo en el ejercicio de la danza, del movimiento y de la actuación.
Creatividad. Capacidad de crear historias, mundos y personajes. Según Bernal, “el juego simulado, el ponerse en los zapatos de diferentes personajes, no solo desarrolla la imaginación sino que le permite al niño experimentar pensamientos y sentimientos que otros podrían sentir, promoviendo el desarrollo de la empatía (fundamental para el desarrollo moral). Es un medio de expresión que si es voluntario y disfrutado favorece explorar aspectos de sí mismo, la expresión de sentimientos y emociones.”
Trabajo manual y literario. Construir narraciones, motivar la lectura a través de títeres, música, dibujos, etc. “No queremos que el niño conozca la historia en ese momento, pero sí que disfrute del ejercicio de lectura, que vea otras formas de acercarse a un libro para que él lo haga en su intimidad”, agrega Acosta.
Disciplina y responsabilidad. Trabajar para un público con la necesidad de transmitirle un mensaje.

¿Para qué sirven los títeres?
Un simple dedo, ataviado con pedazos de tela y el paso de un esfero o un marcador intentando dibujar un rostro, puede convertirse en un personaje interesante y con él crear diálogos.


Estos también aportan al desarrollo de los niños y su único límite es la imaginación. Álvarez menciona algunos de sus beneficios:
Representación. El infante aprende a recrear lo que existe a su alrededor y representa todo aquello que está cercano a él. Le da vida a un objeto, persona o elemento de la naturaleza.
Comunicación. Al imprimirle un carácter mágico al muñeco, puede interactuar con él y con otros niños, intercambiando ideas, sentimientos, etc.
Conceptos. Comprende e interpreta roles y oficios de quienes están cerca de él.
Imaginación. Acude a ella para crear movimientos, voces y diálogos. El infante, con el tiempo, aprende a construir sus propios personajes e historias.
Expresión. Mejora la capacidad de manifestar ideas y sensaciones. Permite la construcción de frases y palabras para referirse a situaciones particulares. Algunos pequeños, incluso, cuentan a través de los títeres algún suceso que esté aconteciendo en sus vidas y los afecta de alguna manera. Con los títeres se explora e interpreta el sentido de las palabras.
Socialización. Se comunican con otros infantes a través de los muñecos. Permite vencer la timidez, pues el que se expone públicamente es el títere.

Tipo de títeres
✤ De guante. Se utilizan el dedo pulgar, el índice y el corazón para mover la cabeza y las manos del muñeco.
✤ De varillas. Estas sostienen las extremidades del muñeco para darle movimiento. Generalmente, viene tallado en madera
✤ De mano prestada. El titiritero le presta su mano al muñeco para mover cabeza y extremidades.
✤ Sombras chinescas. Creación de personajes, a través del juego de luces que se proyectan en una pantalla.

 

Ir al home del especial del Festival de Teatro

 

Por Karen Johana Sánchez y Andrea Linares 

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