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Las artes marciales benefician el crecimiento personal

Las artes marciales benefician el crecimiento personal

Si bien pueden considerarse como un deporte o una actividad extracurricular, las artes marciales van más allá de cualquiera de estas definiciones, pues son, ?

Las artes marciales benefician el crecimiento personal
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23 de Junio de 2008
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Si bien pueden considerarse como un deporte o una actividad extracurricular, las artes marciales van más allá de cualquiera de estas definiciones, pues son, “antes que nada, una forma de vida”, asegura Andrés Fernández, sensei (maestro) de Ninjutsu, Karate Do, Kobudo y especialista en el campo de la motivacion y crecimiento personal, de la Academia colombo japonesa Japan Budo Jutsu Fernandez Kai.

El sensei explica que los deportes en general aportan espacios de recreación y la posibilidad de desarrollarse física y mentalmente. Las artes marciales por su parte, no solo brindan a quienes lo practican esos mismos beneficios, sino que además les ofrecen fundamentos de crecimiento personal, como el autocontrol, la autodisciplina y la concentración.

Autocontrol“Las artes marciales enseñan a pensar antes de actuar”, dice el sensei. Por eso, los niños aprenden a vigilarse a sí mismos y a no aceptar conductas agresivas, aun si se ven obligados a enfrentar una situación de agresividad verbal o un golpe.

AutodisciplinaSegún el sensei, “quienes practican las artes marciales aprenden a asumir un compromiso con sí mismos y los demás, pues brindan a los niños la posibilidad de cerrar ciclos de aprendizaje. El buen maestro compromete al niño y a los padres en un ciclo determinado de clases, para que comprenda que todo lo que comienza hay que terminarlo.”

Concentración“Las artes marciales cultivan la atención en sus prácticas a través de movimientos conscientes y coordinados, que estimulan la plasticidad, motricidad y el manejo y control de la respiración. Así, el niño domina su cuerpo y sus emociones”, comenta el Sensei.

En ese sentido, María Isabel Guerrero, sicóloga infantil y especialista en sicología clínica comportamental cognoscitiva, afirma que además de los efectos benéficos mencionados anteriormente, existen otros que se evidencian a largo plazo y que redundan en la reducción de los rasgos negativos de la personalidad y en el aumento de los positivos.

“Se ha demostrado que existe una relación inversa entre grado (color del cinturón) y ansiedad. Es decir, a mayor tiempo de práctica, menores niveles de agresión, hostilidad y emociones negativas como la rabia y el sentirse vulnerable ante una agresión o ataque. Igualmente, existe una correlación positiva entre el tiempo de práctica, la autoestima, el autocontrol, la independencia, la confianza en uno mismo y la empatía con los demás”, dice la especialista.

Agrega que cuando los niños tienen rasgos agresivos, las artes marciales los ayudan a canalizar esa energía. En caso de que sean muy tímidos, les brinda la posibilidad de ser más desenvueltos y seguros de sí mismos, como resultado del esfuerzo gradual en su práctica.

 

Variedades para escogerEl sensei Andrés Fernández explica que las artes marciales se clasifican de acuerdo con el país de origen y que su academia se dedica a enseñar las del Japón, con la asesoría de su padre, el Shihan (gran maestro) Jaime Fernández, fundador de la academia en 1967 y cinturón negro, máxima autoridad, con el mayor grado, 9 Dan de conocimiento. Karate Do. Es la defensa personal de la ‘mano vacía’, pues cada parte del cuerpo es útil para defenderse.

Ninjutsu o Ninja. Es el arte de defensa personal o el arte militar de sobrevivir. Utiliza todas las estrategias posibles para defenderse con el cuerpo y las armas de combate, como las espadas, las estrellas arrojadizas, las cuerdas y los bastones. Kobudo. Maneja armas agrícolas o utensilios de labranza japonés de la isla del Okinawa. El sensei asegura que “surgió porque antiguamente los campesinos que debían defender sus derechos lucharon con sus herramientas de trabajo; entre ellas, el ‘nunchaku’ o ‘chaco’, que son dos palos cortos unidos por una cadena”.

Estas artes marciales se pueden practicar desde los 4 años en adelante y son aptas para cualquier niño. Sin embargo, “se recomiendan especialmente para niños con dificultades de atención, pues les servirá para seguir instrucciones, las cuales van aumentando en complejidad a lo largo de los niveles y para ampliar los tiempos de atención”, afirma la doctora Guerrero. El sensei cuenta que las medidas de seguridad que se adoptan son de prevención, para que los niños aprendan a manejar sus impulsos, controlen los movimientos de sus cuerpos y no lastimen a sus compañeros de práctica.

Ahora bien, en los casos en que se usan armas, estas cumplen con una función terapéutica, pues para utilizarlas se requiere tranquilidad, concentración y coordinación. Por ejemplo, cuando los estudiantes van a usar un bastón de un metro, deben aprender a pensar, a tranquilizarse y a respirar, pues si no dejan a un lado la ansiedad y el estrés, se descontrolan y se pegan con el bastón de manera involuntaria en cualquier parte de su cuerpo.

 

Antes de inscribirse…Es recomendable que a la hora de buscar una escuela de formación en artes marciales, los padres tengan en cuenta:✤ ¿Cuál es el propósito de que los niños practiquen arte marcial?✤ El origen de la escuela.✤ La ormación y experiencia del profesor. Hay que saber diferenciar entre aquel que es hábil y el que sabe enseñar.✤ Que la escuela ofrezca atención especial para niños.

 

Por Melissa Serrato Ramírez

Redactora ABC del bebé

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