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Los pros y contras de los dibujos animados

Los pros y contras de los dibujos animados

Las series animadas son parte del mundo del niño y le permiten conocerse. Pero es importante catalogar el programa adecuado de acuerdo con la edad. Es probable

Los pros y contras de los dibujos animados
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19 de Enero de 2007
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Las series animadas son parte del mundo del niño y le permiten conocerse. Pero es importante catalogar el programa adecuado de acuerdo con la edad.

Es probable que el niño quiera tener la fuerza de Hulk, la inocencia de Bob Esponja o la rapidez de Sportacus. Sin embargo, se puede identificar con un personaje como Robbie Rotten, el villano de ¿De qué depende esta elección?

Los niños buscan parecerse al personaje de la televisión que más les gusta, y lo hacen guiados no solo por la personalidad del héroe, sino también por su edad, su sexo, la forma, el color y el tono de voz.

“Incluso, el comportamiento de su héroe muchas veces ni le interesa, porque no está en edad de entender, aunque de acuerdo con el nivel de identificación buscará imitar los patrones. La mayoría de las veces lo hace de manera inocente”, dice Álvaro Franco, siquiatra infantil.

No se afane si su hijo siente más simpatía por el villano o el personaje chistoso que por el héroe. No siempre el actor principal es el que se debe imitar; a veces, su comportamiento no es adecuado y puede que el niño identifique como el líder a cualquier otro personaje, según el doctor Franco.

Cuando el niño comienza a hablar, aumenta el nivel de comprensión y puede entender personajes más complejos, que van más allá de la cotidianidad como los dinosaurios. El neurosiquiatra Álvaro Izquierdo asegura que los padres deben entender que los muñecos animados son una fuente de autoconocimiento. A través de un personaje, el pequeño comprende que no es la única persona que ha tenido una pérdida emocional o limitaciones motoras, eso le permite intuir sus propias respuestas a través de un ser ficticio.

Estos personajes de las tiras cómicas también pueden generar una simbología y eso ayuda en la crianza de los hijos. Por ejemplo, si un héroe come frutas se le puede explicar al niño que alimentándose sanamente puede ser como su ídolo.

Aunque la personalidad del pequeño no se forma copiando al personaje, algunas actitudes pueden parecerle llamativas e imitará solamente ciertas expresiones o palabras, según el neurosiquiatra Izquierdo.

Aunque un héroe no es necesario, sí es adecuado que el niño tenga identificación con un adulto que puede ser el papá o la mamá. De esta manera, imita y adquiere costumbres sociales y alimentarias.

Cuando un niño lleva siempre la contraria, no tolera frustraciones y hace pataletas, es posible que se identifique con personajes agresivos. Lo recomendado es que los papás revisen sus pautas educativas, lo formen en valores, reprochen sus malas conductas y premien sus buenos comportamientos.

La idea de un buen dibujo animado es que enseñe, anime y ayude a deducir consecuencias. A la vez, debe desarrollar la imaginación y el pensamiento, pero nunca puede mostrar agresividad, comenta el siquiatra Franco.

El entorno familiar y social influye para escoger el programa, pero es determinante la identificación del niño con sus pares o compañeros y la masificación de los programas hace que se vuelvan su tema diario, afirma Izquierdo.

Los patrones de comportamiento que el niño imite o que busque seguir determinarán su conducta en el futuro y su manera de solucionar los conflictos. Si el niño no diferencia entre la ficción y la realidad es posible que tenga problemas emocionales; por lo tanto, creerá en fantasmas o monstruos. “En estos casos no vale la pena pelear con el pequeño. Los padres pueden hacer parte del juego y lentamente evitar que el niño sienta temor. En el caso de los fantasmas, por ejemplo, pueden abrir una ventana y explicar que es para que salga de la casa, así lentamente el niño entenderá”, asegura el siquiatra infantil Álvaro Franco.

Para enseñarles la realidad

Usualmente, el niño pregunta lo que le parece curioso y ese es el momento indicado para contestarle y explicarle cómo funciona el mundo. Por ejemplo, para mostrarle los peligros de ‘volar’, explíquele la realidad con ejemplos lúdicos donde le muestre las diferencias entre los pájaros y los humanos. Tenga en cuenta las condiciones de seguridad necesarias.

La fantasía en los niños es normal y ayuda a desarrollar la creatividad. El siquiatra Álvaro Franco recomienda dejarlos imaginar, “pero si el niño no le hace caso cuando usted le muestra la realidad, la función del padre es poner límites a través de premios o castigos”.

Explíquele los peligros. Además, vigile sus juegos y el nivel de fantasía que maneja en sus historias. Los ejemplos son útiles para demostrar lo que se puede hacer, sin necesidad de sobreprotegerlo, lo cual solamente retrasaría el proceso normal de aprendizaje.

Con las medidas de protección necesarias, permita que el niño experimente para que conozca la vida por sus propios medios. Así le quedará claro.

Margarita Barrero FandiñoRedactora ABC del bebé

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

2
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Hace 3 años
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Hace 3 años
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