Síguenos en:

Los riesgos de imitar a Superman

Los riesgos de imitar a Superman

?El hombre de acero? regresa a las pantallas y el pequeño quiere parecerse a su héroe. Ahí comienzan las madres a padecer y surge la pregunta ¿cómo hago

Los riesgos de imitar a Superman
Por: Margarita Barrero
01 de Agosto de 2006
Comparte este artículo

‘El hombre de acero’ regresa a las pantallas y el pequeño quiere parecerse a su héroe. Ahí comienzan las madres a padecer y surge la pregunta ¿cómo hago para que entienda que no puede volar?

Su hijo reconoce lo que ve. Si observa que un hombre con capa y disfraz puede levantar sus manos y emprender el vuelo, él lo creerá hasta que se le demuestre lo contrario. Según el sicólogo infantil Luis Alberto Rengifo, el pensamiento antes de los 6 años es de naturaleza concreta y no le permite reconocer los riesgos reales de sus acciones, a no ser que lo vea o lo viva. “Cree en las características que experimenta con sus propios sentidos de manera inmediata y, aunque no es común que un niño se pare en la ventana y diga ‘soy Superman’, si tiene el disfraz o simula una capa con una toalla, posiblemente sentirá que está investido con los poderes para volar”, comenta el siquiatra infantil Álvaro Franco.Aunque las fantasías varían, el pequeño intentará copiar todas las conductas de su héroe, incluso buscará poseer los músculos de acero, pero difícilmente podrá levantar dos libros grandes. Es importante que los padres vigilen su comportamiento, para evitar situaciones peligrosas o de alto riesgo.Según el sicólogo Leonardo Botía, en esta etapa el infante realiza su aprendizaje inicialmente imitando a su padre y luego comienza a crear ídolos. Para él es válido creer que sus ojos pueden tener rayos X y que sus oídos escuchan la caída de una hoja, tal como lo hace su héroe.Si el pequeño no tiene una figura paterna bien establecida, buscará una imagen similar que podría ser Superman. Por eso es indispensable dedicar un tiempo al menor para que se sienta partícipe del mundo real y así evitar que la televisión sea su ejemplo a seguir. Pero para tranquilidad de las madres, el período en el que los pequeños no diferencian la realidad de la ficción es pasajero y parte del desarrollo. Recuerde que en la infancia las fantasías desarrollan la creatividad. ¿Qué hacer?Para mostrarle al menor los peligros de ‘volar’ explíquele la realidad con ejemplos lúdicos donde le muestre las diferencias entre los pájaros y los humanos. Si quiere impedir que su niño piense que con la criptonita pierde los poderes, dígale que el súper hombre no es más que un personaje inventado para una película.Un método para que el pequeño entienda que no tiene poderes sobrenaturales es decirle que intente volar de un escalón a otro, de esta manera él mismo se dará cuenta de que no puede hacerlo. Todos los infantes tienen juegos de fantasía. El siquiatra Álvaro Franco recomienda dejarlos imaginar pero enseñándoles la realidad. Si el niño no le hace caso, la función del padre es poner límites a través de premios o castigos.

Cómo limitar los 'súper poderes' de su hijo

- Trate de no castigarlo, más bien explíquele los peligros reales. - Vigile sus juegos y el nivel de fantasía que maneja en sus historias. - Muéstrele con ejemplos lo que no debe hacer.- No lo sobreproteja, porque si lo hace él se demorará más en conocer la verdad.- Tomando las medidas de protección necesarias deje que experimente para que conozca - por sus propios medios, de esa manera le quedará claro.- Mantenga cerradas las ventanas y ponga bajo llave las drogas, los venenos y las armas, porque los niños pueden dejarse llevar por la fantasía.

Margarita BarreroRedactora ABC del bebé

 

 

Comparte este artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet