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¿Por qué llora tanto?

¿Por qué llora tanto?

Habla con tus hijos, no creas que porque son pequeños no entienden.

¿Por qué llora tanto?
Por: Astrid López
23 de Noviembre de 2015
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Tu hijo “llora por hambre, frío, calor, estreñimiento, gases, sueño y, en el peor de los casos, por enfermedad. Todas, razones relacionadas con la insatisfacción de sus necesidades básicas o con su estado anímico”, explica Ana María Suárez, puericultora y experta en crianza.

Lo que sí no es común es que llore de manera recurrente, sin causa aparente, que se torne irritante, que ese llanto sea incontrolable y que cause -inclusive- síntomas como ahogo, desmayo o agresividad. Menos común aún es que les suceda a niños mayores de 2 años, que van al jardín y comparten espacios diferentes a los de su entorno familiar.

“Soy una madre muy tolerante. Muchos me dicen que me dejo manipular por los niños, les paso sus berrinches y me falta autoridad (…) Pero a conciencia sé que no se trata de eso, que los amo y que la oportunidad de estar con ellos en sus primeros años me permite conocerlos bien”, dice Paola, madre de un niño de 4 años y una niña de 2 años y medio. Precisamente, Emilia, desde muy pequeñita llora de un momento a otro. Por una palabra, porque no encuentra algo o no lo alcanza, o simplemente porque se despierta, no para de llorar. Aún toma pecho y hasta hace poco dejó el pañal. Así las cosas, se diría que es una niña demasiado consentida.

Sin embargo, para expertas como Patricia Camacho Berrío, máster y entrenadora en programación neurolingüística, y facilitadora de procesos humanos, “un niño se enferma o tiene mal comportamiento por reflejo de su ambiente”. Lo que quiere decir es que el problema puede no estar en el niño, sino en cómo se está educando o en su entorno.

Buscando en casa

Para Camacho, si tu hijo ha superado los 18 meses y están en la etapa en que consolidan su independencia, “se están dando cuenta de que son ellos mismos, no la prolongación de sus madres. Entonces, entran en un momento de confusión y miden a través del llanto y la pataleta su capacidad de llamar la atención”.

Hacia los tres años de edad, tu niño afirma su personalidad y, en términos generales, las pataletas y las crisis de llanto deben quedar atrás como medio de expresión mientras que dan paso al lenguaje.

Es apropiado validar si él está cómodo, satisfecho con su alimentación o con algún dolor, y analizar el ambiente en el que está creciendo. “Si este es hostil y en él se grita, el niño puede estar reflejando lo que le rodea y de ahí que aprenda a comunicarse” con llanto e irritabilidad.

¿Qué hacer y cuándo?

“No podemos pedir a nuestros hijos no manifestar su malestar, pero sí manejar la situación de manera que ellos regulen su comportamiento”, dice Navas. “Nunca utilices castigos físicos, que hacen que el niño responda con agresividad y actúe por temor. Si hace una pataleta, no lo consientas, deja que se calme y no cedas ante lo que provocó tal comportamiento”, concluye.

Para Patricia Camacho, el amor, la comprensión, la tolerancia y la congruencia son los mejores recursos que tienen los padres en estos casos: “Háblales a los niños a su altura. Es más, pónte en su misma posición corporal, imita su llanto jocosamente y busque entenderlos; luego abrázalos y explícales, cuando se calmen, que así no se llama la atención ni se obtiene lo que se desea”.

Finalmente, si notas que el llanto se da después de ciertos momentos: después de comer o al insistirle que vaya al baño, consulta con el pediatra pues el origen puede ser físico.

Independientemente de lo que les suceda, habla con tus hijos, no creas que porque son pequeños no entienden.

 

 

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
elinquisidor
Hace 1 año
la mayoría de las veces, por malcriado
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