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Quiero que mis hijos sean bilingües

Quiero que mis hijos sean bilingües

Hablar mínimo dos idiomas es una exigencia del mundo globalizado. Entre más temprano se empiece, más efectivo su aprendizaje. Inglés, francés, italiano o a

Quiero que mis hijos sean bilingües
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13 de Abril de 2007
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Hablar mínimo dos idiomas es una exigencia del mundo globalizado. Entre más temprano se empiece, más efectivo su aprendizaje.

Inglés, francés, italiano o alemán. No interesa el idioma, lo importante es que el niño sea bilingüe. Es innegable que ahora saber otra lengua es fundamental y, por eso, los padres quieren que su hijo lo haga casi desde que nace. Sin embargo, los resultados dependen del tipo y la calidad de la enseñanza.

Lo ideal es que los pequeños empiecen desde temprano el acercamiento a otro idioma, con el objetivo de facilitar el aprendizaje.

A esta ‘moda’ no se escapa Colombia, que ha diseñado el Programa Nacional de Bilingüismo para fortalecer el inglés en el país y extender la enseñanza de esta lengua en los colegios del territorio nacional. La meta trazada es que en el 2019 haya bachilleres más preparados.

El Ministerio de Educación es consciente de que en este proceso de enseñanza es muy importante el nivel de preparación de los profesores, pues si no están bien capacitados los niños pueden aprender de forma incorrecta el idioma.

Por ello, dentro de las estrategias para el desarrollo de competencias comunicativas en inglés, se ha iniciado la formación de 4.117 docentes, quienes han asistido a diversos talleres de inmersión y están preparándose en la metodología correcta para enseñar esta lengua.

La idea es empezar este proceso en el preescolar e intensificarlo en los grados de primaria y bachillerato, con el propósito de que en 11 años salga la primera promoción totalmente bilingüe de un colegio oficial.

La pedagogía es clave

Cuando se le quiere enseñar a un niño a hablar dos lenguas es muy importante la forma como se hace. Si los padres son bilingües, es adecuado que cada uno le hablé en un idioma. “Esto significa que cada uno le da un código lingüístico diferente, como por ejemplo, la mamá el español y el papá el inglés. Sin embargo, si no saben bien el idioma, no se deben hacer los ‘magos’ porque pueden generar un trastorno y educar incorrectamente”, explica la sicóloga especialista en desarrollo infantil Paula Bernal.

Otra opción es matricular al pequeño en un colegio o jardín bilingüe para que reciba la inducción a otro idioma desde la etapa preescolar. La idea es que allí se le impartan clases totalmente en la otra lengua y empiece a conocer los diferentes conceptos. En general, los niños tardan un año en decir las primeras palabras, pues primero tienen un lenguaje comprensivo y luego expresivo.

La labor de los padres en este proceso es muy importante. Sus esfuerzos deben encaminase a interactuar con el pequeño y darle herramientas para que pueda practicar en la casa. “Leer libros, ver videos, conversar o cantar canciones en la otra lengua son actividades apropiadas que pueden hacer los papás con sus hijos”, recomienda Bernal.Además, no deben cometer el error de presionar al niño para que demuestre el conocimiento, pues podrían producirle estrés y eso le dificultaría el aprendizaje.

Por el contrario, es adecuado incentivarlo constantemente y felicitarlo cuando se exprese espontáneamente. Tampoco es necesario preocuparse si los pequeños hablan más en una lengua. Normalmente, uno de los dos idiomas se vuelve el dominante y eso no significa un atraso del otro.

¿A cualquier edad?

Desde que el niño nace se le puede hablar en dos idiomas. Su desarrollo fonético y de percepción de los sonidos viene listo para apreciar cualquier lenguaje.

Hablar un segundo idioma ayuda a programar el cerebro para que sea más fácil aprender otras lenguas en el futuro. “El cerebro es un supercomputador en el que se van metiendo programas. El 25 por ciento de todos ellos se incluyen en los primeros seis meses de vida. El 50 por ciento, a los dos años; y el 80 por ciento, a los cuatro años. Por eso, es más complicado aprender un idioma en la edad adulta porque hay menos capacidad en el cerebro para recibir cosas nuevas”, explica el neuropediatra Álvaro Izquierdo.

En los casos en que no hay una familia bilingüe es más apropiado afianzar primero el idioma materno y luego introducir uno nuevo, alrededor de los 3 o 4 años de edad, cuando el niño ingrese al jardín o al colegio.

Errores

Si la enseñanza no es impartida correctamente, el niño corre el riesgo de sufrir problemas en su desarrollo lingüístico. Uno de los trastornos comunes es el cambio de código, que es cuando el niño intercala constantemente los dos idiomas. Esto se produce, en la mayoría de las ocasiones, porque el menor antes de aprender la segunda lengua no tenía un dominio total del idioma materno.

También puede causársele dificultades al pequeño cuando los padres y profesores realmente no dominan el idioma.

Juan David Cárdenas Redactor ABC del bebé

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Hace 4 años
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