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¿Su hijo es miedoso? Conozca por qué y cómo superarlo

¿Su hijo es miedoso? Conozca por qué y cómo superarlo

Les preguntamos a las fans de ABC del Bebé, en Facebook, si sus hijos padecían de algún temor. Las respuestas son divertidas, comunes o muy extrañas.La hija

¿Su hijo es miedoso? Conozca por qué y cómo superarlo
Por: Karen Johana Sánchez
17 de Enero de 2012
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Les preguntamos a las fans de ABC del Bebé, en Facebook, si sus hijos padecían de algún temor. Las respuestas son divertidas, comunes o muy extrañas.
La hija de Marcela Chaves, por ejemplo, tiene 3 años y no soporta las alturas. Es un temor infundado. Su mamá dice que es horrible cuando van a centros comerciales, suben por las escaleras o cuando está sobre alguna camilla.
Además les tiene miedo a los insectos, una situación que también vive la hija de Harue Pedroza, quien se paraliza, tiembla y no puede ni caminar cuando los ve. O los hijos de Adriana Herrera y de Marggiory Gallego que no pueden ver a los perros; lloran y salen corriendo cuando están cerca.
Otros les temen a los sonidos altos o raros. El hijo de Angélica Cruz se pone nervioso con la aspiradora y la música metal. El niño de Paola Mahecha les temía al ruido de los aviones, y las mellizas de Jaqueline González se alertaban con los pitos de los carros y los motoristas.
Incluso hay niños que le temen al agua, al pasto, a las vacas… Y pueden ser muchos más. Los miedos, según el siquiatra infantil Christian Muñoz Farias, hacen parte del desarrollo emocional normal de los niños, pero necesitan tratamiento cuando afectan la funcionalidad del pequeño.
“El miedo hace parte de los dispositivos básicos de interacción emocional del individuo. Es un fenómeno evolutivo que debe considerarse necesario para un desarrollo integral”, explica.
Si el bebé o el niño experimentan situaciones de riesgo, reto, cambio o pérdida, puede sentir ansiedad y miedo. Es decir, esta es una defensa instintiva del ser humano para escapar de aquello que puede ser riesgoso o estar alerta. En los niños, dice la sicóloga y sicoterapeuta María Carolina Sánchez Thorin, este instinto le permite protegerse y mantener un límite racional ante los peligros del medio ambiente.  
Existen diferentes tipos de miedos, según la edad y la etapa en la que se encuentre el niño (ver recuadro), los cuales van desde estímulos nuevos, separación de la madre o de las figuras de apego, hasta los grandes trastornos emocionales como las crisis de pánico, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno por estrés agudo o postraumático, etc.
El miedo y la ansiedad también son ocasionados por los cambios significativos, como el nacimiento de un hermanito, la mudanza, la entrada al colegio o la muerte de un familiar.
En estos casos, los niños se apegan más a sus padres, pueden tener comportamientos impulsivos, presentar signos físicos de angustia como sudoración, dolores de estómago, de cabeza.
La labor de los padres, entonces, es reconocer la situación; nunca negarla ni burlarse. De igual manera, dice la especialista, “ayudar al niño a superar su temor. Por ejemplo, en vez de decirle que es absurdo pensar que hay un muerto debajo de su cama, preguntarle de dónde viene esa idea, mostrarle que la realidad es otra y abrir el diálogo para que manifieste su temor, lo dibuje, juegue
a eso y pueda encontrar en sus padres una forma de contención real a su angustia”.
También es importante transmitir seguridad. Es decir, si el pequeño les tiene pánico a los perros, no se debe evadir ni obligar la situación; el adulto puede caminar con una actitud natural y real frente al animal.  
Los miedos también pueden ser inculcados por un adulto. Si este es el caso, es importante entonces explicarle al niño que el temor es personal y no implica un peligro real para él; que las personas a veces temen a situaciones o cosas, pero que se está haciendo un esfuerzo para superarlo.

Momento de alerta…
Muchos de estos temores suelen ser transitorios y, a medida que el niño va conociendo su campo de exploración, van disminuyendo. No obstante, pueden cruzar el límite de la normalidad y convertirse en fobia; es decir, explica Muñoz, “en un trastorno de ansiedad estructurado que genera un impacto en el desempeño funcional integral del niño y que, si no recibe tratamiento adecuado, puede convertirse en un mal de la vida adulta”.
También hay que consultar si el niño les teme a las relaciones sociales y limita sus actividades, señala Rafael Vásquez, siquiatra de niños y adolescentes y docente de la Universidad Nacional de Colombia.
Cuando estas vivencias sobrepasan la capacidad del niño de tolerarlas y empiezan a afectar su calidad de vida y producen mucho sufrimiento, se debe buscar la ayuda profesional de un psicoterapeuta o siquiatra infantil que contenga, entienda y elabore junto con el niño el origen de sus temores.
La medicación, añade la sicoterapeuta, no debería ser una alternativa para comprender la experiencia emocional, sino que en muchas ocasiones lo que hace es adormecer la conciencia impidiendo una reflexión profunda y clara de lo que se vive sicológicamente.
Para el siquiatra, que es médico, “en casos de situaciones más complejas, existe la opción de implementar manejo farmacológico de manera transitoria, aunque no es frecuente”. Añade que el tratamiento generalmente debe ser  psicoterapéutico; es decir, se utilizan técnicas cognitivo-conductuales que van a depender del grado de desarrollo cognitivo del niño y la edad en que se encuentre. Según él, “se usan técnicas de exposición, sensibilización sistemática, relajación, modelaje, manejo de contingencias para manejar fobias simples, etc.”.

Miedos según la edad
La sicóloga María Carolina Sánchez Thorin explica cuáles miedos puede presentar el niño, según la edad y etapa de desarrollo, y que él necesariamente tendrá que vivir y atravesar.
El bebé recién nacido nace con un instinto de supervivencia que es el miedo a perder el contacto físico con su madre.  Este se manifiesta con el llanto y los movimientos fuertes de sus extremidades.  
6-9 meses de edad: se desarrolla la ansiedad de separación y el miedo a los extraños.  Esta es una etapa necesaria en la evolución sicológica, ya que estructura en el niño la capacidad de pensamiento frente al objeto ausente y, así mismo, la gradual tolerancia a estar solo por períodos cortos.  
11 meses: se hace más clara la necesidad del bebé de estar cerca a sus figuras de apego. Poco a poco, hacia los tres años, este temor a la separación va disminuyendo a medida que el niño pone su afectividad en otras personas y experiencias.   
4-6 años de edad: es normal que los niños pongan sus temores en objetos o personajes que hacen parte de su fantasía o que son traídos de cuentos o películas como monstruos o fantasmas.
También es común el miedo a animales o insectos. Estos temores  ayudan al niño a regular sus emociones ambivalentes de rabia, frustración, amor y dependencia.  
7 años de edad: cuando el pensamiento de los niños empieza a tener elementos de abstracción más complejos y comienza a comprender el concepto de permanencia de la muerte, desarrollan temores hacia situaciones reales de riesgo como terremotos, robos y, en general, todo lo que pueda vulnerarlo a sí mismo o a sus seres queridos.
Así mismo y, como parte de la adaptación a la vida escolar, tienen miedo al fracaso, a perder sus amigos o a ser castigados.

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
AMGE0607
Hace 4 años
Hola, mi bebe tiene 18 meses, es muy nervioso, si nos reimos fuerte tiembla, me abraza y llora sin parar, sobre todo con la risa,,no se si sea normal esto
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