Síguenos en:

Un cumpleaños muy especial

Un cumpleaños muy especial

Celebrar el cumpleaños es convertirse en el centro de atención por un día. Pero, existen fechas especiales, como la Navidad, que amenazan con opacar esta cel

Un cumpleaños muy especial
Por:
04 de Febrero de 2008
Comparte este artículo

Celebrar el cumpleaños es convertirse en el centro de atención por un día. Pero, existen fechas especiales, como la Navidad, que amenazan con opacar esta celebración. Sin embargo, tres personas cuentan por qué ha sido maravilloso nacer el 24 de diciembre.

Cuando Georgina salió por primera vez, después de 15 días de encierro, se sorprendió al ver el brillo del sol, que casi le cerraba los párpados por la fuerza de su destello. Era un domingo en el que todo parecía señal de buen augurio, desde su ánimo temprano para dejar la cama e ir en busca de su pequeña hija.

Le dijo a José Ángel, su esposo desde hacía 10 años, que no podía resistir más la incertidumbre y quería saber cómo era la bebé que durante nueve meses estuvo en su vientre.

La llegada

Era 24 de diciembre cuando Georgina sintió las primeras contracciones. Toda la familia León Blanco estaba reunida, como cada año, para celebrar la natividad de Jesús.

Aunque la Biblia no revela una fecha exacta en la que la Virgen María comenzó, junto a José, la travesía por los pesebres de Belén para buscar un refugio en el que pudiera dar a luz al Mesías, la Iglesia Católica la instituyó el 25 de diciembre, día de una celebración pagana, que nació en Babilonia para conmemorar el solsticio de invierno y hacer un homenaje al nacimiento del hijo del Sol. Eran fiestas desenfrenadas, con orgías y abundantes bebidas alcohólicas.

La Iglesia Católica oficializó el nacimiento de Jesús y desde entonces, el mundo lo conmemora en esa fecha, la misma en la que Georgina y José Ángel decidieron casarse a la una de la tarde, hace 37 años. El mismo día en el que a la misma hora, pero 10 años después, nació Vanessa con la amenaza de una conmoción cerebral y otras complicaciones dadas por la broncoaspiración de líquido amniótico.

Durante el trabajo de parto Georgina compartió habitación con una mujer que a sus seis meses presentaba amenaza de aborto. “Póngale la inyección a la paciente”, le dijo el ginecoobstetra a la enfermera, “pero no le explicó a cuál paciente”, recuerda ella aún con angustia. La enfermera asumió que la orden era para la mamá de Vanessa.

Un momento después, las contracciones se detuvieron y el revuelo comenzó. La sala de cirugía se abrió ante los ojos de Georgina, que aterrada aún no sabía qué pasaba, mientras médicos y enfermeras opinaban cuál sería el mejor procedimiento. El efecto de la anestesia fue nulo y estuvo a punto de enfrentar una cesárea, sin un paliativo, pero la angustia causó un efecto sedante que le permitió estar dormida mientras su hija nacía halada por fórceps.

El encuentro

El 25 de diciembre llegó a su casa, con la imposibilidad de haber conocido a esa niña, la misma que los médicos creían que era mejor ver morir, porque si vivía, no iba a tener una condición digna. 15 días llenos de ruegos, de rezos, de fe. José Ángel ofreció al Señor Caído subir a Monserrate, de la mano de sus dos pequeños hijos, a cambio de la vida de Vanessa.

Ese domingo, cuando Georgina llegó a la puerta del hospital, la angustia no le permitía casi estar en pie, pero no podía pasar un día más sin saber de su pequeña, que todos los días había sido visitada por su esposo, pero que a ella no le permitían ver, para evitar un nuevo shock nervioso.

“¿En qué les puedo ayudar?”, preguntó una enfermera que salía de la sala en donde los bebés se mantenían en observación. Llevaba una recién nacida grande y saludable, vestida con camiseta y pañal.

“Yo soy la mamá de Ginna Vanesa León y vengo a verla”, contestó Georgina.

Sin esperarlo, ella vio cómo la enfermera extendió sus brazos y puso a la bebé que cargaba en los suyos. En ese momento Vanessa sonrió por primera vez.

“Es probable que hoy le den de alta y pueda llevársela a casa”, le dijo la enfermera.

“Me parece maravilloso haber nacido un 24 de diciembre y celebrar mi cumpleaños cuando el mundo festeja la Navidad – dice hpy Vanessa 27 años después- porque es un día especial para estar en familia y me siento como una ‘Niña Dios’. Siempre me han celebrado el cumpleaños a la 1 de la tarde, nunca ha pasado un año en el que no sea así y a la vez celebramos el aniversario de mis padres. Me gusta mi cumpleaños, porque es una fecha que representa la entrega a Dios”.

Misa de cumpleaños

El sacerdote Ramón Piñeros nació hace 47 años en Somondoco, un pequeño municipio de Boyacá, en el quinto lugar entre 10 hijos. Eran las dos de la mañana del 25 de diciembre y la abuela, las tías y otros familiares alistaban lo necesario para su llegada.

En esa zona y ese año eran nulas las ayudas médicas y la abuela que ejercía como partera fue quien lo ayudó a llegar al mundo.

Hoy, el padre Piñeros está seguro de que no hubiera querido nacer otro día, porque la Navidad representa el nacimiento de Jesucristo en la fe cristiana.

Cada año celebra las dos fechas con alegría, en medio de una cena y agradeciendo al Señor por la vida. Con la Misa que oficia por el nacimiento de Jesús, también festeja el milagro de sus días y lo pasa en compañía de acólitos, vecinos y niños de su parroquia San Lucas en el barrio La Asunción de Bogotá.

El padre Piñeros quiere terminar la historia de su relato pidiendo “que todos los que cumplen y nacen en este día sean bendecidos por Dios”.

Cerca de Navidad

“Hace un año, por esta fecha, estábamos esperando a nuestra Juanita estaba para los últimos días de diciembre y los primeros de enero. Incluso, hace exactamente un año hice una ‘polla’ en mi oficina, en la que participó mucha gente para premiar a quien acertara fecha y hora del nacimiento.

A medida que se acercaba el 24 de diciembre, el médico la empezó a monitorear y se dio cuenta de que la niña venía baja de peso, seguramente por problemas con la placenta; de manera que era muy probable que tuviéramos que adelantarla. Y así fue. El médico tomo la decisión de que Juanita naciera el 22, porque no se quería arriesgar a que se presentara alguna complicación y la fecha era justo el último día hábil antes de sus vacaciones.

Cada año, nosotros celebramos la Navidad en familia, que empieza con las novenas y haciendo los buñuelos. Para eso nos reunimos todos los nietos y bisnietos junto con la bisabuela Flor unos días antes. El año pasado la reunión coincidió con el 21, día anterior a que naciera Juanita, así que la bisabuela ‘le echa la culpa’ del nacimiento a los buñuelos.

Aunque Juanita nació pequeñita nos alegramos mucho de que naciera bien y cerca a la Navidad. Nosotros llegamos a la casa con ella el 24 y lo primero que hicimos fue ponerla al lado del árbol con los otros regalos y tomarle una foto, porque ese fue nuestro mejor regalo de Navidad. Esa noche obviamente cenamos muy rico y estuvimos los tres en la casa muy felices. Fue una velada muy íntima.

El teléfono no paró de sonar y en un momento nos conectaron con el altavoz en la casa de la bisabuelita donde estaba concentrada la mayor parte de la familia celebrando. También exhibieron las primeras fotos de nuestra hija en video bean en plena celebración. Este año vamos a celebrar el cumpleaños con la familia y los amigos del conjunto, en la casa. Habrá ponqué y regalos. No importa que en dos días sea Navidad, igual tendrá sus dos regalos por separado. Vendrán los abuelitos, los tíos, los primos, los amigos y los vecinitos”. Juan José Ramírez, papá de Juanita Ramírez Bernal.

Juliana Rojas H.

Redactora ABC del bebé

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet