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Claves para manejar los celos entre hermanos

Claves para manejar los celos entre hermanos

Es una situación normal, pero los padres deben controlarla.

hermanos
Por: Redacción ABC del bebé
05 de Octubre de 2012
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La clave es dejarle claro a su hijo, con palabras y hechos, que no ha perdido el amor de sus padres ni su lugar en la familia con la presencia del nuevo bebé.
¿Cómo se sentiría si, de pronto, llegara un desconocido a su casa y lo sacara de su cuarto, acaparara, a punta de llanto, la atención de los seres que más ama, recibiera un montón de visitas y regalos (usted no), durmiera todo el día, y le pidieran que hiciera silencio para no molestarlo?
Pues esta puede ser, precisamente, la sensación de un niño cuando llega un nuevo bebé a su casa.
Según la psicóloga Ximena Silva, al nacer un hermano “el niño siente que le quitaron su papel único y no sabe qué significado y qué lugar tiene ahora en la familia”.
Por eso, muchos niños sienten celos de sus hermanitos y presentan retrocesos; es decir, si ya dejaron el pañal, vuelven a mojarse en su ropa o en la cama, pueden hacer pataletas, querer tomar tetero o llorar más que antes, no quieren comer ni dormir. A veces esconden los objetos del bebé, el champú, el tetero, la ropa, etc. Con estas actitudes el niño quiere recordarles a los padres que él existe. También es su forma de expresar unas emociones nuevas, que tal vez no reconoce ni sabe cómo manejar.
Para evitar este tipo de comportamientos, lo mejor, según Silva, es vincularlo en todo el proceso; es decir, explicarle con tiempo que va a tener un hermanito, hablarle del embarazo, invitarlo a opinar sobre el cuarto del nuevo
miembro de la familia, sobre el nombre, contarle qué va a suceder cuando llegue el momento de ir a la clínica para el nacimiento.
Una vez nace el bebé, lo más importante, según Christian Muñoz, psiquiatra experto en niños y adolescentes, es “restablecer la confianza básica”. Es decir, mostrarle claramente que él no ha perdido su lugar en la familia, que vale la pena, que hay un cambio en su vida, pero no por eso perderá ni el afecto ni la protección de sus padres.
Es mostrarle al niño que la edad que él tiene también vale, “es establecer un vínculo que afiance la confianza que se dañó cuando llegó el hermanito”, dice Muñoz.
Ximena Silva brinda ejemplos concretos: invitar al niño a organizar el baño del bebé, que la mamá
juegue un rato con el niño mientras el bebé duerme, hablarle y explicarle lo que sucede.
El equipo del papá y la mamá es fundamental. Mientras ella esté lactando al recién nacido, el papá puede jugar con el otro niño, o este puede acompañar a la mamá con un juguete. Si el niño quiere tomar tetero, por ejemplo, la mamá le puede decir que lo haga como juego, porque, claro, él ya es
un niño grande.
La madre también puede sacar un tiempo para estar con el niño mientras el bebé duerme, darle besos, abrazos, mimos, acompañarlo a dormir. Puede pedirle a alguien que cuide al bebé por un rato, mientras ella comparte un espacio con su hijo mayor.
Es definitivo conservar, en la medida de lo posible, las rutinas del niño mayor, sus horarios de comida, de
sueño, del baño.
Es muy importante no regañarlo por actuaciones negativas, pero sí es necesario hablarle, decirle que los padres entienden sus sentimientos y se los respetan, pero él debe aprender a manejarlos. Frases como “mi amor por ti nadie te lo va a quitar”, “el amor alcanza para los dos”, “tú sigues siendo mi hijo y lo serás por siempre”, son expresiones que le devolverán al niño la seguridad de su lugar en la familia. También es importante hacerle notar que un hermanito le traerá muchas ventajas. Cuando crezca más podrán jugar juntos, conversar, ir al parque, etc. “Ahora tú también le puedes enseñar cosas y  me puedes ayudar”.
Cuando lleguen las visitas, los padres pueden hablar también del hijo mayor, no solo del bebé. Contarles qué ha hecho, cómo se ha portado de bien con el hermano, cómo ha ayudado, etc. Que él también sea protagonista de los nuevos cambios en la familia.
Si se trastoca la dinámica familiar, el niño se vuelve inmanejable y la mamá sentirá que ya no puede más. Es bueno pedir ayuda, a un psicólogo, a un pediatra, a un educador.

Expresar los celos
Una buena idea para ayudar al niño a expresar sus sentimientos, y poder así entenderlos y explicárselos a otros, es invitarlo a dibujar lo que esté sintiendo y a que luego explique qué pintó. Esto lo ayuda a entenderse, y también favorece la comunicación con los padres.

¿Y en su casa?
Mi hija está muy celosa. A los 2 días de nacida su hermanita, le pellizcó un cachete. Hablamos con ella y, después de varias charlas, se le quitó la costumbre. Liliana Muñoz

Tengo 3 hijos. Me acuerdo que el primero recibió muy contento a su hermanito, pero el segundo fue muy celoso. Amelia Beltrán Beltrán

La reacción de mi hijo fue positiva. Era muy colaborador. Quería participar en los cuidados de su hermanita. Martha Liliana Bustos Medina

Al principio mi hija estaba celosa, ¡pero ahora son inseparables! ¡Les fascina
estar juntos y jugar!
Cristina Garrido Vélez

Le lleva 11 años, y lo que quiere hacer al salir de la escuela es irse a casa para ver a su hermanito. Coraline Ig

Al principio fue un poco difícil. Ella decía: “Mami, deja llorar al bebé, ya le diste comida, y juega conmigo”. Solo hasta los 2 meses empezó a cuidarlo y a sentir que lo quería más. Se llevan 3 años. Mabelita Vaca

 

 

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