Síguenos en:

¿Por qué olvidan los niños?

¿Por qué olvidan los niños?

Archivo Particular

¿Por qué olvidan los niños?
Por: Karen Johana Sánchez
04 de Febrero de 2014
Comparte este artículo

Expertos explican las razones por las cuales no se tiene memoria de la primera infancia y a partir de cuándo los recuerdos comienzan a conservarse.

A quién no le gustaría recordar el primer encuentro con mamá o incluso, el primer viaje familiar, momentos emotivos de la niñez que solo se conocen a través de las narraciones de los padres. Que no lo hagamos tiene su explicación.

Investigadores de la Universidad de Emory, en Atlanta, EE.UU., concluyeron recientemente que los recuerdos de los niños suelen comenzar a desvanecerse desde los 7 años. Los hallazgos indican que los pequeños entre los 5 y 7 años recuerdan el 60 por ciento del pasado, mientras aquellos que tienen entre 8 y 9 recuerdan solo el 35 por ciento.

Sin embargo, el estudio determinó que, aunque los pequeños recordaban más eventos, sus narraciones eran más incompletas. En cambio, los más grandes tenían presentes más detalles.

¿A qué se debe? Los seres humanos no recordamos ciertos episodios tempranos porque la estructura cerebral encargada de la memoria aún es inmadura a una corta edad. Es decir, no puede almacenar y, por ende, es imposible recordar. “En un niño, aún no están consolidadas todas las estructuras encargadas de guardar la información. Como no están maduras, el niño va a seguir viviendo ciertas experiencias, pero no es capaz de lograr tener ese recuerdo posterior de una manera estructurada y completa”, explica María Rocío Acosta, magíster en neuropsicología.Esta situación, a la que algunos le llaman amnesia infantil, amnesia global transitoria o simplemente se considera como una etapa más del desarrollo de la memoria, se explica a raíz de la actividad de ciertos procesos neuronales. Según el doctor Juan Daniel Gómez, director del departamento de neuropsicología de la Pontificia Universidad Javeriana, en el niño no están configurados ciertos sistemas: “Poco a poco, cuando las neuronas se conectan, el niño empieza a adquirir ciertas destrezas, pero no completamente porque no están entrenadas. Las nueronas aprenden por ensayo y error hasta que se estructuran”.

Incluso, añade, “nacemos con una cantidad de neuronas, pero las que no usamos sencillamente se pierden y se empieza a utilizar aquellas que le son útiles para adaptarse al medio”.

Para los expertos, este proceso llamado poda sináptica o neuronal, es normal enfocado en la economía cerebral. Es decir, funcionar mejor con poco para favorecer las conexiones neuronales.Al respecto, el neuropediatra Álvaro Izquierdo dice que se ha demostrado que en algunas zonas del aprendizaje, después de que se nace, se siguen multiplicando las células que tienen la capacidad de aprender y otras neuronas encargadas de hacer las conexiones neuronales. En este sentido, “olvidar también es parte del aprendizaje. Vas mirando y vas desechando información, pero esa que tiene una motivación grande es la que va quedando”.

¿Qué recordamos?

El niño generalmente recuerda cómo comer, pero no cómo aprendió a comer. O cómo caminar, pero no el momento en el que dio su primer paso. El doctor Izquierdo dice que esto se debe a que el niño retiene la información en diferentes áreas de la corteza cerebral.

Entonces, “hay un aprendizaje que le permite saber cómo meter y sacar, o agarrar y soltar, que no hace parte de la memoria, sino que va a ciertas estructuras donde hay neuronas que guardan la información del movimiento”.

Ahora, la memoria episódica, que es la que permite que el niño recuerde ciertos momentos de su infancia, se empieza a consolidar alrededor de los 3 hasta los 4 o 5 años. Y se manifiesta diferente en cada persona.

Generalmente, un niño recuerda una fiesta, un juego con su muñeco favorito o una caída. Los expertos indican que los primeros recuerdos siempre tienen una carga emocional importante, sea positiva o negativa. “Si algo agrada mucho y se vive intensamente, se retiene mejor que algo rutinario y pasajero”, dice el doctor Izquierdo.

Los episodios negativos también generan una fuerte reacción en el organismo y pueden ser recordados. Pero, según el doctor Gómez, “los eventos traumáticos llegan al cerebro o al sistema nervioso y producen una explosión de una serie de sustancias químicas que hacen que los niños se olviden de ciertas cosas. Es un mecanismo de defensa y ocurre para que el daño cerebral y psicológico no sea muy desbastador”.

Ahora, según la neuropsicóloga, esto no quiere decir que un niño recuerde más algo positivo o negativo, pues esto depende de la vida de cada ser humano.

Tipos de memoria

El doctor Juan Daniel Gómez, director del departamento de neuropsicología de la Pontificia Universidad Javeriana, explica cómo se comportan las memorias en la vida del ser humano:

La memoria declarativa. Es la biográfica y la que se recuerda en los primeros años de vida. Son fechas especiales, juegos, accidentes, etc.

Hay otro tipo de memoria declarativa, que es la semántica. Por ejemplo, la que se aprende en el colegio, como la capital de un país o los huesos del cuerpo.

No declarativa. Está relacionada con los procedimientos y las habilidades. Por ejemplo, montar en bicicleta. O la que está relacionada con los reflejos condicionados. Por ejemplo, si se pone a un bebé frente a la serpiente venenosa, él no sabe que es venenosa. Pero si se le enseña o él tiene una mala experiencia con eso, lo aprende.

 

 

 

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet