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Barriga llena... cerebro funcionando

Barriga llena... cerebro funcionando

Cuando llega el momento de que los pequeños vayan a estudiar, uno de los aspectos más importantes que deben tener en cuenta los padres, además de la elecció

Barriga llena... cerebro funcionando
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17 de Julio de 2007
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Cuando llega el momento de que los pequeños vayan a estudiar, uno de los aspectos más importantes que deben tener en cuenta los padres, además de la elección del colegio, la compra de útiles y del uniforme es la alimentación de los pequeños, porque van a gastar más energía y por tanto, necesitarán mayor requerimiento de calorías, que se obtienen a través de los alimentos.

La nutricionista Adriana Salamanca, autora del libro 'Nutrición, hábito de vida', afirma que existe una incidencia directa entre el buen rendimiento escolar y el aporte de nutrientes necesarios, porque de esta manera, los pequeños mantienen la concentración durante las clases. De lo contrario, se lentifican, no solo los procesos de aprendizaje, también el desarrollo físico y mental.

La pediatra Ana Cristina Gómez, especialista en nutrición infantil, explica que "los primeros años de vida en la nutrición son muy importantes. Si hay una desnutrición en esa época, se puede afectar la capacidad intelectual, se aumenta la deserción escolar, no pueden trabajar bien, y quedan secuelas que se manifiestan en la edad adulta”.

Por eso, los adultos responsables de los niños deben saber qué tipos de alimentos ofrecer a los pequeños. Lo ideal, señala Gómez, no es hacer prohibiciones, sino saber combinar todos los grupos en las medidas necesarias.

Juan Carlos Berbessi, director médico de Glaxo Smith Kline asegura que “normalmente los niños en esta etapa tienen el hábito de comer de cuatro a cinco veces al día (incluyendo los pasabocas o bocados entre comidas). Durante este período se establecen muchos hábitos alimentarios, gustos y aversiones. La familia, los amigos y la televisión influyen en sus elecciones sobre estos comportamientos. Los niños en edad escolar están a menudo más dispuestos a comer una variedad más amplia de alimentos que sus hermanos menores”.

Señala además que “muchos problemas de aprendizaje o aparentes dificultades propias de los síndromes de falta de atención pueden provenir, en realidad, de dietas inadecuadas. A la vez, muchos de los desórdenes alimentarios como la bulimia y la anorexia tienen su origen en esta etapa de la vida”.

De la misma manera Salamanca asegura que muchos niños presentan estas anormalidades en la alimentación, incluso desde los cuatro años de edad. Por eso, el papel de la familia es esencial en la formación de estos hábitos.

Las grasas y azúcares proveen energía, pero deben ser consumidos en menor cantidad. Actualmente, los pequeños se dejan tentar por los colores y los sabores dulces de gaseosas, productos procesados como paquetes. Los expertos recomiendan medir las porciones que los niños consuman de estos alimentos, pues pueden generar obesidad y a su vez, problemas asociados como diabetes.

Berbessi asegura que “nutricionalmente no aportan nada y se recomienda limitar el consumo de aderezos, aceites, cremas, mantequilla, margarina, azúcares, gaseosas, dulces y postres.

Para generar costumbres alimentarias adecuadas se recomienda no utilizar estas comidas como premio; por ejemplo, no ofrecer una gaseosa como compensación a que el niño haya arreglado su habitación. Pero de la misma forma, jamás los prohíba, porque los pequeños van a querer saber cuál es el origen de esa persecución.

Combinaciones perfectas

La Organización Mundial de la Salud recomienda mezclar cuatro grupos de alimentos y obtener así dietas nutritivas:

La Organización Mundial de la Salud recomienda mezclar cuatro grupos de alimentos y obtener así dietas nutritivas:Granos, cereales y raíces que proporcionan energía y fuerza al organismo.Carnes y alimentos como los fríjoles y otros granos, que contienen proteínas para la formación de los tejidos. Ayudan en el crecimiento. La leche, el queso, la cuajada y todos los derivados lácteos, aportan proteínas, y calcio para la formación de los huesos.Vegetales y frutas contienen vitaminas y minerales

Cambiar las gaseosas por las bebidas lácteas también es una herramienta importante para garantizar el buen desarrollo, gracias a la alimentación. El pediatra Rubén Darío Franco aconseja incluir en las comidas los siguientes alimentos, para garantizar huesos fuertes:

Cambiar las gaseosas por leches o malteadas.Para salir de la rutina se puede acudir a las comidas rápidas, pero su consumo no debe ser frecuente. En este caso escoja comidas con queso como pizzas, tacos, hamburguesas con queso o sándwiches de queso.Ofrézcale pastas o macarrones con queso en el almuerzo y añádalo también a las ensaladas, papas y sopas.Los postres ideales pueden ser yogurt y helados, preferiblemente bajos en grasa.

Desayuno y loncheras a la medida

Esta es la primera comida del día y suple las necesidades después del largo ayuno de la noche. Para que el niño se vaya bien preparado a clases, la nutricionista Adriana Salamanca aconseja mezclar un lácteo (yogur, leche, bebida achocolatada, una porción de queso), huevos, jamón o salchichas que actúan como proteínas, carbohidratos que proveen energía; puede ser pan integral o arepa, y fruta que proporciona vitaminas y minerales para tener una mejor salud.

Para empacar en la lonchera, Salamanca recomienda por ejemplo gelatinas, fruta, algo de carnes como salchichas y sándwiches de pollo. Puede incluir bebidas lácteas fundamentales para la formación de los huesos.

¿La dieta debe ser suplementada?

Si el niño tiene una alimentación equilibrada no es necesario emplearlos, pero si por ejemplo, no se sabe qué comida va a recibir fuera de la casa, entonces puede ser aconsejable. El pediatra siempre debe hacer un seguimiento a la dieta del pequeño.

Si el niño tiene una alimentación equilibrada no es necesario emplearlos, pero si por ejemplo, no se sabe qué comida va a recibir fuera de la casa, entonces puede ser aconsejable. El pediatra siempre debe hacer un seguimiento a la dieta del pequeño.

“Adicionalmente en todos los casos en donde el pedíatra detecte una franca deficiencia nutricional recomendará suplementar la dieta y corregir las alteraciones de esta deficiencia específica o cuando se presente un riesgo en el equilibrio nutricional. En ocasiones sobreestimamos la importancia de obtener las cantidades exactas de las vitaminas y minerales idóneos, así como el valor de una dieta balanceada”, concluye Berbessi.

Un buen suplemento debería contener una buena base de nutrientes que garanticen el equilibrio nutricional proporcionando las vitaminas, minerales, tales como ácido fólico, hierro y magnesio, carbohidratos complejos y fibra, que son una fuente importante de energía y componentes básicos de nutrición.

Juliana Rojas H.Redactora ABC del Bebé

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