Síguenos en:

¿Dejó de comer? No te desesperes

¿Dejó de comer? No te desesperes

Alimentar a tu niño puede ser un reto diario. No te impacientes, es solo una etapa.

¿Dejó de comer?  No te desesperes
Por: Redacción ABC del bebé
07 de Junio de 2016
Comparte este artículo

Si bien la alimentación de los niños es un proceso que constantemente está entre las preocupaciones de los padres, durante los primeros dos años está relacionada con condiciones como el cambio de leche a alimentos complementarios, introducción de otros, manejo de texturas, uso de la cuchara, entre otros. “Luego de esta etapa comienzan a aparecer en los padres frases como “antes se comía todo lo que le daba y ahora no quiere comer” o “no sé qué hacer para que coma”, lo cual puede resultar en la consulta a especialistas, como parte del temor a que el niño esté mal alimentado, baje de peso y talla”, asegura Gladys García, directora de My Baby Kinder.

Es un episodio tan común que, según la nutricionista Adriana Amaya, del 43 al 50 por ciento de las consultas infantiles tiene que ver con este tema. (Te puede interesar: ¿No come tu niño? Causas y cómo ayudarlo)

Por su parte, el pediatra Juan Fernando Gómez afirma que existen tres tipos de inapetencia:

Inapetencia fisiológica:

los niños, después de cumplir el primer año de vida, no crecen ni aumentan de talla como en los meses anteriores. “En esta etapa se desacelera su crecimiento y adquiere nuevas habilidades. El infante se interesa más por el juego y por el mundo a su alrededor que por la comida”, explica la nutricionista Sandra Morales.

Así mismo, disminuyen sus necesidades calóricas. En los primeros 12 meses, el pequeño requiere de 100 a 120 calorías por kilo, mientras que en la etapa preescolar entre 80 y 100, señala la nutricionista Adriana Cleves.

Inapetencia orgánica:

la segunda inapetencia suele ir acompañada de algún tipo de enfermedad, como problemas infecciosos en los riñones, en los pulmones o gastrointestinales. En los primeros 12 meses de vida, los bebés deben comer muy bien, indica el doctor Gómez. Si no quieren recibir leche materna o, entre los 6 y los 12 meses ningún alimento, es prudente consultar con el pediatra.

Inapetencia relacionada a los malos hábitos:

el tercer tipo de inapetencia es producto de malos hábitos alimentarios. Por ejemplo, los menores consumen dulces y comidas de paquete en exceso. “También influyen la omisión de comidas, la laxitud de los fines de semana con respecto a los horarios, la poca variedad en el menú, el consumo de líquidos antes de una comida principal y el que no se cambie la consistencia de los alimentos -se le licúa aún las preparaciones al niño de 1 año-, creando en el infante problemas de deglución, señala la nutricionista Sandra Morales.  (Puedes leer: ¿Por qué no comen los niños?)

¿Cómo hacer que el avioncito aterrice en el aeropuerto?

Especialistas y pediatras consideran que lo más importante en esta etapa es asegurar que el niño reciba los nutrientes necesarios en una buena alimentación, al igual que la ingesta mínima de tres comidas grandes y dos meriendas entre estas.

Deben mantenerse los horarios, al igual que en un margen de tiempo determinado. El tiempo de alimentación de un niño en esta edad no debe superar los 20 o 30 minutos y no debe iniciar con ofertas como el jugo o estrategias distractoras.

Es ideal que la comida sea llamativa y variada en la alimentación de los niños, evitar azúcares artificiales, al igual que manejar porciones acordes con la edad del niño, pues en ocasiones se considera que no se está alimentando, cuando en realidad la porción es muy grande para su edad.

¿Pueden utilizar suplementos?

Según la nutricionista Alicia Cleves, los productos para abrir el apetito no se necesitan porque las vitaminas y minerales que allí se encuentran están también disponibles en los alimentos. “Estos deben ser prescritos por un nutricionista, dado que tienen un gran aporte calórico y llenan fácilmente la capacidad gástrica del niño”, argumenta la especialista.

Sin embargo, si son requeridos, a juicio específico de un nutricionista, deben ser proporcionados después de la comida nocturna para que no interfieran con la ingesta del día.

“Es importante que sea, precisamente, el especialista quien determine la cantidad que necesita el infante, pues muchos padres utilizan este tipo de productos de manera desmedida con el objetivo de que los alimentos tengan un sabor más agradable, lo cual puede causar diarrea”, advierte.

El trabajo en familia también es importante

Establecer horarios claros: las comidas deben tener un horario establecido, al igual que un espacio como el comedor, donde se pueda compartir en familia. Evitar situaciones de pelea: cuando un niño no quiere recibir comida, es claro que no se debe pelear con él. Esto no quiere decir dejar de darle el alimento, simplemente en ese momento se retira el plato y se evita otro alimento que sí sea llamativo.

Tips para ayudar a tu pequeño:

1 Limita el tiempo de comer.

2 No lo cucharees.

3 Para la lonchera o merienda, mándale alimentos como frutas, queso, agua y jugos naturales.

4 Evita en la alimentación del niño productos con altos índices de azúcar como galletas, jugos de caja, entre otros.

5 Dale alimentos llamativos con variedad y diseño del plato.

6 Evita dar galguerías o usarlas como compensación por no consumir las comidas grandes.

7 No inicies con los líquidos o jugos el momento de la comida.

8 Inicia con pequeñas porciones y poco a poco involucra porciones más grandes acorde a la edad del niño.

9 Recuérdale las actividades que pierde o que podría hacer si comiera más rápido (salir a jugar).

10 Felicítalo cuando coma bien.  (Lee: Comer solo: una experiencia necesaria)

 

 

 

Comparte este artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet