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Actividad física, aliada de la salud infantil

Actividad física, aliada de la salud infantil

El sedetarismo ocasiona problemas físicos a corto y largo plazo en el niño.

Actividad física, aliada de la salud infantil
Por: Redacción ABC del bebé
26 de Agosto de 2011
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Los niños que no juegan y carecen en su cotidianidad de actividades lúdicas y deportivas son más vulnerables a las enfermedades, al aislamiento social, la mala salud y la violencia.

Pueden tener más dificultades para desarrollar confianza en sí mismos. El deporte les da habilidades que necesitan para construir un futuro, como, por ejemplo, liderazgo, juego limpio, respeto y autoestima. Crea una base sólida para superar los obstáculos como la discapacidad, la discriminación o la pobreza, protege a los niños de las drogas y la violencia. Hace su vida más segura, sana y feliz”, refiere un trabajo publicado por Unicef.

Hábitos deportivos
Antes de los primeros cuatro años, las actividades despiertan interés, pero no se convierten en aficiones sino hasta los 5 o 6 años. El primer paso para crear un hábito deportivo es ofrecer opciones que al niño le agraden y no obligarlos a su práctica. Los padres deben facilitarles pelotas, raquetas, lazos u otros objetos para así determinar qué les genera mayor entusiasmo. Paula Bernal, sicóloga en desarrollo infantil, asegura que los padres no necesitan buscar en sus hijos menores de cuatro años la perfección ni los trofeos. “El objetivo de las aficiones es que el pequeño disfrute de su actividad preferida y se aleje de su rutina escolar y familiar”.

Los padres pueden empezar a inculcar esta costumbre explicándoles a sus hijos que los pasatiempos requieren constancia, perseverancia y disciplina.

Y como los niños aprenden por imitación, los sedentarios suelen ser hijos de adultos sedentarios.

Juan Manuel Sarmiento Castañeda, especialista en medicina del deporte y coordinador del Centro de Prevención Cardiovascular Fundación Clínica Shaio, da algunas pautas para persuadir a los niños a llevar una vida activa:
• Cuando ellos ven que sus padres hacen ejercicio y los incentivan a realizarlo, seguramente se entusiasmarán a hacerlo. Es más estimulante si lo practican en familia.
• Establecer acuerdos para disminuir el número de horas de televisión y de computador para dedicárselas al deporte.
• Invitar a niños de su edad a casa para crear juegos que inciten al movimiento.
• Si el niño no quiere realizar una determinada actividad, ofrézcale otras opciones.
• Diariamente, anime a su hijo para que realice algún ejercicio como bañar la mascota, arreglar la habitación, ayudar en una tarea sencilla en casa, etc.

Guías saludables
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid crearon un manual para estimular la actividad física en los niños y disminuir los riesgos de obesidad. Entre esas recomendaciones están, para los niños de 6 a 9 años:

Estimular como hábitos las actividades que se presentaron como juego en la primera infancia, como el juego con pelotas, que llegue a establecerse como una rutina para jugar fútbol, baloncesto o voleibol.
La ingesta de líquidos y alimentos nuevos favorecerá la curiosidad del niño y lo estimulará a ser más activo y atento. Los padres pueden ofrecerlos inmediatamente después de cada actividad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que a esta edad los niños inviertan por lo menos una hora en deportes de intensidad moderada y vigorosa, si se hace diariamente. Por eso debe ser aeróbica, tres veces por semana, es decir, que estimulen el fortalecimiento y el desarrollo de huesos y músculos. (Ver recuadro ‘Ejercicios para chicos’). 
“En el caso de los niños y jóvenes inactivos, se recomienda un aumento progresivo de la actividad para alcanzar finalmente el objetivo deseado. Es conveniente empezar con una actividad ligera y aumentar gradualmente con el tiempo la duración, la frecuencia y la intensidad.

También hay que señalar que si los niños no realizan ninguna actividad física, cualquier deporte inferior a los niveles recomendados será más beneficioso que no hacer nada en absoluto”, señala la OMS.

Ejercicios para chicos

Natación: resistencia y fuerza
Los primeros acercamientos con el agua se hacen para que los niños pierdan el miedo y se den cuenta de que su cuerpo flota. El bebé puede estar en una piscina desde los tres meses de edad. A los seis años ya se ejecuta como un deporte. A los ocho es más especializado y se aprenden brazadas, patadas y diferentes técnicas. La práctica de esta actividad tiene innumerables beneficios: los niños adquieren cualidades físicas como fuerza y desarrollo de resistencia física; mejoran su capacidad respiratoria y adquieren desarrollo muscular. “A nivel motor, trabaja la coordinación, la fuerza, el tono muscular, el equilibrio y desarrolla habilidades como trepar o saltar. A nivel social, es un buen medio para que el niño se relacione y comparta con otros. Incluso, mejora el apetito y el sueño del menor”, explica Álvaro Garavito, instructor certificado.

Gimnasia: estilo y ubicación
Si se practica con frecuencia, el niño se hace consciente de sus movimientos corporales y aprende lo que significa atrás, adelante, al lado, arriba y abajo, al igual que la diferencia entre derecha e izquierda. Desarrolla flexibilidad, coordinación y velocidad.

Rondas y juegos de pelotas
Además de entretener, las rondas involucran el baile y proporcionan ritmo y coordinación. Se trabajan miembros inferiores y superiores; además permiten el manejo de elementos independientes de su cuerpo como los juguetes.

Montar en bicicleta
Es una experiencia divertida que promueve los lazos familiares, además es gratificante y educativa. La bicicleta es un juguete atractivo que puede desplazar a los videojuegos. Debe ser adecuada para la edad del niño. Indispensable usar casco, rodilleras y coderas. Entre los dos y cuatro años se pueden recorrer entre uno y tres kilómetros con descansos que no superen la media hora. Después de los cuatro se pueden incluir cuestas en los recorridos.

Combatir el sedentarismo
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, y uno de los motivos primarios para su desarrollo es el sedentarismo.
A un niño se le considera sedentario cuando no hace por lo menos 30 minutos de ejercicio físico diariamente y los dedica a ver televisión, hacer tareas o estar en el computador.

Un niño sedentario y obeso tiene más riesgo de sufrir enfermedades en la adultez como diabetes mellitus, hipertensión arterial, infarto del corazón, entre otras.

Beneficios del movimiento
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en niños y adolescentes el deporte ayuda a:
• Desarrollar sanamente el aparato locomotor (huesos,
músculos y articulaciones).
• Desarrollar el sistema cardiovascular (corazón y pulmones).
• El niño aprende a controlar el sistema neuromuscular (coordinación y control
de los movimientos).
• Mantener un peso corporal saludable.

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