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Automedicar a un niño puede causar desde problemas estomacales hasta la muerte del pequeño

Automedicar a un niño puede causar desde problemas estomacales hasta la muerte del pequeño

Los padres suelen utilizar, erróneamente, antibióticos para la fiebre y la diarrea o analgésicos para el dolor de estómago. También, se exceden en las dosi

Automedicar a un niño puede causar desde problemas estomacales hasta la muerte del pequeño
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24 de Julio de 2009
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Los padres suelen utilizar, erróneamente, antibióticos para la fiebre y la diarrea o analgésicos para el dolor de estómago. También, se exceden en las dosis, poniendo en peligro la vida de sus hijos.

Recientemente, una niña de apenas 10 meses de edad murió intoxicada tras ingerir veneno para ratas, que se encontraba envasado en un frasco de acetaminofén. El hecho ocurrió en el corregimiento de Ballestas (Turbana), en Bolívar. La madre le dio a beber la sustancia creyendo que se trataba de un medicamento para la gripa.

Adriana, en su afán por calmar el vómito de su hijo de 18 meses de edad, decidió administrarle un fármaco que le había recomendado alguien cercano. Luego, en lugar de darle las tres gotas que correspondían a la dosis sugerida para el peso del bebé, le dio 30. El infante falleció por un cuadro neurológico maligno.

Un pequeño de 40 días de nacido fue hospitalizado porque su mamá le administró el medicamento equivocado, al confundir el frasco de la sustancia que aliviaría el cólico, con otro parecido que contenía un callicida. Una vecina le había aconsejado darle el medicamento, que no dudó en comprar en la farmacia de la esquina.

A un bebé de 18 días de nacido le dieron gotas para calmar el cólico, ‘prescritas’ por personal de una droguería. Los padres del infante se preguntan aún si actuaron correctamente.

Por intoxicación, 110 niños entre 0 y 10 años acudieron a urgencias en el 2008, en Bogotá.

Precisamente, el abuso y manejo inadecuado de medicamentos, especialmente de antibióticos y antigripales, son los errores más frecuentes que cometen los padres, afirma Hernando Villamizar, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

“Una de las principales causas de consulta en todas las edades y estratos es la fiebre, que casi siempre tiene un mal manejo. La ven como una enfermedad, cuando simplemente es un síntoma, y muchas veces la controlan con antibióticos, pues asumen que se trata de una infección bacteriana. Los niños, entonces, terminan mal medicados”, agrega.

En más del 25 por ciento de los motivos de consulta que llegan a urgencias pediátricas (los principales son tos, fiebre, diarrea, dolor abdominal y vómito) hay automedicación, sostiene la pediatra Olga Lucía Baquero, coordinadora de la mesa de trabajo de seguridad infantil y prevención de accidentes de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

Un estudio de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, publicado en Pediatrics, estima que 7.000 urgencias pediátricas al año en ese país son consecuencia de administrar a los niños medicamentos para la tos y el resfriado sin prescripción médica. Los infantes de 2 a 5 años de edad representan el 64 por ciento de los casos de reacciones adversas a dichos fármacos.

En un hospital de una provincia de Argentina, cerca de 200 niños menores de 5 años se hospitalizan cada año debido a intoxicaciones producidas por la mala administración de un medicamento, generalmente para la fiebre o broncodilatadores, sin consultar al médico. En España, uno de cada cuatro niños que acude a consultas pediátricas ya ha recibido un antibiótico dado por sus padres.

 

Los riesgosLos adultos, dice Baquero, suelen administrar a los infantes antigripales, antitusivos, antidiarreicos, antieméticos y antiespasmódicos, principalmente, sin prescripción médica. De igual manera, agrega Luis Jorge Hernández, médico epidemiólogo de la Secretaría de Salud,  les aplican arbitrariamente sustancias tópicas para la piel.

En Bogotá, afirma el doctor Luis Jorge Hernández, un 50 por ciento del uso de medicamentos puede ser motivado por la formulación de droguerías.

“En las droguerías no toman en cuenta si un niño tiene una patología de base, pues hay medicamentos que en un niño con cardiopatía, por ejemplo, no se pueden utilizar”, agrega la pediatra Olga L. Baquero.

Los efectos de una intoxicación de las medicinas van desde un dolor abdominal hasta la muerte. Estas consecuencias dependen de cada remedio y de la dosis consumida.

Estos pueden presentarse por separado o, en algún momento, pueden conjugarse. A nivel del corazón, pueden aumentar o disminuir la frecuencia cardiaca, cambiar la tensión arterial y el sistema cardiovascular. A nivel neurológico, puede presentarse adormecimiento y, en algunos casos, producir un coma.

También se puede originar agitación sicomotora, agresividad, diarrea, vómito, dolor abdominal. Pueden aumentar la frecuencia respiratoria y hasta ocasionar un paro de esta clase. Incluso, se dan cambios de comportamiento: el niño puede tornarse agresivo o inmovilizarse.

Los errores más comunes según síntomas y enfermedades:◗ Infecciones respiratorias. Erróneamente, la gente cree que los antibióticos sirven para contrarrestar la fiebre, la diarrea y el dolor de estómago. El uso indiscriminado de estos está creando resistencia bacteriana: las bacterias se vuelven menos sensibles a los medicamentos y va a llegar el momento en que ningún fármaco las logre eliminar.  Más del 90 por ciento de las infecciones respiratorias en niños son causadas por virus y para estos no sirven los antibióticos.◗ Dolor de estómago. Los adultos utilizan antieméticos como el plasil para el vómito del niño, y analgésicos, antiespasmódicos y antiparasitarios para el dolor de estómago. El consumo de plasil es una de las principales causas de ingreso por intoxicación en los servicios de urgencias pediátricas. Cuando se administra un medicamento para el dolor de estómago, se enmascara el cuadro clínico de evolución de la enfermedad (por ejemplo, una apendicitis) y se retrasa un diagnóstico oportuno del dolor abdominal (que es multifactorial) con el uso de analgésicos.  ◗ Fiebre. En el caso de los antipiréticos o antihistamínicos que se usan para bajarla, algunos padres, en su afán por hacerlo, suben las dosis y se las dan con más frecuencia a sus hijos de la que indica el médico. Estos excesos pueden terminar en la hospitalización.◗ Diarrea. Los antidiarreicos prolongan la diarrea, ponen al niño en riesgo de desnutrición y conllevan un mayor compromiso de deshidratación. Algunos provocarían reacciones alérgicas.◗ Tos. Los antitusivos producen somnolencia y alteraciones gastrointestinales (náuseas, vómito y diarrea). “La idea es eliminar antigripales, antitusivos y antihistamínicos por sus efectos secundarios. Un buen antitusivo son las bebidas endulzadas”, afirma el epidemiólogo Luis Jorge Hernández.◗ Dolor de oído. Las gotas deben ser formuladas por el médico, pues pueden dar lugar a infecciones, mayor dolor y problemas en la membrana timpánica.◗ Cólico del lactante. Al darle a un bebé un medicamento para el cólico, este puede producirle agrieras, náuseas, vómitos y afectar su motilidad gastrointestinal. La leche materna exclusiva en menores de 6 meses de edad es el mejor alimento y medicamento.

 

Empaque y almacenamientoPor seguridad, no se deben guardar medicamentos (los niños pueden consumirlos e intoxicarse) y, algo importante, evitar consumirlos delante de ellos. Clave: no se recomienda administrar un medicamento que se dio en una ocasión anterior a pesar de que se presenten síntomas similares. Siempre consultar al médico. Señales como fiebre y moco pueden ser desde una gripa simple hasta una meningitis.

Los medicamentos deben permanecer en un lugar seguro y fuera del alcance de los pequeños. Nunca administrarles los que se hayan usado en adultos. Los niños no son adultos pequeños.

“Así los jarabes tengan tapas de seguridad, a veces los niños logran destaparlas. Igual con los elementos de aseo. Nunca se deben envasar sustancias no ingeribles en frascos de alimentos y tampoco se debe ofrecer los remedios como si fueran dulces”, afirma Claudia Granados, jefe de urgencias pediátricas de la Fundación Santa Fe.

 

La dosisEn pediatría, las dosis se calculan a partir del peso del menor. Existe una fórmula en la cual se fija el número de miligramos por kilogramo de peso para establecer la dosis indicada del fármaco, que se distribuye a lo largo del día.

Es importante que los padres den las dosis correspondientes y que no dejen medicamentos al alcance del menor. “Hay que administrárselos en cantidad acertada, porque su cuerpo maneja las dosis de acuerdo con su peso y con la madurez de su hígado y del riñón. Si se da cantidad diferente a la que él puede manejar, puede quedar bastante medicamento dentro de su sistema y producir efectos indeseables”, asegura Claudia Granados, jefe de urgencias pediátricas de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

“Las cajas de los medicamentos tienen una guía de dosificación solo según la edad del menor y no todos los niños de una edad determinada pesan lo mismo ni presentan las mismas necesidades. Por eso, al guiarse por el envase, se puede suministrar una dosis equivocada”, indica.

Cada paciente representa un caso particular y aunque las enfermedades se comporten de manera similar en la mayoría de niños, el tratamiento no es siempre el mismo.

Así como una sobredosificación (cuando se da más medicina de la que requiere el menor, según su peso) supone el riesgo de intoxicación, una dosis menor demora la mejoría del niño.

 

Por Andrea Linares G.

Redactora ABC del bebé

 

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