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Cómo atender los accidentes en casa

Cómo atender los accidentes en casa

Guía para saber qué hacer en caso de una caída, intoxicación, golpe, etc.

Primeros auxilios
Por: Andrea Forero
23 de Noviembre de 2012
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Existen cursos de primeros auxilios para padres, y la razón para que existan es buscar que estos respondan mejor ante las emergencias que se presentan con los niños.

María Cristina Angulo, pediatra del curso que dicta la Fundación Santa Fe y experta en temas de socorro, asegura que, en promedio, la consulta al mes por caídas, golpes, heridas y ahogamientos representa un 20 o 30 por ciento, por eso les explica a los lectores de ABC del Bebé qué hacer ante ciertas eventualidades que ocurren con los menores.

Lesiones en extremidades Cuando el niño tiene accidentes, como puede ser la caída de la bicicleta, hay que pedirle que mueva espontáneamente sus extremidades, si se queja de dolor habrá que inmovilizarlo y llevarlo a un centro asistencial.

¿Cómo hacer una inmovilización casera?

Cuando la afectación es en la pierna derecha, se hace un molde con cartón o cartulina sobre la pierna izquierda y con una bufanda, vendaje, esparadrapo o cinta se envuelve en la extremidad afectada. La inmovilización debe cubrir la articulación que está antes y después del golpe.

Por ejemplo, si la lesión fue en la pierna debe inmovilizarse desde la rodilla hasta el tobillo. Si el daño es en un dedito, el consejo es juntarlo al otro dedo, con un palito de paleta o un color, y ajustar con esparadrapo, un vendaje pequeño, media velada o lo que se tenga a mano.

Tras un golpe o caída

Cuando al niño, tras el golpe, le quede una herida, hay que presionar con una toalla o pañuelo limpio durante cinco minutos, ojalá se utilice un material que no se pegue con la sangre; es decir, no una servilleta de papel, por ejemplo. Si el niño tiene un hematoma (acumulación de sangre) pero está tranquilo, basta con ponerle hielo en toques durante unos cinco minutos, porque el frío detiene el sangrado. Luego aplicarle una pomada caliente, o un poco de mantequilla, debido a que el calor permite que la sangre corra para que desvanezca el moretón. En caso de que tras el golpe no sea visible ninguna herida, lo aconsejable es observar al pequeño y estar atento de signos graves como pérdida de conocimiento, vómito, problemas al hablar o actitudes extrañas.

En caso tal, habrá que acudir a urgencias. Si el niño se desmaya, inmediatamente hay que acostarlo de medio lado, porque es la posición de seguridad, levantarle un poco el mentón y abrirle la boca para que respire bien, no ofrecerle ninguna bebida, llamarlo y sacudirlo suavemente.

Cuando un bebé se cae de la cama, la recomendación es vigilar que esté tranquilo y no haya nada anormal. Además, mantenerlo despierto por lo menos 2 horas para asegurarse de que está bien y no llegar a confundir la pérdida de conciencia con el sueño. En caso de que el bebé presente vómito o extrema irritabilidad, es mejor llevarlo al servicio médico.

Atoramiento

No dejar cerca del niño nada con lo que se pueda atorar: juguetes pequeños, ganchos, tapas y aretes. En resumen, nada que le quepa en la boca.

Cuando infortunadamente ocurre un atoramiento, si se trata de un bebé menor de un año, hay que abrirle la boca para ver si se le puede sacar el objeto, en caso de no conseguirlo, darle cinco golpes secos en la espalda entre las escápulas (los dos huesos situados a uno y otro lado de la espalda conocidos popularmente como las 'paletas'), tener la boquita del bebé abierta, el cuello levantado y posición de bocabajo; si no expulsa el objeto, voltear al niño boca arriba y con la punta de los dedos hacer cinco presiones entre las tetillas (exactamente en el hueso) darle cinco golpes fuertes y volver a voltearlo boca abajo, hasta que salga el elemento que lo tiene atorado o pierda la conciencia. Si el niño está inconsciente pero respira, debe ponerse en posición de seguridad, de medio lado, para que vomite espontáneamente.

Pero si el menor no respira y no reacciona, se busca el pulso. En niños pequeños a nivel del brazo, porque teniendo el cuello es difícil encontrarlo pues en los primeros meses es demasiado corto, si el corazón late por sí mismo no hay que hacer reanimación.

De otro modo, pedir ayuda y mientras tanto hacer compresiones de tórax, 30 por dos respiraciones, durante un par de minutos. La pediatra insiste en que la reanimación básica solo se hace si el niño no responde y no respira. Explicó que la respiración boca a boca es un procedimiento en el cual el auxiliador toma aire por la boca y luego le hace dos insuflaciones en la boca al menor.

Cuando el niño es pequeñito requiere que le cubran nariz y boca. Cuando es grandecito, se le da aire solamente boca a boca y se le tapa la nariz con los dedos para evitar que el oxígeno se salga. Cuando el atoramiento ocurre en un niño grande, la indicación es que el adulto se ubique por detrás, lo abrace y, con las manos empuñadas a la altura del ombligo, le haga presión cinco veces seguidas. Elementos enterrados

La especialista de la Fundación Santa Fe cuenta que con frecuencia los niños se hacen heridas comiéndose una paleta o jugando con un lápiz, así que recomienda la mayor precaución con lo que pueda tener puntas. Si, infortunadamente, el niño se cae y se entierra el elemento, por ejemplo, en el paladar, hay que retirar, así el padre, maestro o cuidador pueda espantarse con el sangrado. De inmediato poner hielo, darle una paleta de agua, hacer presión y llevar al especialista a ver si es necesario suturar.

Intoxicaciones

No se deben dejar al alcance de los niños envases, medicamentos, cosas de aseo ni elementos de cocina, y nunca envasar en botellas de gaseosa o agua sustancias tóxicas, porque los niños las pueden ingerir inocentemente.

Si el niño toma un medicamento o jarabe, lo ideal es inducir el vómito con el dedo; aunque es difícil hay que intentarlo, si no hay resultado ir al servicio médico para que seguramente le practiquen un lavado gástrico.

Por el contrario, si lo que ingirió fue una sustancia olorosa, como varsol o gasolina, nunca se debe inducir el vómito, porque al devolverse se pueden afectar los pulmones y podría complicar más la situación.

Lo recomendado en este caso es llevar al niño al médico, para que le pongan oxígeno y lo evalúen en urgencias. Cuando la intoxicación es con sustancias como destapadores de cañería o limpiadores de estufa, que son corrosivos, se considera una de las situaciones más graves porque deja quemaduras. En ese infortunado caso es importante no darle nada de beber al niño, ni siquiera agua, antes de que lo vean los expertos.

Diarrea

En caso de diarrea lo más importante es la hidratación con suero oral entre 60 y 75 de concentración de sodio por litro. La idea es que cada vez que el niño haga una deposición, se le ofrezca la mitad de su peso en onzas para beber. Por ejemplo, si el menor pesa diez kilos, darle cinco onzas de suero por cada diarrea, cuando el niño tiene más de cinco años la medida es un vaso completo.

La dieta en medio de estas situaciones debe ser suave, sin alimentos procesados ni azucarados. Los bebés lactantes deben tomar leche materna con mayor frecuencia. Es aconsejable acudir a urgencias cuando hay vómito persistente, cuando no hay tolerancia al suero oral, las deposiciones son más frecuentes y fiebre mayor a 39 grados.

Quemaduras

Lo primero es tener la precaución de nunca servir alimentos calientes en un lugar donde haya niños. No dejarlos acercar a las estufas ni transportar agua hirviendo a la hora de prepararles su baño. En caso de quemaduras, usar abundante agua fría en la zona afectada. Si la ropa está pegada a la piel, no quitarla a la fuerza sino cortar alrededor.

Nunca reventar las ampollas ni usar remedios caseros, como el aceite, pues tratándose de una lesión por calor hay que usar algo frío. En otros escenarios, lo ideal es que el niño no sea expuesto mucho tiempo al sol. Para protegerlo, hay que vestirlo con ropa fresca, manga larga, gorra amplia e hidratarlo constantemente.

Pero si ya hubo exceso de sol, una quemadura por insolación se detecta por síntomas como sed, fiebre, malestar general, irritabilidad y dolor. Lo mejor es darle a beber abundante líquido, bañarlo con agua fría y aplicarle hidróxido de magnesio, en caso extremo.

Fiebre

La pediatra aclara que la fiebre es un mecanismo normal de defensa del organismo para controlar la infección; por eso, cuando aparece, no hay que quitarla, bloquearla o asustarse. Pero, ¿cuándo es peligrosa? Cuando es un niño menor de 3 meses, cuando la fiebre está persistentemente alta, entre 39 y 40 grados, por mas de 36 horas, o cuando entre episodio de fiebre y fiebre el niño está decaído, presenta dificultad para respirar o molestias al orinar.

La recomendación es hidratarlo bien durante el tiempo que tenga la fiebre y mantenerlo con ropa fresca y ventilado, sin necesidad de bañarlo, porque, en su criterio, los cambios bruscos de temperatura no son buenos.

Respiratorias: Cuando aparentemente se trata de una gripe normal, lo mejor es lavarle la nariz al niño con suero fisiológico, ofrecerle buena cantidad de líquidos y jugos endulzados con miel de abejas, solo si es mayor de un año, para fluidificar un poco la mucosidad.

Cuando la gripe está acompañada de fiebre persistentemente alta, dificultad para respirar, el niño se pone morado con la tos, se le hunden las costillas y está decaído, es imperativo llevarlo a urgencias. Picaduras y mordeduras Estas situaciones son más frecuentes en los viajes a climas cálidos, por eso la doctora Angulo dice que hay formas para evitar las picaduras en los niños. Si es menor de un año es aconsejable usar una mezcla de 7 onzas de agua con una copita de vinagre en un aerosol, y esparcir en todo el cuerpo varias veces al día; tenga en cuenta que no es tóxico para las pieles delicadas y en cambio las protege. Si es mayor de un año, la pediatra aconseja usar antimosquitos, pero nunca aplicarlo ni en las manos ni en la cara, para que no llegue a la boca y no haya riesgo de intoxicación. Si al niño lo pican, resulta muy útil hacer usar cremas indicadas para reducir la inflamación, o algún producto con mentol.

Y ponerle agua fría, con hielo. En caso de que la picadura fuera de alacrán o tarántula, lo ideal es capturar al animal para determinar la especie. Y luego sacar la sangre de la zona del cuerpo afectada oprimiendo la piel con las manos, con un succionador o con un vaso al vacío, luego lavar con abundante agua y jabón. Y llevarlo al centro asistencial.

Otras pautas de prevención

• En los vehículos, mantener al niño con cinturón de seguridad o en su silla especial, dentro o fuera de la ciudad, dice la experta que es preferible sacrificar la comodidad por la seguridad.

• No usar caminador, primero porque le quita la fuerza de la cadera al bebé y, segundo, porque frecuentemente causa accidentes al caer por las escaleras.

• No dejar que el niño juegue con cuerdas, bolsas o armas. Datos de interés Lugar: La Fundación Santa Fe de Bogotá Cada cuánto: tres veces al año Intensidad: una jornada de 6 horas Dirigido a: padres y cuidadores Mayor Información: 6030303, extensión 5243

• No llenar la bañera del bebé demasiado, y vaciarla apenas termina el baño para prevenir ahogamientos. Obviamente tampoco descuidarlo ni por un momento en las piscinas.

• La precaución con las mascotas no está de más; así sean muy especiales, son animales y pueden morder al menor dejando graves secuelas en rostro y cuerpo.

 

 

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