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Parásitos, peligrosos inquilinos del cuerpo

Parásitos, peligrosos inquilinos del cuerpo

Algunos de los problemas intestinales y estomacales en los niños pueden ser causados por parásitos. Siga nuestras recomendaciones para evitarlos o tratarlos a

Parásitos, peligrosos inquilinos del cuerpo
Por: Redacción ABC del bebé
23 de Noviembre de 2011
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Algunos de los problemas intestinales y estomacales en los niños pueden ser causados por parásitos. Siga nuestras recomendaciones para evitarlos o tratarlos a tiempo.

Los parásitos intestinales son organismos que se albergan en el cuerpo y se alimentan de nutrientes que obtienen del ser humano. Pueden durar bastante tiempo dentro del organismo y vivir agradablemente, causando algunas lesiones en mayor o menor grado, dependiendo de casa persona.

El parásito se adhiere o se mantiene en las paredes del intestino y compite por alimentarse de sustancias que ingiere las personas o, algunas veces, las obtiene de la sangre.

Los huevos de los parásitos se encuentran en los excrementos de humanos y animales. Estos pueden transportarse a través del agua, el aire, los animales y las personas.

El problema de salud pública empeora porque hay lugares poco aseados donde no existen baños o en donde los procesos de higienización del agua son escasos. Los niños están expuestos a estos organismos, pues juegan en el piso, no se lavan las manos antes de consumir algunos alimentos o no enjuagan correctamente la comida.

Los parásitos llegan a los intestinos y se reproducen, ocasionando lesiones internas y serias enfermedades. Según la gastroenteróloga pediatra Sandra Paipilla, “la gran mayoría están en el intestino delgado y grueso, y algunos se pueden alojar en el hígado, estómago, cerebro y sangre”.

En casos extremos, pueden albergar, perforar u obstruir los órganos del ser humano; en estas ocasiones, se debe hacer una operación para retirar los parásitos que ocasionan la lesión.

“Es importante tratar los parásitos a tiempo. De lo contrario pueden causar desnutrición, pérdida de apetito y anemia; problemas que generarán otros más graves. En ocasiones poco recurrentes, se producen obstrucciones intestinales o se comprometen otros órganos como el hígado”, señala la pediatra Aura Sofía Rico.

Se pueden percibir los huevos o algunas lombrices presentes en la materia fecal de los niños o algunos adheridos alrededor del ano. También, se detectan a través de varias muestras del examen de heces o coprológico.

La comida saludable e higiénica es un factor importante en los pequeños, pues algunos parásitos, como las lombrices, se alimentan de la comida que ingieren los humanos, generando desnutrición.

“La alimentación se ve afectada y hasta se pueden presentar casos de malnutrición por las consecuencias que generan los parásitos. Por esta razón, es normal que la contextura de los niños cambie, al disminuir el peso corporal, el cual solo se normalizará hasta que el menor se recupere”, resalta la nutricionista Eliana Mozzo.

Síntomas de niños con parásitos intestinales

Falta de apetito, pues hay un constante dolor en el estómago y se evita ingerir alimentos para impedir el dolor abdominal.

Los parásitos dejan sus huevos en la región del ano y esto produce una rasquiña anormal en la cola.

Diarrea constante, fiebre cambios en el hábito intestinal, y transformaciones de color y forma en la materia fecal.

Prevención de parásitos intestinales

La pediatra Aura Sofía Rico y la gastroenteróloga Sandra Paipilla dan las siguientes recomendaciones para evitar que el intestino de su hijo aloje estos indeseables visitantes:

Educar a la población general con relación a la higiene personal, empezando por la eliminación de las heces en lugares adecuados.

Enseñar al pequeño a lavarse las manos después de jugar con tierra o arena, después de ir al baño y antes de ingerir alimentos. Es importante lavar bien las uñas, donde pueden refugiarse los parásitos.

Hervir el agua antes de ingerirla y desparasitar a las mascotas que estén en casa.

Los padres o adultos también deben seguir los cuidados, para no transmitir infecciones a los menores. La persona que prepara la comida, no debe probar los alimentos en cocción de manera directa y debe evitar estornudar sobre ellos. También debe lavarse las manos antes de cocinar.

Enjuagar completamente verduras y frutas, sobre todo las hortalizas, ya que estas son las mas propensas a contener parásitos, por su relación con el suelo. “Estos alimentos pueden tener contacto con el agua de río y muchas veces las frutas tienen fertilizantes que perjudican al pequeño”, señala Rico.

Tratar adecuadamente las basuras del hogar, para evitar la proliferación de cucarachas y ratones, animales que pueden transmitir enfermedades.

Erradicación de poblaciones de moscas, ya que estas pueden transportar los organismos de un lugar a otro.

Supervisión continua de las organizaciones de salud pública a las personas que preparan alimentos en lugares públicos, así como la limpieza general de los locales

Realizar coprológicos a todos los integrantes del círculo familiar al que pertenezca el individuo afectado y tomar antiparasitarios periódicamente, de acuerdo a lo señalado por el especialista.

KAREN JOHANA SÁNCHEZ
Redactora ABC del bebé

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