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Se calcula que para el año 2020, el 50 por ciento de la población será alérgica

Se calcula que para el año 2020, el 50 por ciento de la población será alérgica

Suelen comenzar en los niños con síntomas en la piel y luego respiratorios, como estornudos, tos y mocos. Pruebas para determinar el alergeno responsable. Los

Se calcula que para el año 2020, el 50 por ciento de la población será alérgica
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25 de Julio de 2008
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Suelen comenzar en los niños con síntomas en la piel y luego respiratorios, como estornudos, tos y mocos. Pruebas para determinar el alergeno responsable.

Los ácaros, el polen, la leche de vaca, el huevo, el pelo de gato y las pulgas son los que desencadenan con mayor frecuencia alergias en los niños menores de 5 años.

El factor genético juega un papel fundamental en el desarrollo de una alergia, definida como la respuesta exagerada a cosas normales del ambiente. “Si ambos padres son alérgicos, sus hijos tienen entre 50 y 70 por ciento de probabilidad. Si además de los dos existe un hermano alérgico, ese riesgo se incrementa un 80 por ciento”, explica Gemma Jacques, pediatra alergóloga e inmunóloga.

Además de la herencia, la exposición influye en la predisposición de un niño a ser alérgico: el tipo de entorno que lo rodee hará que este sea sensible a unos agentes del ambiente y a otros no. “En ese primer año el sistema inmune está madurando, y si en ese periodo de maduración se le carga el ambiente de cosas que lo pueden sensibilizar para la alergia y está predispuesto genéticamente, pues va a desarrollarla. Por eso es importante la medicina preventiva”, explica la especialista.

Los expertos suelen hablar de enfermedad alérgica (ver recuadro) por la inflamación sistémica que se genera al contacto con el alergeno, sustancia que genera la reacción, y que puede afectar cualquier órgano.  

“La alergia produce enfermedades que, de no tratarse, disminuyen la calidad de vida del infante: si sufre rinitis, el niño crece menos y tiende a desarrollar otitis. Si tiene asma y no la controla, esta puede deteriorar los bronquios a futuro”, afirma el pediatra alergólogo Francisco Leal Quevedo.

A veces, no es fácil reconocer que el infante es alérgico a alguna sustancia, animal o alimento. ¿Cómo saberlo? “En el primer año, hay que sospechar de esa costra reseca en la cabeza, eccema en mejillas y piel casposa, así como ciertos cólicos y cuadros diarreicos que no mejoran con tratamientos habituales. Después, un niño con la triada respiratoria: obstrucción nasal, rasquiña y estornudos y moco aguado”, dice la alergóloga. Los brotes repentinos también podrían ser un indicador.

 

Pruebas de alergiaLa primera fase de manifestación del problema alérgico suele ser la piel; es cuando surgen las dermatitis atópicas (zonas resecas, especialmente en los pliegues) en el primer año de vida. Más adelante aparecen los síntomas respiratorios. Cabe aclarar que en el primer año de vida, es más fácil que los ácaros o algún alimento la produzcan. Hacerse alérgico al polen o al gato toma su tiempo (puede aparecer a los tres años), indica el alergólogo Eduardo de Zubiría.

Según la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, los alergenos inhalados como los acáridos del polvo y el polen en los árboles y la hierba producen por lo general síntomas respiratorios y las alergias por ingestión de alimentos, síntomas cutáneos o gastrointestinales o anafilaxis. Sin embargo, ambos tipos de alergenos pueden ocasionar toda una variedad de síntomas alérgicos. El diagnóstico de la alergia es básicamente clínico, es decir, a partir de los síntomas que se presentan. En caso de que el paciente no mejore con un tratamiento adecuado y bien hecho, se busca con la prueba de alergia información específica sobre las sustancias a las cuales el infante es alérgico.

En los infantes menores de 1 año se realiza una prueba en sangre llamada IgE específica, que mide los niveles de histamina, sustancia que produce inflamación y se libera cuando el alergeno tiene contacto con el niño. El médico, según la historia clínica del paciente, decidirá a qué es alérgico. Este tipo de examen también se realiza en pacientes que hayan hecho cuadro de shock o a quienes deben permanecer medicados con antihistamínicos.

Cuando la alergia se desencadena se activan unas moléculas denominadas inmunoglobulina E, las cuales se fijan sobre unas células (mastocitos y basófilos) que, a su vez, producen sustancias responsables de las manifestaciones clínicas de la reacción alérgica a nivel respiratorio, gastrointestinal (vómito, cólico o diarrea) o de la piel, como la histamina. “Se requieren concentraciones mínimas de una sustancia o elemento en particular para que ésta se produzca (un bebé puede ser alérgico al huevo a raíz de las moléculas de este que aparecen en la leche materna)”, explica el alergólogo Eduardo de Zubiría. La persona que genéticamente va a ser alérgica tiene en los mastocitos inmunoglobulina E adherida a su membrana.

 

En la pielLa prueba estándar, dice la doctora Gemma, es el examen en piel. En ésta se simula lo que ocurre en el aparato respiratorio y se provoca un fenómeno inflamatorio perceptible: una roncha que va a rascar, que es lo mismo que pasa dentro de la nariz. “Los alergenos que utilizamos deben estar estandarizadosbiológicamente, es decir,que contengan la proteína que realmente produce la alergia, no un polvo recogido en cualquier lugar. Para eso, la Asociación Colombiana de Alergia tiene permisos para importarlos de forma legal, y se preservan en cadena de frío”, explica la alergóloga Gemma Jacques.

La experta tiene 120 alergenos para utilizar en las pruebas. El criterio para seleccionar cuáles deben probarse en la piel depende de la historia clínica del paciente; mientras en uno pueden utilizarse 10, otro requiere 20.  Es común que se usen, por ejemplo, ácaros del polvo, proteínas de animales con pelaje que se encuentran en las secreciones cutáneas (caspa), saliva y orina (en realidad no es su pelaje), moho y polen, que son los que suelen desencadenar alergia. El proceso es el siguiente: se colocan gotas de diferentes alergenos en el antebrazo del pequeño (también puede hacerse en la espalda, pero es menos frecuente) y por medio de una lanceta se hace una mínima presión para que ingrese la sustancia y llegue hasta donde se encuentran los mastocitos. Si estos tienen IgE específica para ese alergeno, desencadena la liberación de histamina que, en un lapso de 5 a 30 minutos, producirá una roncha, cuyo diámetro y presencia de seudópodos serán evaluados por el experto que realiza la prueba.

Según el resultado se prescribe el tratamiento. “El que una prueba salga positiva no significa necesariamente que ese paciente es alérgico a algún elemento en particular. Entre un 3 y 6 por ciento de la población general no alérgica puede tener prueba positiva a ácaro porque se ha sensibilizado (…) por eso la importancia de que un profesional experto la realice, alguien que la haga con frecuencia y tenga el mismo toque”, puntualiza Gemma Jacques. Este examen es específico, sensible y de resultado inmediato. En manos inexpertas, pueden dar falsos positivos o negativos.

TratamientoA partir del diagnóstico, el infante debe evitar el alergeno. Es relativamente fácil con un alimento, mas no con una sustancia del ambiente. En este caso, hay que reducir al máximo el contacto. Los antihistamínicos son útiles en caso de rinitis, conjuntivitis, sinusitis y dermatitis atópica. En la rinitis y en el asma se utilizan corticoides inhalados y en el caso del asma, broncodilatadores, señala el alergólogo Francisco Leal Quevedo. Cuando no existe un control rápido de los síntomas, se puede recurrir a la inmunoterapia: a través de vacunas se inmuniza al organismo contra la sustancia que produce la alergia por un tiempo no inferior a año y medio. Es más práctico cuando los alergenos son sustancias del ambiente.

 

Cómo prevenir la alergia- Asear el colchón y aspirarlo, idealmente, una vez al día.- Alimentación balanceada que incluya todos los nutrientes. Evitar los aditivos y colorantes artificiales.- En lo posible, ambiente libre de ácaros, de moho, de humo del cigarrillo. Se aconseja que el dormitorio del niño sea minimalista: no debe haber elementos que acumulen polvo (como tapetes). - Evitar productos de aseo con olores demasiado fuertes.- Hidratar continuamente la piel en caso de resequedad.

 

Enfermedades alérgicas

Rinitis alérgica. Es la más frecuente (22 por ciento de los niños la padecen), y el ácaro (animal microscópico que vive en el polvo y se alimenta de residuos de piel y pelo) es el principal causante. Se manifiesta con obstrucción nasal, congestión, abundante moco –a veces es claro, otras espeso–, rasquiña en la nariz y estornudos frecuentes, síntomas que se asemejan al resfriado común.

Asma bronquial. En los niños tiene dos variantes clínicas: una se manifiesta con tos seca, que a veces produce vómito y aumenta con risa y ejercicio, y otra en la que surgen síntomas como tos, dificultad respiratoria y sibilancia (le pita el pecho). Este tipo de asma puede ser intermitente –esporádica– o consistente –más de dos o tres crisis por semana–. Entre 12 y 15 por ciento de los infantes la desarrollan. El 85 por ciento de los casos de asma comienzan antes de los 5 años. Se estima que la tercera parte de los infantes que hacen bronquiolitis tienden a desarrollar asma.

Dermatitis atópica. Enfermedad de los pliegues. Generalmente aparece en los brazos, detrás de rodillas, cuello y pliegue inguinal, aunque en los lactantes puede aparecer en cara, cuero cabelludo y tórax. Se trata de un brote persistente que en ciertas épocas parece complicarse, y que produce prurito (rasquiña incontrolable hasta el punto de que un niño se hace daño a sí mismo). El calor, la sudoración y el estrés son factores agravantes. En ocasiones predispone a infecciones cutáneas causadas por virus o bacterias.

Alergia alimentaria. La más frecuente es a la leche de vaca; puede comenzar a temprana edad y producir brotes severos, incluso en cuero cabelludo; igualmente, náuseas, vómito y diarrea. Las proteínas del huevo, especialmente las de la clara, también son un alergeno frecuente, y la alergia a este alimento se suele manifestar con brotes, ya sea ronchas por todos lados, hinchazón de párpados o escamas (rara vez con asma). El trigo, el maní, la soya, el pescado, los mariscos, la miel y a veces los cítricos también pueden causar alergia en los niños.

Alergia a los medicamentos. Es poco común en los niños y más frecuente en los adultos. Los antibióticos, los analgésicos antiinflamatorios y los antiparasitarios (aunque ocasionalmente) son los mayores alergenos dentro del grupo de fármacos, aunque un infante podría hacer reacción alérgica a cualquier medicamento.

Alergia a la picadura de insectos. La pulga es la mayor responsable. Es normal que aparezca una roncha en el sitio de la picadura, pero no varias de ellas en lugares distantes. Solo en este caso se habla de alergia. Los niños experimentan, además, una rasquiña incontrolable.La verdadera alergia a la avispa o a la abeja puede comprometer la vida (el menor puede presentar anafilaxis, con síntomas como obstrucción respiratoria y pérdida de conciencia).

 

Por Andrea Linares

Redactora ABC del bebé

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