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Alimentación para niños: 6 cosas que se deben saber

Alimentación para niños: 6 cosas que se deben saber

Una guía para padres. Foto: Thinkstock

Alimentación para niños: 6 cosas que se deben saber
Por: Redacción ABC del bebé
Jueves, 6 Junio 2013 - 3:59pm

Una guía para padres. Foto: Thinkstock

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Alimentación para niños

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Antes de los seis meses el bebé no distingue sabores.
Lo mejor es que poco a poco los vaya descubriendo.
Alimentación para niños

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Los carbohidratos son una fuente de energía.
Alimentación para niños

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No se deben dar dulces durante el primer año.
Dulces que puede convidar: Helados, flan, gelatina, entre otros.
Alimentación para niños

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Los lácteos son la fuente más importante de calcio.
Ayuda a la formación de huesos sanos y fuertes.
Alimentación para niños

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Las proteínas son fundamentales para el crecimiento.
El pescado es rico en vitaminas, omega y minerales.
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El niño podrá fortalecer los músculos de la cara.
Las compotas se pueden elaborar con trozos de fruta triturada.
Alimentación para niños
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El niño debe comer frutas, vegetales, lácteos, carbohidratos, incluso golosinas. Lo importante es conocer las cantidades apropiadas.

Una nutrición saludable y equilibrada es determinante para favorecer el sano crecimiento y desarrollo de los niños. Nutrientes como proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y agua intervienen en el funcionamiento normal del organismo. Aquí, algunos aspectos de la alimentación que debería tener en cuenta para el bienestar de sus hijos.

Alimentos salados, ¿sí o no?

Antes de los seis meses, el bebé no distingue entre lo dulce y lo salado. Por esto, lo mejor es que poco a poco descubra los sabores y características de los alimentos. Lo logrará entre los 6 y 24 meses de edad. No se le debe dar sal durante el primer año.

La idea es preparar papillas y sopas sin condimentos, no piense que su hijo las rechazará, le encantarán.

A nivel fisiológico, la explicación es que al nacer los bebés tienen sus órganos muy inmaduros; es decir, no pueden hacer todas las funciones adecuadamente. A medida que pasa el tiempo, el desempeño se perfeccionará. Los riñones, por ejemplo, no pueden manejar grandes cantidades de sodio y cloro existentes en la sal, porque pueden recargarlos.

Si, por el contrario, su hijo ya cumplió un año, puede agregar pequeñas raciones de sal a las preparaciones. “El niño querrá probar los alimentos del papá porque le gusta imitar, y cuando descubra que estos tienen sal, él no aceptará los suyos sin sal”, comenta Pedro Duarte, pediatra.

Es importante no caer en excesos, porque el niño podría acostumbrarse y predisponer el organismo a reflujo o gastritis a temprana edad. Además, ocasionar problemas de presión arterial en la adultez.

Alicia Cleves, nutricionista infantil, afirma que “los alimentos sin sal contienen sodio; por lo que no se requiere adicionarla”.

Carbohidratos, ¿qué son?

Según Patricia Trujillo, nutricionista, los carbohidratos son la fuente de energía más importante del cuerpo humano. El organismo los descompone en glucosa, que es la 'gasolina' que fabrica la energía de las células, tejidos y órganos para realizar diferentes actividades.

El consumo exagerado de calorías provenientes de los azúcares (dulces, gaseosas, refrescos, etc.) y cereales refinados (harina blanca, productos de pastelería y panadería) ha contribuido al aumento dramático de la obesidad.

Dulce sí, pero moderado

Los dulces son fuente de calorías y energía, son fundamentales en tratamientos de malnutrición en infantes con poco apetito y bajos peso y talla. Sin embargo, no deben darse durante el primer año ni añadir azúcar a las comidas.

Conforman el séptimo grupo de alimentos que una persona debe ingerir de forma diaria. Su consumo debe ser limitado para evitar que los pequeños padezcan fatiga, malestar, sueño y cansancio extremo, ya que la elevada cantidad de azúcar que llega al cuerpo no alcanza a procesarse adecuadamente, requiere más tiempo del normal y, a futuro, puede causar enfermedades como diabetes, sobrepeso o problemas dentales.

Las opiniones divergen acerca de si se les debe dar o no dulces a los niños. Estudios han demostrado que no se les debe dar todo el que pidan, porque esto puede generar ansiedad.

Los dulces ‘naturales’, como bocadillo, arequipe o helado alimentan más al niño que aquellos procesados (gaseosas, gomas, etc.) que poseen una gran cantidad de edulcorantes que poco satisfacen las necesidades del infante y, por el contrario, les pueden generar adicción.

Dulces que puede convidar:

• Postres congelados y bajos en grasa

• Yogur

• Helados de frutas, en agua o en leche

• Pasteles bajos en grasa

• Galletas, especialmente con fibra y bajas en azúcar

• Un trozo de bocadillo

• Un poco de arequipe

• Una chocolatina pequeña

• Gelatina

• Flan

• Pudín

• Cereal con yogur

• Bebidas achocolatadas

Lácteos

Según Eloína Fernández, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Mayor de Chile, los lácteos en periodos de crecimiento acelerado (como en los niños) hacen que los requerimientos de proteínas y de aminoácidos aumenten, porque son necesarias para la formación de músculos, huesos y tejidos, síntesis de hormonas y enzimas, entre otras funciones vitales.

Los lácteos son la fuente más importante de calcio en la dieta de los niños, su consumo en las cantidades recomendadas se relaciona con la formación de huesos sanos y fuertes.

¿Dónde encontrar la proteína?

Son determinantes para el crecimiento de los niños. Por ningún motivo deben faltar en la dieta diaria, ya que su principal función es formar tejido nuevo y, en compañía de los aminoácidos, estimular la hormona del crecimiento. Adicionalmente, son responsables de la formación de enzimas, hormonas y diversos líquidos y sustancias corporales, como anticuerpos que participan en el fortalecimiento del sistema inmune.

Se dividen en: de origen animal y de origen vegetal. Las primeras son conocidas como proteínas de alto valor biológico, o de mayor calidad, ya que contienen todos los aminoácidos que el organismo no puede producir, pero que son esenciales para que este funcione adecuadamente. La proteína de origen vegetal no contiene todos los aminoácidos esenciales, pero también son necesarias para una alimentación saludable.

La carne, el pollo, el pescado, los huevos y la leche son la fuente de proteína animal más importante, por su composición de aminoácidos. En el caso de la carne, contiene principalmente vitamina B12, hierro y zinc, favorece la fuerza muscular, previene la anemia, estimula el crecimiento y la maduración sexual en los niños; el huevo ofrece proteínas, vitaminas, minerales y grasa, su aporte de vitamina A contribuye a prevenir problemas visuales y a estimular la maduración del sistema nervioso central en los niños.

A su vez, el pescado es rico en vitaminas A, B1, B2, B3, B5, B12, D y E, omega 3, posee minerales como hierro, magnesio, fósforo y potasio, junto con grandes cantidades de yodo, que benefician los sistemas nervioso, digestivo y muscular. La leche y sus derivados tienen como misión favorecer el crecimiento y el desarrollo de huesos y dientes, debido a su contenido de proteínas y calcio.

Entre las proteínas vegetales están las leguminosas secas (arvejas, fríjoles, garbanzos, habas, maní y soja) y las mezclas de vegetales, seguidas por los cereales. Son fuente importante de carbohidratos, minerales y fibra.

Las proteínas más recomendadas para los niños son la leche, el pollo, las vísceras y el huevo. Aquellos con enfermedades renales no infecciosas y algunas metabólicas no deben consumirlos. El médico y el nutricionista son los que evalúan la cantidad adecuada. Nunca se debe eliminar del todo el aporte de la proteína.

Bienvenidas las compotas

Aunque a los 6 meses la leche materna continúa siendo el alimento más importante en la dieta de su bebé, él puede recibir compotas y papillas, que tienen gran aceptación en esa exploración de nuevos sabores.

Las compotas se elaboran con trozos de fruta triturada, preferiblemente con manzana, pera, banano, papaya, sin azúcar ni otros aditivos. Inicialmente, se deben brindar de un solo sabor (con una fruta) para identificar cuáles les gustan al bebé y así evitar que dejen de comerlas por completo. Se pueden disfrutar sin necesidad de cocinarlas y a cualquier

hora del día.

Para las papillas es importante cocinar las verduras sin condimentos, hasta formar una crema. Inicialmente, debe ser un solo vegetal, con el fin de que el niño empiece a distinguir los sabores. Con el tiempo, si no presenta alergias, puede combinarlos. Elija los alimentos apropiados para evitar pesadez e indigestión.

Con la incorporación de estas recetas, su hijo empezará a desarrollar la habilidad de masticar y hacer de la hora de la comida un acontecimiento familiar. Además, le ayudará a fortalecer los músculos de la cara y estimular el habla.

Recuerde que las actividades relacionadas con la alimentación (succión, deglución, masticación) son indispensables para el desarrollo del habla. Por eso, mientras el niño se alimenta los padres deben usar elementos que lo ayuden en este proceso. Según los especialistas en desarrollo del lenguaje, “el niño tiene que estar dispuesto a comer con la cuchara, a tomar del pitillo y a manejar diferentes consistencias. Esto favorece el desarrollo de los músculos que van a intervenir en la producción de los sonidos”. La succión (primer movimiento del bebé) implica un rozamiento labial, lo que le ayudará más adelante a pronunciar la p con la m. La deglución (pasar la comida) favorece los sonidos guturales (parecidos a la g).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

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cgerena2003
Hace 3 años
Comparto el comentario con Ramiriqui.. que articulo tan bajo de contenido, sin datos, cifras.. no aporta gran cosa..
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ramiriqui1
Hace 3 años
Que artículo tan pobremente escrito, no hay profundidad en los temas desde la primera frase en los que afirma que el niño debe consumir frutas, vegetales, lacteos, incluso golosinas. Primero que todo no indican desde que edades los niños pueeden consumir lacteos y adicionalmente ninguna golosina aporta algún tipo de nutriente a alguien.
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