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Aprender a vestirse, todo un logro

Aprender a vestirse, todo un logro

No importa si se ponen las prendas al revés, irán aprendiendo.

Vestirse
Por: Karen Johana Sánchez
26 de Marzo de 2013
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Foto: Carlos Pacheco

Es curioso ver cómo niños y niñas se colocan el pantalón de medio lado, la falda con los bolsillos traseros hacia adelante o los zapatos al revés. Esta escena es común y divertida en la infancia, y es mucho más que una anécdota.

Es una etapa muy importante en la independencia de cualquier pequeño. Es una muestra de que quieren sentirse grandes y lograr cierta separación de su cuidador.

Se da alrededor de los tres años; aunque lo más importante para hacerlo no es la edad, sino que el niño “tenga una capacidad motriz que le permita desplazarse, mantenga el equilibrio y posea una coordinación mano-ojo. Es decir, una motricidad más o menos desarrollada”, explica la psicóloga Jacqueline Benavides Delgado, máster en protección infantil de la Universidad del País Vasco (España) y candidata a doctora en Psicología de la Universidad del Valle.

Cada pequeño puede comenzar de manera distinta, aunque generalmente lo hacen colocándose pantalones de caucho, faldas, sacos y medias. Más tarde, empezarán a amarrarse los cordones, una actividad que implica más disociación manual de cada uno de los dedos y una postura de pinza fina de las manos.

Al comienzo, como cualquier actividad novedosa, pueden hacerlo mal, ser cómicos e, incluso, no saber combinar. Y está bien.

Según la psicóloga Benavides, “los papás a veces son ansiosos, sobre todo con el primer hijo. Sienten que si no están ayudándolo, son malos papás y piensan que el hijo no va a poder. Pero el cuidador debe pensar que, como cualquiera de nosotros que aprendimos a hacer cualquier cosa solos, siempre lo hicimos mal. Hay que tener paciencia y ver que lo que está haciendo el niño es un gran esfuerzo”.

Para Nohelia Hewitt Ramírez, psicóloga y decana de la Facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura de Bogotá, el hecho de vestirse solo “es algo grande. Y está unido con esa etapa del sí mismo exterior, porque empieza a ser fuente de éxito para él. Es una fuente de definición personal, de identidad. Empieza a darse cuenta de que lo hace solo y se siente orgulloso de eso”.

QUÉ HACER

Para un niño, ponerse un pantalón es un éxito. Y, cuando se lo logra colocar, lo quiere mostrar. Aunque esté mal puesto, hay que felicitarlo por el logro que hizo por sí mismo: “ ‘Ya te estás volviendo grande’. ‘Si quieres, comencemos por una sola prenda y seguimos por el resto del vestuario’. ‘Mañana te enseño el pantalón o los zapatos’. Se puede ir enseñando poco a poco para que los papás no se estresen tanto”, explica Benavides.

Para la psicóloga Hewitt, hay que saber manejar muy bien la forma en la que se le dice al niño que se vistió mal. Porque, en lugar de permitir que el pequeño lo siga haciendo y logre su independencia, se sentirá avergonzado.

Además de felicitarlo, hay que darle opciones y sugerencias. Brindarle la oportunidad de elegir lo que quiere ponerse, porque es una etapa en la que, además, se favorece la toma de decisiones.

Hay que darle tres opciones para vestirse para que él aprenda a combinar y a escoger. Así combine mal, hay que orientarlo en ese proceso. Una vez elija, se le va mostrando lo correcto. A veces ellos preguntarán si está bien y hay que guiarlos, añade la decana.

El mejor momento para enseñarles, según Benavides, son los fines de semana o las vacaciones, pues es cuando no existe ningún tipo de afán ni imposición, y se puede dejar al niño actuar libremente.

“La preocupación de los papás es que, cuando van al colegio, ¿qué se hace? ¿Lo dejamos que aprenda solo? No, no es el momento. Aunque puede haber una rebeldía del niño, hay que hablarle bien, pero la labor del papá es orientarlo. Hay momentos en los que el niño puede vestirse como quiera, hay otros que no”, agrega la especialista. “Hay que brindarles seguridad para que ellos puedan explorar el mundo, tomar riesgos e iniciativas. Y enseñarles que no todo es un fracaso. Que aunque uno lo haga mal un día, no quiere decir que siempre lo va a hacer así. Lo importante es decirles que lo hicieron muy bien y que pueden mejorar”, concluye la doctora Benavides.

SI NO LO DEJA SOLITO...

Si el padre no deja que su hijo se vista solo, esto afecta el desarrollo de su autoeficacia, no le da la oportunidad de que se sienta capaz y, más adelante, el pequeño tendrá que pedir ayuda en todo. Cuando no vive esta etapa, será inseguro, incapaz de tomar riesgos e iniciativas. “Serán personas que todo lo tienen que preguntar y no pueden tomar decisiones de su vida que impliquen independencia de sus papás. Por eso, es necesario que los niños se comporten de manera distinta a ellos. Estos deben respetar a los adultos, pero tienen que construir su propia vida”, señala Jacqueline Benavides Delgado, máster en protección infantil y exdocente de la Universidad de los Andes.

 

 

 

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
Laia
Hace 2 años
Muy buen artículo! El otro día descubrí una aplicación que ayuda a los niños a vestirse solos y me gustaría compartir con vosotr@s. Se llama “Alex aprende a vestirse solo”. Es muy útil y a mi hijo le encanta! Podéis encontrar más información en www.didacticapps.com. Espero que también os vaya bien! Laia
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