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El teatro enseña a manejar el cuerpo, el espacio y a mejorar el vocabulario

El teatro enseña a manejar el cuerpo, el espacio y a mejorar el vocabulario

El actor Álvaro Bayona habla sobre los beneficios de este tipo de arte.

aprende expresión corporal en el Festival Iberoamericano de Teatreo
Por: Karen Johana Sánchez
17 de Agosto de 2011
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El actor Álvaro Bayona habla sobre los beneficios de este tipo de arte y cuenta cómo el teatro y la lectura han marcado su vida y la de Matías, su hijo.

 

La sala de la casa de Álvaro Bayona, en sus años de infancia, se convirtió en el escenario perfecto para presentar pequeñas obras de teatro. Él, junto con sus hermanos, deleitaba a sus padres con escenas cortas y personajes sacados de la imaginación.


Su padre era además un fiel lector y le gustaba compartir estas disciplinas con sus pequeños. “Yo creo que esas prácticas van generando otro tipo de sensibilidad en las personas. Me parece que de ahí puede venir mi pasión por lo que hago”, cuenta Álvaro.


De su niñez, también recuerda a sus amigos del barrio, cómplices de sus juegos de representación: “Se jugaba al papá y a la mamá, a la mano peluda, a los vaqueros. Crecí en un edificio en Bogotá donde éramos casi 20 niños de diferentes edades; incluso recuerdo a una niña vecina, francesa, y a sus papás, quienes nos presentaban muchas obras de títeres. Mi padre también me llevaba al Teatro Colón a ver marionetas”.


Pero fue en el colegio donde este actor, de más de 40 años de trayectoria en el campo teatral y actoral, empezó como tal a incursionar en el teatro; a sus 10 años participó en su primera obra. “Estudié en colegio de jesuitas, y en esa época inculcaban la práctica de este tipo de arte porque, a través de él, comunicaban ciertos mensajes sociales y éticos. Había un género que se llamaba el sociodrama; era muy común que se usara para formar a los estudiantes”, confiesa.


Su época de estudiante transcurrió en medio de las tablas, telones, vestuarios, maquillajes, libretos, lecturas y, sobre todo, pasión. No obstante, estudió comunicación social; aunque tiene habilidades para escribir, al graduarse reflexionó: “Me pregunté qué era lo que podía hacer en la vida, y me di cuenta de que todos esos años había hecho teatro. Aunque he escrito artículos sobre este arte, nunca ejercí como tal la profesión”.


Después vino la incursión en el mundo de la televisión y el cine, gracias, dice él, a su formación: “La actuación le ha dado todo a mi vida. Me ha formado como ser humano, me ha hecho más colombiano, más ciudadano y me ha permitido vivir”.

 

Álvaro, el padre
Hace seis años, este recorrido actor se convirtió en papá. Matías es una de sus principales motivaciones, y por eso es aún más sensible respecto a la importancia de inculcar cualquier tipo de arte desde la infancia: “Es un derecho que todos  debemos tener. Nos permite ser mejores personas, tener mejor criterio para entender la vida, a los demás y a nosotros mismos”.


Su pequeño es el cómplice perfecto para compartir su pasión. Aunque dice que no le gusta actuar, juega todo el tiempo a representar y a “mamar gallo”, como dice su padre. “Cuando veo actuar a mi papá, es tan divertido que no sé cómo explicarlo. Cuando canta, a mí como que se me pegan las canciones. Como que a una parte de mi cuerpo le gusta y empiezo a hacerlo de repente”, cuenta Matías.


Álvaro dice que su hijo es un gran espectador teatral, al igual que los hijos de sus colegas: “Son niños que tienen la capacidad de ver las obras con absoluta tranquilidad y concentración. Además, su mamá es artista plástica; entonces tiene contacto con otra forma de expresión. Matías va a tener relación con el arte, así quiera o no”.


Pero la lectura es una práctica imprescindible en este hogar. El actor afirma que es un regalo que se debe recibir de los mayores y no solo como un ejercicio de acercarse a un libro: “Si tienes espíritu de lector, te puedes acercar a todas las experiencias de la vida. Yo observo, leo e interpreto lo que leo; es una actividad que va más allá de leer las palabras”.


Por eso, antes de dormir, Matías y Álvaro leen juntos. Quizás esta experiencia le ha dado al niño la capacidad de hablar con seguridad. “Me gusta estar, en tiempo de lectura, acompañado de mi papá porque es como mi tutor. Él me enseña cuáles palabras están bien y cuáles están mal; es indescriptible lo bueno que es mi papá”, dice Matías, orgulloso.


El arte, dice Álvaro, le hada dado a su hijo una gran sensibilidad y criterio, fundamental en el ser humano; ha formado su propia opinión sobre la vida. En cuanto a cómo fomentarlo, enfatiza en que no es una práctica formal; es cotidiana y se puede promover en casa: “Los niños son expertos para acercarse con absoluta tranquilidad a los estímulos que uno les genere; ellos se encarretan con nuestras propuestas”.

 

Teatro, un arte interdisplinario
El juego dramático está presente en el niño desde muy pequeño; cuando juega con sus muñecos y sus amigos, crea imaginarios, escenarios y personajes. Es decir, tiene habilidades innatas e intuitivas.


Como dice Zayda Sierra, licenciada en educación, docente, investigadora y ex directora del Grupo de Teatro Infantil y Juvenil Bambalinas de la Universidad de Antioquia, en su artículo Juego dramático y pensamiento, de la revista Educación y Pedagogía (Nos. 12 y 13), “el juego dramático no solo es un elemento básico de una manifestación artística como lo es el teatro, sino una de aquellas actividades lúdicas que caracterizan la adquisición de experiencias por parte del niño y posibilitan el desarrollo de su pensamiento (…) La aproximación a cualquier arte, entre ellas el teatro, no debe estar al margen del juego, en especial si de niños y jóvenes se trata”.


El juego de roles les permite describir cosas y desarrollarse dentro de un mundo fantástico. Esto les forma el criterio y los hace más seguros, opina Lina María Idárraga, directora del Festival Internacional de Teatro Infantil Candelero, un evento de la Corporación Candelero y el jardín infantil Patatín Patatero.


Y es en el teatro donde se pueden identificar y explotar las capacidades que desarrolla el juego dramático. Es un arte interdisciplinario, porque convergen disciplinas como la danza, la música y la actuación, y permite identificar las fortalezas del pequeño y, posiblemente, cuál será su inclinación artística.


Fomenta además el uso de todos los sentidos, especialmente hoy, cuando la escena provoca al espectador, no solo desde la vista y el oído, sino también desde el olfato y el tacto, dice Natalia Yepes, directora ejecutiva del Festival Internacional de Teatro de Manizales.


Para Carlos Ruiz, director pedagógico de Casa Ensamble, otro aporte diferenciador de ‘las tablas’ es el trabajo en equipo en pro de un objetivo común: “El que toca un instrumento o pinta puede trabajar solo o en compañía, pero en una obra de teatro siempre hay que trabajar con los demás para cumplir metas y valorar la importancia de trabajar con otras personas en diferentes condiciones”.


En este sentido, los niños tienen la oportunidad de solucionar conflictos, superar la frustración, aprender a compartir y elevar su criterio de opinión.


Por otra parte, estudios y prácticas sociales y académicas apuntan a que pueden desarrollar su expresión verbal y corporal, así como a estimular su memoria, concentración y agilidad mental, dice Yepes.


Se habilitan incluso canales lúdicos de comunicación que permiten que el niño desarrolle cualidades al trabajar sobre dificultades casi que inconscientemente.


María del Pilar Acosta, directora del taller de teatro ‘Las artes para niños y jóvenes’ de la Fundación del Teatro Nacional, dice que los beneficios del teatro pueden repercutir en el colegio y la familia.


Los niños aprenden a ubicar su cuerpo en el espacio, proceso que más adelante optimizará la habilidad de lectoescritura y la expresión de palabras.


Incluso, el teatro es un vehículo ideal para transmitir valores y ampliar la cultura. En la Fundación del Teatro Nacional, por ejemplo, hay un manejo de temas literarios y se trabaja la palabra en toda la extensión (lectura, interpretación y técnica vocal).


Finalmente, Natalia Yepes recomendaría una reflexión ampliada que hace el profesor e investigador Jorge Dubatti (Filosofía del teatro) “en torno a un concepto que hoy cobra mucha vigencia: el convivio. Los niños son los espectadores que más fácil ingresan en la poética de un espectáculo; es decir, en la fantasía que propone, y es el primer espectador que dialoga con esa fantasía, que inquiere sobre sus vacíos, sobre las respuestas que demanda el espectáculo”.


En casa…
Para fomentar el juego de roles desde el hogar, los expertos recomiendan:
• Promover la lectura de cuentos como primer acercamiento al arte dramático
• Usar herramientas como títeres, entonación de voz y canto para motivarlos
• Llevarlos a espacios donde puedan desarrollar juegos de roles como escuelas y talleres de teatro. Incluso, hacer montajes en casa
• El juego de los padres con los niños es fundamental para romper esa relación de autoridad entre padre e hijo, generar mayores niveles de confianza y otras formas de comunicación

 

El valor social
La corporación Candelero desarrolla proyectos pedagógicos y culturales con los niños. Trabaja tres programas, uno de ellos con pequeños de la Guajira. “Durante un año 50 docentes y 248 niños montan las obras de teatro que ellos presentan en su festival (Candelero)”, explica Lina María Idárraga, directora de la Corporación Candelero. Este mes, con el mismo objetivo, se inició la actividad con 100 niños del Chocó, en Bogotá. Y también realizan ‘Bogotá le da color a Colombia’, en diez colegios de la capital; la idea de este es reforzar procesos de aprendizaje, a través del arte, y hacer el montaje de obras teatrales para el Festival Internacional de Teatro Infantil Candelero.


A partir de su experiencia, Lina habla de los beneficios de inculcar el arte en la población vulnerable: “Son infantes cohibidos y sin autoestima. El entorno agresivo al que pertenecen los frustra y tienen menos posibilidades educativas. Entonces, es importante abrir esos espacios para que ellos exterioricen sus emociones y transformen su pensamiento de una manera diferente, jugando y actuando”.

 

Ir al home del especial del Festival de Teatro

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del Bebé

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