Síguenos en:

Hablarles y leerles a los niños desde que son pequeños genera en ellos seguridad

Hablarles y leerles a los niños desde que son pequeños genera en ellos seguridad

Con rutinas de lectura, se les puede enseñar buenos hábitos comunicativos.

Hablarles y leerles a los niños desde que son pequeños genera en ellos seguridad
Por: Andrea Forero Aguirre
21 de Mayo de 2013
Comparte este artículo

Dicen que los bebés responden por instinto a la voz de sus madres. No es para menos, desde que están en el vientre la escuchan, y cuando nacen, parecen reaccionar cada vez que la oyen hablar, por eso la palabra se convierte en un valioso y fuerte lazo de amor entre padres e hijos.

Juana Catalina Gutiérrez, docente de la especialización de Psicología clínica y desarrollo infantil de la Universidad del Bosque, recuerda que el bebé empieza a oír al cuarto mes de gestación, pero no es un sonido nítido, más bien es escuchar como si estuviera sumergido en una piscina; no obstante, logra identificar el tono de papá y mamá, por eso, al nacer, así parezcan no entender, sí necesitan de las palabras de su familia.

“Los seres humanos tenemos un dispositivo innato biológico para aprender un lenguaje. El hecho de que mamá o papá le hable, cante y lea al bebé le va a facilitar la adquisición del lenguaje. Compartir tiempo, emocionarse y jugar les va a permitir fortalecer un vínculo”, agrega Gutiérrez.

La explicación de Mónica Morales Piedrahíta, fonoaudióloga y experta en procesamiento auditivo central de la Universidad del Rosario, es que “cuando el bebé identifica y compara las características de las voces que escuchaba desde el vientre con las que ahora le leen, logra  relacionar estos momentos con la protección y la seguridad”.

Expandir la información, darle vocabulario, reír juntos se puede hacer desde el primer momento, cuando el niño fija su mirada en un objeto y el padre o madre le corresponden con explicaciones sobre qué se trata y dándole importancia a sus intereses.

Morales cuenta que cuando una madre o cuidador interactúa con el bebé, emplea lo que se denomina Baby talk, es decir, cambios y modificaciones que hace el adulto para adecuar su lenguaje al del bebé, por ejemplo: disminuye la velocidad de  su habla, articula de manera más clara, usa frases más cortas, repite más las palabras, su expresión es más sonora y hace pausas respondiéndose a sí mismo.

La misma situación ocurre con la diversidad de cuentos que puede leerle un cuidador, en cuyo caso el Baby talk de la madre estará representado en las expresiones del  texto y en la forma creativa en la que la mamá complementa la información, por ejemplo, imitando algunos animales.       

Gracias a las rutinas de lectura con los hijos, desde bebés, se les puede enseñar buenos hábitos comunicativos como la toma de turnos al hablar, el contacto visual, las respuestas pertinentes y el manejo amplio de vocabulario.

“Un bebé o un niño que es un buen comunicador asume una posición segura frente al intercambio cognitivo y lingüístico con pares, y esto le ofrece una condición de seguridad y autoestima con clara tendencia al éxito, le facilita reconocer su propio esfuerzo y saber que dará  frutos positivos. También podrá aceptar con más tranquilidad cuando se equivoque”, dice Morales.

La lectura también permite un mayor contacto físico; la madre o el padre pueden sentar al bebé o al niño en las piernas, le pueden hablar al oído, ponerlo a su lado, abrazarlo, acariciarlo y tener un contacto visual, clave para desarrollar intención comunicativa. Estos aspectos corporales también incluyen el desarrollo de gestos y expresiones faciales que, en general, ayudan y complementan la comunicación.

Este vínculo afectivo que se genera entrena tanto a padres como a bebés en el placer de compartir, de descubrir nuevos conocimientos, de explorar nuevas experiencias y quizás relacionarla con alguna ya vivida. 

La fonoaudióloga resalta que a través de los cuentos infantiles los adultos leen para sí mismos, recuerdan su propia infancia y reviven la posibilidad de trasmitirla a sus hijos. Se apoyan en la tradición oral y en las experiencias propias que mamá o papá narran de manera emocional. “A los niños les gusta mucho saber qué hacían sus padres cuando eran pequeños como ellos”, anota.

Leamos juntos

Las familias que suelen crear hijos lectores son: 

• Tanto mamá como papá disfrutan narrar historias, compartir anécdotas y expresar sentimientos.

• Tienen un ambiente impreso enriquecido. Se tiene acceso a estantes con cuentos que están a su libre acceso. Los libros son importantes en estos hogares.

• La lectura es un espacio de diversión. Leer es una actividad frecuente en casa.

• En estas familias existen hábitos de reconocimiento de los logros de sus hijos.

• La familia privilegia momentos de expresión del lenguaje. Todas las intervenciones son importantes y divertidas. Todos los miembros, independiente de su nivel de lenguaje, participan.

• Los juegos de rimas, lenguaje y canciones son una opción lúdica real en estas familias.

• Visitan regularmente bibliotecas.

• La lectura es un hábito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet