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Ir al baño solos, el gran paso de independencia de los niños

Ir al baño solos, el gran paso de independencia de los niños

Cuando reconocen sensaciones fisiológicas, ejercen por primera vez control.

Ir al baño
Por: Andrea Forero Aguirre
03 de Abril de 2013
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Sin duda, el mayor logro del niño cuando deja el pañal para ir al baño, es ejercer, por primera vez en su vida, algo llamado “control”. Es de los primeros pasos para aprender lo que es la norma, el límite de todo aquello que tiene que ver con los aspectos culturales, familiares y sociales de su entorno.

El niño pasa de dar rienda suelta a sus necesidades, para esperar y asumir lo más parecido a una primera responsabilidad, que adquirió respaldado por sus padres con tiempo, paciencia y perseverancia.

La psiquiatra de niños y de adolescentes, Liliana Betancourt M., coordinadora del área de salud mental del Instituto Roosevelt, dice que, sin duda, controlar esfínteres le permite al infante sentirse seguro de sí mismo, autosuficiente y capaz.

Betancourt explica que el control de esfínteres del infante coincide con su lenguaje, su relación con otros y sus habilidades motrices. “El control se implanta en él, también la norma, el límite y todo eso tiene que ver con la parte cultural, la familia y el medio social, es decir, los compañeros en el jardín”, dice.

Usualmente, cuando el niño le dice adiós al pañal, también está en el jardín e imita las conductas de los compañeros. El lenguaje complementa el proceso, porque debe tener conceptos orales claros en relación con la necesidad de ir al baño. Además, los infantes necesitan ciertas habilidades motrices para poder hacerlo. Por ejemplo, caminar bien.

Los padres deben saber que en el proceso de dejar el pañal no necesariamente va a existir una continuidad. Asegura la psiquiatra Betancourt que puede haber altibajos, porque es un tránsito del niño a la madurez, que en cada persona es distinto, pero, en la mayoría de los casos, ocurre alrededor de los dos y hasta los tres años.

“Los papás deben acompañar al niño en el proceso, felicitarlo cuando lo haga bien, pero no regañarlo cuando lo haga mal. Si hay accidentes, por ejemplo, hacer sus necesidades en momentos o lugares no indicados, hay que entenderlo como parte del aprendizaje”, aconseja Betancourt.

Dejar el pañal es también decisión de los padres, y cuando se comprometen a dar dicho paso deben hacerlo con disciplina y persistencia. “El proceso de control de esfínteres no es solo de lunes a viernes, también los fines de semana. Es decir, e vitemos dar mensajes confusos al niño, cuando por comodidad de los padres, por ejemplo, en eventos sociales, volvemos a poner el pañal”, asegura la coordinadora del área de salud mental del Instituto Roo-sevelt.

De bebé a niño

Para la docente de la Facultad de Psicología y de la especialización de Psicología clínica y desarrollo infantil de la Universidad del Bosque, Juana Catalina Gutiérrez, controlar esfínteres hace sentir al niño tan autónomo, que él mismo piensa que ya no es un bebé, porque pasó de la etapa de los pañales a avisar.

Los primeros 18 meses, dice la psicóloga, el niño estaba acostumbrado a ‘mi mamá me alimenta, me cambia y me baña’, cuando empieza a reconocer las sensaciones fisiológicas se ve como una persona que puede hacer cosas independiente a su madre.

Según Gutiérrez, el control de esfínteres se puede dar primero en las niñas y luego en los niños, porque en muchas situaciones el desarrollo físico de las primeras es más acelerado, pero los padres no deben apresurarse a dar diagnósticos por el tiempo que tarda su hijo o hija en dejar el pañal. Eso depende de su madurez y del entorno social.

“Una pista para que la familia sepa que el niño está listo para ir al baño es cuando da señales de haber hecho sus necesidades en el pañal”, agrega.

No obstante, dice Gutiérrez, lograr ese “sentirse grande e independiente”, al principio, es un poco difícil de comprender para el niño, por cuestiones del proceso. Por ejemplo, le quitan el pañal mientras permanece despierto y se lo ponen en la noche y durante la siesta diurna.

La sugerencia de la experta para evitar que el infante se confunda, es el uso de pañales de entrenamiento para esos casos y hablar claramente con el niño del objetivo que se tiene y de por qué ocurren ciertas situaciones.

Gutiérrez pide a los padres comprometerse con el entrenamiento del niño, porque la tardanza en el proceso de dejar el pañal tiene como efecto emocional negativo, en principio, las comparaciones con sus compañeros. “El infante ve que otros niños sí van al baño y él no, entonces puede pensar que no es grande, pero, a la vez, no entiende porque ya no toma tetero, por ejemplo”, asegura la docente.

Recomendaciones

Con el fin de hacer más fácil el proceso de ir al baño, como un paso de autonomía para el niño, la docente de la Universidad del Bosque, Juana Catalina Gutiérrez, recomienda:

• Que el niño vea cómo es sentarse en el baño, por ejemplo de sus padres o hermanito, si lo tiene.

• Mostrarle libros o videos de la situación, por ejemplo, ‘Elmo va al baño’.

• No regañarlo ante los accidentes. Hablarle con mucha tranquilidad. El grito y regaño generan temor y retardan el proceso.

• En el mercado se pueden conseguir productos para sobreponer en la tasa del baño, y algunos tienen escaleras para que el niño pueda apoyar los pies.

• Cargar este elemento, o la mica, en el carro para las salidas o los viajes de manera que la rutina no sea interrumpida.

 

 

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
edcaer
Hace 3 años
viva la independencia
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