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¿Cómo cambia el cerebro internet?

¿Cómo cambia el cerebro internet?

Los científicos ya hablan de cambios por cuenta del uso de Internet

¿Cómo cambia el cerebro internet?
Por: Redacción ABC del bebé
30 de Septiembre de 2013
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E l cerebro del ser humano es una estructura que no nace madura; está en constante evolución, y se considera que puede terminar su maduración plena hacia los 20 o 25 años de edad.  Es más, el cerebro del adulto puede modificarse. Ese concepto se conoce como plasticidad neural o cerebral, y hace que, por ejemplo, una persona de cualquier edad, que quiera aprender a hablar mandarín pueda hacerlo, y su cerebro presente modificaciones.

Para un niño será más fácil porque en las primeras etapas de la vida el cerebro es más plástico y tiene mayores posibilidades de ser moldeado. Al exponer al menor a las nuevas tecnologías, va a tener una serie de cambios en el cerebro. No obstante, no es cierto que los niños nazcan con un nuevo ‘chip’, sino que la carga genética y el medio en el que se desempeñan influyen en su desarrollo de destrezas y habilidades relacionadas con el manejo de nuevas tecnologías. El cerebro del pequeño que nunca ha tenido contacto con la tecnología va a ser muy diferente a aquel que sí la ha tenido.

Hace algún tiempo se hizo una experimentación con ratas de la misma camada: la mitad tenían laberintos y recibían recompensas por su actividad; las otras están en ambiente empobrecido (en una caja de cartón, con poca iluminación y alimentación, y cero estímulos).  Al final de este proceso, de 4 a 5 meses, los animales fueron sacrificados para compararlos, y el cerebro de las que fueron estimuladas pesó el doble de las que estuvieron en un ambiente pobre.

El neurólogo estadounidense Gary Small, director del Centro de Investigaciones en Memoria y Envejecimiento de la Universidad de California (UCLA) y quien investiga las modificaciones de las estructuras cerebrales al usar Internet, elaboró un estudio con voluntarios de entre 55 y 76 años de edad. Ellos fueron evaluados con pruebas de resonancia magnética mientras navegaban por la red, y se concluyó que esta actividad fortalecía los circuitos neuronales.

Una nueva generación

A aquellos que nacieron después de los ochenta se les llama nativos digitales, pertenecen a la “generación M (Multitask – Multitarea), N  (Net generation) o Z, y son aquellos que están conectados todo el tiempo a elementos tecnológicos, tienen habilidades de comunicación diferentes y posibilidad de crear nuevas conexiones muy rápidamente.

Para Small, los inmigrantes digitales (que nacieron antes de los ochenta y aprendieron a usar las tecnologías) son personas que realizan tareas por pasos, y son más lentos tecnológicamente. Los nativos digitales son más rápidos en sus decisiones y manejan velozmente la información proveniente de diferentes fuentes en forma simultánea.

La tecnología es enriquecedora para el desarrollo, si el cerebro recibe estímulos de tipo auditivo, de aprendizaje, sensorial y motriz. Pero es negativa cuando se usa en exceso. De acuerdo con el investigador Small, las aptitudes del contacto personal, como hablar cara a cara, pueden disminuir si una persona pasa 10 horas por día frente al computador.

Además, si la estimulación es frecuente y no se tiene ningún tipo de actividad mental, sino mecánica, “no está llegando al prefrontal, la corteza cerebral que nos permite mover una química de esfuerzo. Esos chicos tienen menos capacidad de concentración para actividades académicas y mayor dificultad para conectarse con el mundo, porque son menos conscientes de los demás y de las relaciones”.Por otra parte, los niños menores de ocho años de edad nunca deberían usar celulares, según el Consejo Nacional de Protección Radiológica de Gran Bretaña. Incluso, el Parlamento Europeo desalienta la fabricación de teléfonos celulares con especiales detalles para llamar la atención de los niños, por entenderse que su uso puede producir daños neurológicos.

El futuro

Según un artículo publicado en el periódico EL TIEMPO, los científicos ya hablan de la influencia de la tecnología en algunas funciones del cerebro. Por ejemplo, la neuropsicóloga argentina Alba Richaudeau sostiene que, como hoy día se cuenta con tantos datos a la mano, pues cualquiera los encuentra en Internet, ya no tiene mucho sentido utilizar el cerebro para guardar información. En este punto coincide Juan Lerma, director del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández, de Alicante, quien le da una base científica a esta afirmación: “Se han hecho experimentos con dos grupos de personas: uno al que le entregaron información en un computador por pocos días y otro que sabía que dicha información permanecería siempre en el PC. Los que sabían que la información iba a desaparecer se la aprendieron mejor que los otros”, señala.

Sin embargo, algunos expertos aseguran que el uso generalizado y simultáneo de redes sociales, de buscadores y de correo electrónico ayuda a fortalecer la ‘memoria del trabajo'; es decir, la que permite retener información actual para hacer cálculos, tomar decisiones, razonar sobre un evento o buscar soluciones. Un estudio de la Universidad de Stirling (Escocia) concluyó que las personas más acostumbradas al uso de portales, como Facebook, tienen mayor capacidad cognitiva relacionada con la ‘memoria del trabajo’ y un mejor coeficiente intelectual verbal, porque cada vez que entran a esta plataforma deben actualizar mentalmente la información de sus contactos.

Se dice mucho que Internet genera desconcentración, pero un estudio de la U. de Wisconsin (EE. UU.) concluyó que una mente distraída puede ser un síntoma de inteligencia. “Las personas inteligentes se distraen porque tienen capacidad para pensar en otras cosas, además de la tarea de ese momento”, indica el investigador Jonathan Smallwood. Esto se explica porque el cerebro –especialmente el área de la ‘memoria del trabajo’– asigna recursos para los aspectos que se consideran clave, sin dejar de lado tareas simples que se pueden hacer simultáneamente. 

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

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Willser
Hace 3 años
Qué pena opinar sobre redacción, pero con sólo leer el título ya no sabía si leer el contenido o no; pensé que había una Internet que se llamaba Cerebro. (... el Cerebro Internet); pero ahora veo que se trata de los cambios que produce la Internet en el Cerebro, luego el título debe ser entonces "Cómo cambia AL cerebro Internet" o "Como Internet cambia AL cerebro". AL (contracción de "a el"), no EL. Gracias.
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Landesman
Hace 3 años
Muy buena la comparación con las ratas. El primero que estudio raticas para entender a los humanos fue FRancis Galton; es lógico: si una rata tiene cerebro y un ser humano también, podemos entender a las ratas estudiando el cerebro de los humanos y viceversa. Google cuenta un poco sobre las maravillas de este científico cuyas investigaciones superaron ampliamente las de su primo Ch. Darwin.
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