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Cómo retomar las rutinas sin desfallecer

Cómo retomar las rutinas sin desfallecer

Comienza el especial de volver a la rutina en ABC del bebé.

Cómo retomar las  rutinas sin desfallecer
Por: Astrid López
19 de Febrero de 2015
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Para muchos retomar la rutina y las actividades cotidianas tras las vacaciones suele no ser algo fácil, pues es una época en la que cambia mucho de lo que se hace día a día. Se dejan de lado una serie de obligaciones, e incluso los horarios y quehaceres se modifican, dando un vuelco en el estado de ánimo y en el ritmo biológico. 

En algunas personas, todo esto puede causar una mayor dificultad para volver a adaptarse a su rutina diaria, denominándolo síndrome posvacacional y, para otros, estrés posvacacional. 

Según Javier Tomás Morales, psicólogo mexicano, terapeuta y docente del área cognitivo conductual, en la Universidad Manuela Beltrán, lo primero que hay que definir es: ¿qué es un síndrome? “Es un conjunto de síntomas y signos. Por ejemplo, si a alguien le duele la cabeza es un síntoma, que no se puede ver ni medir, pero si a esa persona está pálida o sudorosa, esos son signos de que hay malestar”, y esto sí es verificable. “Entonces, tras un periodo de vacaciones y regreso al trabajo, cuidar de los hijos, estudiar, y tal vez hacer alguna actividad regular, con todo lo que implica, es posible que algunos experimenten un fuero interno, y lo expresen en sus cuerpos con aletargamiento, cansancio, dolor muscular, falta o exceso de apetito; signos de un síndrome”. 

Aleida Fajardo, psicóloga en salud mental, pública y social, de la Clínica Uniminuto, prefiere hablar de “un incremento en los niveles de estrés al volver a laborar o estudiar, como consecuencia de un proceso de readaptación al ambiente cotidiano, pero que no constituye ningún tipo de patología. Son más características de un estrés posvacacional que puede expresarse en mayores niveles de activación general, y en algunos, presentar malestar físico y psicológico, y dificultad para volver a la cotidianidad”. 

¿Por qué sucede? 

Carlota Lucena, psicóloga y terapeuta de familia comenta que, al parecer, por las múltiples tareas que desarrollan las mujeres, son ellas las que pueden caer más fácilmente en un estrés posvacacional, pues son profesionales, atienden a los hijos, el hogar, y es posible que cumplan otras labores. 

En su concepto, el psicólogo Morales dice que las situaciones a las que la sociedad de hoy se expone son muy exigentes, más en entornos tan agitados como los de las ciudades, por ello, “para encarar el día a día necesitamos un nivel de activación, representado en  un cúmulo de cargas emocionales: coger el bus, manejar, ir en moto, soportar al jefe, atender público, todo lo que pasa a diario”. 

El doctor explica que el pensamiento influye en el comportamiento, ya que este se conecta a una emoción, y esta lleva a una respuesta fisiológica y a una conducta. “Por ejemplo, cuando pienso en el problema que tuve con mi jefe, o en casa con la esposa, no lo puedo hacer sin generar algún tipo de emoción: rabia, tristeza, impotencia, miedo... De esas emociones dependerá la reacción que activará al organismo, manifestándose con tensión muscular o frecuencia cardiaca elevada”. 

Fajardo dice que en las vacaciones se realizan actividades agradables y motivantes. También se percibe una mayor libertad en el manejo del tiempo, proporcionando bienestar en relación con los ritmos de trabajo y estudio habituales, una condición propia del período vacacional, que no debe afectar en definitiva el regreso a la cotidianidad. 

Sea ejemplo de su familia 

 - No deje tareas laborales pendientes antes de salir a descansar, pues esto lo mantendrá en tensión a lo largo de sus vacaciones, y llegado el momento de regresar, estará sobreestimulado emocional y mentalmente. Incluso, es posible que se muestre molesto, incómodo e irascible con los niños y la pareja, incomodando a toda la familia. 

 - No deje que pensar en volver a la cotidianidad le cambie la actitud apacible de las vacaciones. Detenga esos pensamientos negativos, pues condicionan el regreso al trabajo y lo hacen pesado. 

 - Vaya retomando en familia las actividades normales. Ayuda realizar una distribución del tiempo de trabajo y de descanso en casa. 

 - Si existe malestar a nivel individual o familiar por el fin de las vacaciones, es preciso reconocerlo y generar el espacio para hablarlo. Identifique temores y expectativas respecto al retorno a las actividades laborales y escolares. 

 - Si los horarios de sueño se han afectado en vacaciones, empiece a normalizarlos, no solo los de los niños sino los de los adultos también, así como las horas de las comidas. 

 - Es muy importante que los padres descansen realmente en vacaciones y que no sigan con las mismas tareas de la casa, pues eso repercute también en los niños, ya que ellos observan sus actitudes y no se disfrutan mutuamente. Hay que lograr la armonía emocional, planificarse, y disfrutar del descanso para tener en el trabajo una actitud mental positiva. 

 - Procure retomar sus buenos hábitos de alimentación, y si no los tiene, adquiéralos. El desayuno, por ejemplo, es primordial, pues si no hay una buena nutrición desde la mañana, decae sustancialmente el rendimiento físico e intelectual de las personas. 

¿cómo volver al día a día? 

“Lo ideal es comenzar poco a poco, e ir incorporando actividades cotidianas a la vida familiar. Retomar horarios de sueño y de alimentación, en lo posible, varios días antes de regresar a las actividades diarias”, anota la psicóloga Fajardo. 

El doctor Morales sostiene que estamos habituados a lo que hacemos frecuentemente y que tenemos variados estímulos por repetición que se extienden en el tiempo, “por eso el problema está en que cuando salimos a vacaciones, cambiamos esas rutinas y nos deshabituamos a eso que hacemos”, por lo que retomar cuesta y puede llevar a las personas a no responder adecuadamente. 

Los expertos sostienen que el cansancio y el agotamiento se reflejan en la parte de los hombros, en la expresión facial y en el sistema muscular, por lo que es recomendable hacer ejercicios de relajación, o anexar una actividad lúdica o deportiva, que puede no ser solo en época de vacaciones, sino para todo el año. 

Es bueno también que antes de ingresar se organice una agenda de tareas y se prioricen no solo las relacionadas con el trabajo sino las de familia, para empezar resolviendo asuntos y abriendo campo para nuevos desafíos. 

La doctora Fajardo dice que, “ayuda el identificar, al menos, una meta precisa a mediano o largo plazo; reanudar relaciones de amistad con personas del entorno; definir actividades agradables dentro del ambiente laboral y, al mismo tiempo, hablar de aquello que no nos gusta, y separar los tiempos de trabajo de los espacios personales.

 

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

2
PASPAS
Hace 1 año
interesante
1
defiked
Hace 1 año
ajaj alol yopta
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