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Peleas entre hermanos: conflictos de la edad

Peleas entre hermanos: conflictos de la edad

Sus rivalidades pueden presentar porque alguno está pidiendo más independencia en su desarrollo.

Peleas entre hermanos: conflictos de la edad
Por: Catalina Gallo Rojas
28 de Marzo de 2016
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La mamá de un niño de cinco años comenzó a notar que su hijo andaba molesto con su hermano y peleaba con él con mucha frecuencia; ella no sabía a qué se debía, así que pidió ayuda en el colegio. Después de una larga conversación, la profesora descifró el problema y sugirió una solución: todos los fines de semana, el pequeño de cinco años acompañaba a su hermano de siete a las clases de arte, en la casa se hablaba de las pinturas y la exposición del mayor, pero nada del más pequeño. La maestra propuso buscar para el segundo hijo algo propio y fue así como unas clases de fútbol los fines de semana mejoraron la relación entre hermanos.

Este ejemplo muestra lo que muchas veces sucede: que los padres, sin saberlo y sin buscarlo, generan rivalidades entre los hermanos al no tratarlos por igual o al no respetar los intereses de cada uno.

Es cierto que cuando los niños son muy pequeños, para los padres resulta más cómodo realizar actividades en conjunto; no obstante, a medida que van creciendo, cada hijo pide su independencia, lo cual hace que sus preferencias y gustos en la vida se hagan más notorios.

Por este motivo, los padres no pueden, como dice la sabiduría popular, “meterlos a todos en el mismo costal”. Entre los cinco y siete años llega el momento en que tal vez cada uno quiera tener sus propios juguetes o su propio cuarto, o por lo menos un cajón exclusivo para guardar sus cosas. En este momento es bueno que los padres respeten los intereses de cada hijo, acepten que son distintos y permitan que esta diferencia se exprese, sin que por ello sean egoístas. A veces un simple detalle que los haga sentir como un individuo puede ser importante, como su propia tabla en la repisa, su propia caja de juguetes, su propio espacio en el clóset.

Desde el inicio De acuerdo con Patricia Bermúdez, educadora y socia del jardín infantil Hans Andersen, las rivalidades entre los hermanos pueden generarse desde que son muy pequeños por manejos que hacen los papás sin mala intención, claramente, pero que afectan las relaciones entre los hijos. (Te puede interesar: puede interesar)

Muchas veces se le pide con frecuencia al hijo mayor que sea paciente con el menor porque es muy chico, porque todavía no entiende, porque lo tiene que cuidar, porque tiene que cargar con él, porque es más niño; este hijo mayor puede sentir un poco de rabia con su hermanito, porque resulta que él también es niño y necesita que lo cuiden, que lo mimen, que alguien también ceda a su favor.

Si frases como “dale ese helado a tu hermano que es más pequeño”, “préstale el juguete que él todavía no entiende”, “ve a jugar con tu hermanito para que lo acompañes”, “llévale la lonchera a tu hermanito” etc., se hacen frecuentes y permanentes, pueden hacer sentir al mayor que está en segundo lugar, que su hermano menor le ha quitado independencia y el derecho a defender lo suyo.

Esto no sucede en todos los casos, pero es bueno que lo padres tengan en cuenta estos aspectos cuando sus hijos estén peleando más de la cuenta y que se analicen a sí mismos para corregir sus propias actitudes.

Por otro lado, los niños sienten desde muy pequeños cuando hoy preferencias de los padres hacia alguno de sus hijos. Así esto no sea tan explícito o tan obvio, sucede con frecuencia, y es bueno que los adultos acepten a sí mismos este hecho y que procuren, a pesar de esa preferencia, ser justos y equitativos. Esto puede generar envidia y celos entre los hermanos.

Otra actitud que deben evitar los padres es comparar a los hijos, hacerlo es realmente nocivo para la relación entre ellos. Expresiones como “tu hermano sí puede”, “es que tu hermano sí es buen estudiante”, “fíjate cómo dibuja tu hermano”, “él sí es capaz y tú no” lo único que generan es enemistad y rabia.

Cuando los padres han generado estas rivalidades es bueno hablar en familia, dejar que los hijos se expresen, que cada niño diga sin temor lo que está sintiendo y que los padres los escuchen sin juzgar y sin pelear. Deben estar dispuestos a pedirles perdón a sus hijos y a cambiar de actitud. A veces, los pequeños sorprenden con sus análisis de la realidad y de sus propios sentimientos. (Puedes leer: Cómo arbitrar las peleas entre hermanos)

El día a día

Existen peleas normales entre todos los niños, discusiones, rabias.

Esto es parte de la vida y el crecimiento. Las relaciones humanas se construyen y las de los hermanos no son la excepción. Lo importante es que los padres no permitan que estos enfrentamientos pasen a la agresión física o a rabias permanentes.

Si suceden estas últimas, es bueno que los padres revisen primero si ellos están generando esta rivalidad o, si es el caso, que consulten con un experto para que los ayude, como un psicólogo del colegio. abc

Qué hacer como padres

La pregunta es: ¿qué deben hacer los padres ante estas peleas cotidianas? La mejor solución, de acuerdo con Juliana Gallo, es permitir que los niños resuelven sus diferencias entre ellos. Tenerlas es normal y parte de enseñarles a los hijos a crecer es permitirles intentar resolver los conflictos por sí mismos. Además, la interferencia de uno de los padres, si no fue testigo de lo que pasó realmente entre sus hijos, puede llegar a ser injusta, a regañar al equivocado.

Es muy frecuente que si la discusión entre los niños ha sido por un juguete, por ejemplo, y los padres los dejan resolver solos la pelea, ellos decidan compartirlo. Los padres pueden estar tranquilos de que los niños son capaces de encontrar una solución. También pueden preguntarles a los hijos qué pasó para descifrar la verdad de los hechos y encontrar una salida entre todos.

Si los padres han sido testigos de la pelea y saben realmente qué pasó, pueden hacerle ver al causante de la discusión su error y enseñarle a pedir perdón. Todo esto es parte de aprender a reconocer los errores y saber qué hacer frente a la otra persona.

Estos momentos también pueden ser una gran oportunidad para enseñarles a los niños a hablar entre ellos, a expresar adecuadamente sus sentimientos y deseos, a solucionar problemas ed manera acertada y pacífica.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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karen572006
Hace 34 semanas
hola quisiera hacer una consulta , mi niña tiene tres años y ultimamente a cambiado su actitud mas que nada en el jardin esta teniendo un comportamiento agresivo y ahora se le es dificil compartir .... me gustaria saber si es por la edad .... bueno gracias y espero salga algo sobre el tema este blog me ayudo mucho desde qe nacio mi hijita ... :)
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