Síguenos en:

¿Cuál es el jardín que su hijo necesita?

¿Cuál es el jardín que su hijo necesita?

Los pequeños son los más importantes en este proceso.

¿Cuál es el jardín que su hijo necesita?
Por: Especial ABC del bebé
18 de Noviembre de 2014
Comparte este artículo

Cuando Felipe tenía casi 2 años y medio inició su travesía en preescolar, un lugar que parecía agradable aunque pequeño; sin embargo, la experiencia no fue tan grata. Asi lo cuenta Sara López, quien pronto descubrió que su hijo no estaba a gusto. “Siempre lloraba y cuando llegaba el momento de llevarlo al jardín me decía constantemente ‘no, no, no’ ”, dice y añade que más allá del proceso de adaptación, el niño no estaba feliz con la experiencia.

Sin duda, los conocimientos como pedagoga infantil, pero sobre todo el hecho de conocer muy bien a Felipe, le permitieron a la madre evidenciar que el pequeño no se sentía bien. Fue entonces cuando juntos descubrieron que Felipe era más feliz en espacios abiertos, donde pudiera correr y explorar la naturaleza. Una de las razones, según López, es que su hijo ha crecido con la posibilidad de divertirse en la finca de los abuelos, por lo que se siente más a gusto y seguro en espacios similares, rodeado de naturaleza y animales.

Como lo asegura la docente, “si los padres conocemos a nuestros hijos, podremos identificar muy pronto si los niños son felices, si están emocionados y si se sienten a gusto, por supuesto luego de los primeros días, cuando se ha pasado el proceso de adaptación”.

Así que madre, padre e hijo deben buscar juntos aquel primer espacio de socialización del niño, diferente a la familia. Este es un proceso que requiere de tiempo, pues será ineludible identificar varios aspectos.

“Los padres necesitan preguntarse en qué va el proceso con el menor, cuáles son los vacíos que tenemos. Cuando uno se enfrenta a la elección antes de ir con preguntas, también es necesario conocer ‘¿de qué carece mi hijo?’, y luego sí explorar si aquel lugar nos orienta en la búsqueda de aquello que el menor necesita”, explica Lucía Correa, magíster en educación y directora de la Fundación Inti Huasi Casa del Sol.

En otras palabras, la exploración parte del conocimiento integral y objetivo del niño. Por ejemplo, asegura la experta, si el menor es hijo único y sin primos, necesitará un espacio en el que se le brinde mucha socialización con pares de la misma edad. “Allí seguro aprenderá a compartir el centro de atención con otros niños y a buscar las respuestas de inquietudes básicas, porque lo más seguro es que en casa se le facilite todo”, aclara Correa.

Por supuesto, encontrar un buen jardín infantil no es una tarea sencilla y no depende solo del gusto de los padres, aunque sí es primordial que se sientan tranquilos del lugar al que confían el cuidado del niño.

Asimismo, esta primera escuela y los padres deberían ser un equipo que se complemente en la formación del pequeño. Bien ejemplifica Correa, hay niños con 7 años que han pasado por cinco instituciones educativas, cuando muchas veces el problema está es en la poca relación de papá y mamá con el niño y no en los colegios.

Además, es necesario reconocer que en esta etapa lo más valioso para el menor es explorar el mundo y, por ende, es un proceso que acompañan las primeras profesoras del pequeño, tal como lo afirma Catalina Roa, docente de la carrera de Pedagogía Infantil de la Pontificia Universidad Javeriana, quien este año vivió la experiencia de buscar jardín para su bebé de 18 meses.

“El primer espacio educativo es fundamental, pues cumple un papel complementario que es clave para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños, lo que repercutirá a lo largo de toda la vida”, expone Roa y agrega que para ella lo más importante fue su instinto como mamá, pues sabía que necesitaba sentir confianza del lugar y brindarle tranquilidad al niño en el proceso. Según la pedagoga, el pequeño es el mejor indicador de cómo se siente, aunque puede ser normal que los primeros días sean difíciles mientras comprende la ausencia temporal y el regreso de sus padres. Sin embargo, se espera que él pronto se sienta a gusto y disfrute llegar y permanecer allí.

Por ello, padre y madre deben sentirse a gusto con la elección y generar una relación amable con las docentes cuidadoras, para transferir seguridad y felicidad al niño en esta nueva aventura. Lo más seguro es que luego de dos o tres semanas él habrá superado el proceso de adaptación y, entonces, si está a gusto, se le verá feliz, hablará o intentará hablar de sus amigos, de los juegos, de las canciones e incluso llegará sucio a casa, muestra de que se divirtió jugando como es debido en esta etapa de la vida.

¿Fue una buena decisión?

Una estrategia para sentirse a gusto con el jardín es que los padres conozcan muy bien la filosofía y el programa educativo institucional. De acuerdo con Sandra Varela, directora del programa de Pedagogía Infantil de la Universidad de La Sabana, esto evidencia hacia dónde va el colegio y cómo orienta los procesos de educación.

“Muchos padres cometen el error de proyectar al niño para que logre lo que ellos no pudieron. Por ejemplo, algunos sustentan, ‘como yo no puede ser músico quiero que mi hijo lo sea’, y eso es un determinante que los lleva a escoger una institución educativa, sin ni siquiera conocer cuál es la orientación de la misma”, aclara Varela.

Igualmente, lo que se lee en el proyecto tiene que ser coherente con lo que se evidencia en la escuela infantil. Según la directora, las primeras búsquedas siempre serán ensayo y error, por lo que al niño puede permitírsele conocer el lugar antes de dejarlo allí del todo.

“Si él o ella se afecta emocionalmente, no solo se reflejará en su proceso de aprendizaje sino en su autoimagen y autoconcepto, lo que puede generar hacia el fututo vacíos, desconfianza y miedo, pues los primeros 7 años son fundamentales para la vida adulta”, expone Varela. Por su parte, la psicóloga Alexandra Vargas, del Jardín Infantil Taller de Anik, explica que las primeras edades son de respeto por el juego. “A un niño con buena salud física y mental le encanta la música, la pintura y jugar, y los jardines están obligados a privilegiar estas actividades artísticas para permitirle al niño construirse. En efecto, el menor se constituye como sujeto a través del juego y estos elementos son válidos si están acompañados de una filosofía que piense en el niño, pues no se trata de jugar por jugar”, comenta Vargas.

La psicóloga también reconoce que los padres pueden estar atentos y vigilar la filosofía del instituto, lo que les permitirá evaluar la toma en cuenta del niño como sujeto, cómo las tutoras responden a sus necesidades, y de qué manera se maneja el respeto por el desarrollo tanto psíquico como físico de los pequeños estudiantes.

 

 

 

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet