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Cuando prefieren el videojuego...

Cuando prefieren el videojuego...

Tomada de archivo particular

Cuando prefieren el videojuego...
Por: Karen Johana Sánchez
22 de Abril de 2014
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Cada vez es más común que los pequeños prefieran jugar frente a diferentes pantallas, como el computador, las tabletas, el celular o el televisor (a través de consolas electrónicas), que al aire libre o con otros niños. Pero esto, ¿hasta dónde es normal?

Expertos en el tema coinciden en que, cuando un niño reemplaza sus actividades cotidianas, como comer, dormir o compartir con otras personas o dinámicas, por gastar su tiempo en videojuegos o juegos electrónicos, hay que preocuparse, pues se pueden estar creando malos hábitos, una dependencia y un abuso a esta actividad.

Esta conducta tiene un proceso y no hay una edad específica en la que se presente, pues cuando se generan ciertos hábitos en la infancia, se cataloga como un niño abusador de los videojuegos, pero es en la adolescencia en la que hay más claros indicios de una patología y, en la adultez, cuando ya se diagnostica la adicción.

El neuropsicólogo Juan Camilo Urazán, investigador y docente de la Universidad de Boyacá, institución que ha estudiado el tema de la ludopatía y del juego a temprana edad, dice que “hoy día, desde muy pequeños, se están empezando a utilizar los videojuegos y a tener conductas y comportamientos como la competencia con otros amigos. Incluso, ya existen dinámicas que, a los 3 años de edad, los niños manejan en las tabletas, celulares inteligentes, computadores, entre otros. Que, si bien es cierto, desarrollan habilidades, también pueden generar adicción”.

Esté alerta

Según la psicóloga Martha Suescún, magíster en prevención y tratamiento en conductas adictivas y directora general de la Fundación Libérate, algunos síntomas que pueden dar indicios de un posible abuso a los juegos electrónicos se dan cuando el niño no puede controlar el momento de dejar de jugar. Y, por ejemplo, al darle la orden de parar, le cuesta trabajo controlarse y se vuelve irritable.

También, cuando sacrifican otras actividades lúdicas y sociales para poder jugar. O dedican su tiempo libre para hacerlo. Mienten, tienden a ser compulsivos en otros temas, como la comida, la plata, etc. Y pierden el control con el videojuego. Son ansiosos y se preocupan por todos los temas asociados a este. (Revistas, programas, juegos nuevos).

Esta situación es aún más preocupante cuando los niños dejan de lado el juego simbólico y prefieren hacerlo únicamente a través de las pantallas. Es decir, como lo explica la psicóloga y psicoterapeuta María Carolina Sánchez Thorin, “cuando un niño juega a los carros o a las muñecas, hay un proceso importante de pensamiento y simbolización. Es decir, a través

del juego, el niño puede recrear sentimientos, fantasías, ilusiones, juegosde roles, etc.”.

En el juego electrónico, agrega, debido a la inmediatez, “no le da la posibilidad al niño de recrear muchas de las cosas que piensa o siente, sino que es una dinámica casi que automática en la que hay una respuesta rápida a un estímulo. Entonces, uno de los síntomas preocupantes también es cuando el niño quiere que todo sea inmediato. Siente intolerancia a la espera y dificultad a la frustración porque necesita que todo suceda automáticamente, como en los juegos electrónicos”.

Padres influyentes

Las expertas coinciden en que, detrás de los niños que abusan de los videojuegos, puede haber padres permisivos o facilistas, que prefieren que su hijo se distraiga con este tipo de aparatos en vez de estar molestando, y los usan como niñera.

“Generalmente, los pacientes no llegan a consulta en la primera infancia porque los padres sienten que su hijo está jugando mucho, sino cuando, siendo adolescente o adulto joven, ha perdido el control, tiene problemas académicos y de relacionamiento con el otro. Entonces, podemos pensar en que fueron padres permisivos que no tienen normas ni límites”, dice Suescún.

Ahora, dice la doctora María Carolina, a nivel familiar, el problema no es la adicción de los niños en sí, sino a las pantallas; cuando se cambian las relaciones humanas por los aparatos: “Si dejo de comunicarme con mi hijo porque estoy hablando con mi amigo que está en la pantalla, se debe pensar en un problema familiar y en cómo los niños copian lo que los padres hacen. Y no hay una comunicación real entre padres e hijos”.

En este sentido, es muy importante el papel de los padres. Primero, en dar ejemplo del uso adecuado de las pantallas. Segundo, en imponer tiempos para usarlas. Pero, lo más importante, dice Sánchez Thorin, es invitar a los hijos a jugar con ellos y con otros niños.

Los adultos, además, deben conocer el mundo de sus hijos y fomentar un uso responsable y protegido de las pantallas. “Que si los hijos muestran interés por el juego, los adultos lo conozcan y tengan criterio para saber si es creativo o no, si les desarrolla habilidades o no, etc. Que los padres se empapen de lo que los niños están viendo. Y, además, sepan que el juego electrónico no reemplaza el simbólico, el cual es la base de la salud mental para la edad adulta”, agrega.

Cuando se sospecha la situación, señala Martha Suescún, se debe repartir el tiempo con otras actividades y prevenir que el videojuego intervenga en dinámicas básicas como el sueño, el juego o el estudio. Y evitar los juegos violentos o sexuales, pues los niños  aún no pueden ser críticos ante estos temas. Ahora, afirma, “el hijo no debe ser quien decida cuándo y cuánto juega; los padres deben tener el control. Tampoco se debe usar como un premio o como catalizador de sentimientos. Si al niño se le muere la mascota, por ejemplo, los padres les ponen el juego, y no debe ser así porque ellos deben sentir, llorar, expresarse”.

Además, él también necesita hacer actividad física, y entre más tiempo pase con el juego electrónico, más sedentario será.

Si la situación se sale de las manos, el niño no acata órdenes, pierde el control, tiene problemas en el jardín o colegio y presenta dificultades para relacionarse con los demás a causa de esta actividad, se debe consultar con un especialista.

Finalmente, la psicóloga Sánchez Thorin dice que no todos los juegos electrónicos son negativos. La adicción y abuso a estos elementos dependen de sus temáticas y uso: “Es importante saber que no todos los juegos son malos. Por ejemplo, hay unos sobre armar cosas que son constructivos y, siempre y cuando pueda ser disfrutado con límites, está bien”.

Incluso, en el futuro, los cuadernos serán cambiados por el tablero y eso es maravilloso, añade, mientras esto no reemplace el juego, la comunicación y las relaciones humanas. En ese sentido, no se debe satanizar a las pantallas, pero sí se debe conocer su uso adecuado.

Pensando en el futuro                        

Cuando los niños no son prevenidos o tratados a tiempo por el abuso a los videojuegos, en la adolescencia van a tener tendencia a la inmediatez. Es decir, explica la psicóloga María Carolina, “las satisfacciones tienen que ser inmediatas y eso los podría volcar a una situación problemática mucho más compleja, como otro tipo de adicciones en las que pueden estar presentes el alcohol o las drogas”.

Obviamente, esto no quiere decir que un niño que juegue va a ser adicto, “tiene que haber otros componentes emocionales, familiares. Pero sí es un elemento muy común; los niños adictos al juego electrónico sienten que tienen que manejar el mundo mágicamente y que, si no es así, la función es intolerable. Entonces, tienen que buscar rápidamente una satisfacción fácil”, agrega la experta.

Académicamente, no logran habituarse al colegio y tienen bajo rendimiento escolar. A nivel social, pueden ser personas que se les dificulte relacionarse en todos los ámbitos. Y pueden volverse violentos o agresivos, al estar influenciados por los videojuegos. O ser frágiles y ensimismados, y desarrollar dependencia fácilmente. Incluso, en la adultez se pueden desarrollar trastornos de ansiedad.

El neuropsicólogo Urazán dice que hacia el futuro pueden volverse ludópatas, “personas que se vean impulsados a jugar y apostar repetitivamente, sin importar perder dinero, pedir prestado, mentir y hasta robar para conseguir plata. Con el tiempo se van a ver afectados en la salud emocional”.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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orivera54
Hace 2 años
los videojuegos desarrollan habilidades como la mente analítica, inteligencia o la atención, pero como todo en exceso es malo, si se deja demasiado que el niño se encierre en los videojuegos, se esta bloqueando la socialización, por eso hay que saber cuando decirle 'no'.
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