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La magia de volver a la biblioteca

La magia de volver a la biblioteca

Estos espacios rescatan el espíritu investigador y el interés por leer.

La magia de volver a la biblioteca
Por: Tatiana Quinchanegua
06 de Noviembre de 2014
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Ir a la biblioteca hoy resulta más divertido comparado con algunos años atrás, las hadas y los superhéroes no solo están en los libros, los niños pueden verlos y tocarlos en vivo y en directo; pueden escuchar las voces de sus personajes favoritos, cómo maúllan los gatos y ladran los perros e, incluso, hacer manualidades sobre lo que más les gustó de las historias.

Estas nuevas experiencias se gestan gracias a entidades como Fundalectura, Idartes y la Red Capital de Bibliotecas Públicas (BibloRed), que se han dado a la tarea de promover la lectura, no solo en las bibliotecas sino en casa y al aire libre.

Según Mariana Villarraga, directora de la Escuela de Educación del Politécnico Grancolombiano, la importancia de llevar a los niños a la biblioteca “genera en ellos gusto hacia la lectura y cambia el mito de que este lugar es ‘aburrido’, los acerca a nuevos conceptos y les da la opción de ampliar su mirada frente el mundo”. También, les despierta la curiosidad y el espíritu investigativo.

Las bibliotecas se convierten en una manera fácil, accesible y económica de entretenerse con libros y revistas, ver películas, aprender sobre nuevos lugares y varios idiomas, participar en eventos culturales, como conciertos y exposiciones artísticas. Tanto en espacios cerrados como en algunos parques del país.

Mauricio Galeano, coordinador de primera infancia de Idartes, asegura que el primer interés de ir a la biblioteca debe generarse en los padres. En casa, ellos deben querer leer, investigar y aprender más. Para ello, es importante generar el hábito de la lectura, los adultos pueden optar por libros de interés: novelas policiacas o de romance, textos científicos, experimentos, entre otros. El solo hecho de que su hijo lo vea, percibirá que la lectura es un acto cotidiano.

Leer en compañía de sus hijos, abrazados, también afianzará el contacto entre padres e hijos. A los pequeños les encantará ese momento, disfrutarán de la voz y del arrullo de los adultos y lo verán como un momento de felicidad para compartir con sus progenitores. Cualquier momento es bueno para leer, la idea es que los padres y niños tengan el tiempo para hacerlo. Antes de dormir favorece el sueño, y en la mañana reactiva la energía para comenzar el día; incluso, a la hora del almuerzo, pues hay libros comestibles, o a la hora del baño, que ya se consiguen impermeables en algunas librerías y brindan la opción de disfrutarlos en este momento del día. Otro factor adicional para despertar el interés en los niños es tenerles en casa libros disponibles, que puedan coger sin restricciones, e incluso rayarlos. Los padres deben evitar frases como: “no rayes el libro” o “no lo maltrates”, ya que en su inexperiencia los niños aún no saben cómo cuidar los textos.

Ojear los libros también es un tema de placer y un primer paso para disfrutar la lectura.

Inicialmente, se puede leer una página de un libro e incrementar la cantidad de manera paulatina.

Compartir en la biblioteca con los niños es una de las estrategias primordiales, porque de nada sirve llevar a su hijo y apartarse de estas actividades, súmele que usted se vea mal humorado o con poco interés en el sitio. Es clave que los padres interactúen con el pequeño, participen en las lecturas y actividades que oferta la biblioteca. Así el niño verá que en realidad es un espacio para disfrutar y compartir.

Disfrute del espacio y permítale a su hijo hacer lo mismo. Si lo hace durante la primera visita, seguramente el menor querrá ir de nuevo, y cada visita será un momento agradable para nuevos aprendizajes.

Para despertar el interés es importante llevar al niño por lo menos dos veces al mes, mientras él va creando el gusto por el espacio, con el tiempo él mismo pedirá que lo lleven y regulará sus tiempos. Es determinante que los libros sean de acuerdo con la edad, para una mejor comprensión de los temas. Sin embargo, una vez que el niño va enriqueciendo su vocabulario, se le pueden ir ofertando libros más avanzados que lo ayude a expandir su conocimiento.

Actualmente, Idartes trabaja con 30 mil padres y bebés, los entrenan para que lean para sí mismos y para sus hijos. Según Galeano, “hemos encontrado que los papás no saben descifrar el código, es decir, leen siempre con el mismo tono de voz, no interpretan ni se lo permiten a los niños. Recordemos que inicialmente los niños leen las imágenes y crean una nueva narración gracias a su imaginación. Los papás también deben entender que los libros son amigos con los que se puede jugar, quererlos y transformarlos”.

Disfrute de las actividades

Aunque se puedan llevar desde muy pequeños, se cree que esta experiencia les será más grata a partir de los 5 meses, momento en que empiezan a gatear y tener una mejor apropiación del espacio. En las actividades que ofertan las bibliotecas, se encuentran areneras, libros con texturas, juegos de espuma, cojines; adicional a ello hay actividades de estimulación y juego adecuadas para cada edad. Actualmente, existen salas especializadas para atender las necesidades en las distintas edades.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
eduescamilla
Hace 2 años
Qué bueno que se invierta en los niños. Es lo mejor que podemos hacer para hacer de este mundo, un mundo mejor.
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