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Los niños no van a terapia llorando

Los niños no van a terapia llorando

Terapista explica cómo ayudar a niños con dificultades en su desarrollo

Los niños no van a terapia llorando
Por: Karen Johana Sánchez
27 de Febrero de 2013
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¿Se ha preguntado alguna vez si a su hijo le hace falta algún estímulo para sus sentidos? Quizás no, pero la terapia ocupacional ha trabajado este tema por años, a través de la teoría de la integración sensorial. La española Isabelle Beaudry Bellefeuill, especialista en terapia ocupacional de la Universidad McGill, de Montreal, certificada en integración sensorial y actualmente directora de la Clínica de Terapia Ocupacional de Oviedo en su país, estuvo en Colombia para capacitar a varios terapeutas en esta teoría, por invitación de la Gobernación de Cundinamarca y Teletón. ABC del Bebé habló con ella sobre el tema.

¿Qué es la integración sensorial y por qué es tan importante en la infancia?

Es nuestra capacidad de captar la información sensorial que nos rodea y la de nuestro cuerpo. Toda esta información, el sistema nervioso central la utiliza para permitirnos funcionar adecuadamente en el ambiente. Por ejemplo, si un niño tiene dificultad en asimilar los estímulos del tacto, puede resultarle muy difícil tolerar ciertos tipos de ropa, de comida, la cercanía de los demás. Todo le resulta desagradable y se irrita porque no es capaz de explicarte lo que le pasa. Y la terapia ocupacional, basándose en la integración sensorial, puede ayudar a estos niños a funcionar mejor en su día a día.

¿Cuáles cree usted que son los principales problemas que hoy aquejan a los niños y por qué?

A nivel mundial, estamos observando un aumento en las dificultades del desarrollo de la infancia. Por ejemplo, autismo, déficit de atención, problemas de aprendizaje, retrasos del desarrollo. Cada vez más hay un desarrollo atípico porque tenemos otro estilo de vida.

¿Cuáles son las señales de alarma que indican que el padre debe consultar?

Cuando un niño no está desarrollándose, comportándose, aprendiendo y participando como es debido, es importante que se haga una valoración completa y no llegar a una conclusión sin haberla hecho. Usted es reconocida por tratar diversos problemas, pero ¿cómo manejar casos tan delicados como el autismo y el déficit de atención?

Hay varios estudios que apuntan a que prácticamente, el 100 por ciento de las personas con autismo tienen problemas de integración sensorial. Cuando mejoran ese proceso, el niño cambia radicalmente, pero, claro, no es el caso de todos los niños con autismo. Es importante que se mire desde varios puntos de vista a ver si es neurológicamente estable. En el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, hay estudios que han apuntado que el 60 por ciento de los niños con este diagnóstico tienen algún tipo de hipersensibilidad. Yo creo que ahí vale la pena hacer una valoración.

¿Cree usted que estas terapias son moda o necesidad?

Necesidad. Por desgracia ahora sí hay más niños con problemas. Trabajo muchas consultas con educadores, y ellos lo dicen: “Antes teníamos un niño especial cada dos o tres años; ahora tenemos dos o tres en cada curso”.

¿Cómo se realiza la terapia, según el diagnóstico?

La primera etapa es consultar y reconocer que hay un problema. El terapeuta ocupacional va a hacer una valoración de los diferentes sistemas sensoriales para buscar las causas de las dificultades. A veces la causa es por otro lado.  Si se trata de una dificultad en procesar el estímulo sensorial, la terapia va a estar orientada a incluir actividades que cuentan con ese estímulo que el niño necesita. Todo eso se hace dentro de un contexto lúdico y respetuoso del niño.  Los elementos cambian según la edad, gusto y necesidades de cada pequeño. 

¿Por cuánto tiempo deben hacerse?

Depende de cada niño. A veces, el terapeuta solo hace un proceso de consulta, ajusta las actividades a las que acude el niño. Organizan horarios, su casa y sus hábitos para que obtenga el estímulo sensorial. O hay niños que se quedan hasta dos años en la terapia.

¿Qué pueden esperar realmente los padres de estas terapias?

Una mejoría significativa, si se lleva a cabo por un profesional con una formación fuerte y es realizada correctamente. Si no se ven resultados en un trimestre, no se ha “dado en el clavo”. No vamos a curar al niño en un trimestre, pero debemos estar acercándonos a nuestros objetivos. Y los papás tienen que ver que esto funciona y que la familia y el niño están a gusto. Los niños no van a terapia ocupacional llorando. Los elementos que se usan para lograr estímulos sensoriales cambian según edad, gusto y necesidades del niño.

¿Cuáles problemas ayuda a resolver su enfoque? 

Pueden ser muy variados. Pueden ser más de la regulación del estado de alerta. Conducta, atención, irritabilidad, dificultad para dormir. Tenemos otra especie de problemas que son más dificultades de discriminación de los estímulos. Entonces, el niño tiene una información un poco confusa del entorno, de su propio cuerpo. Ahí vemos a menudo problemas que tienen una base a nivel motor. Podemos ver niños apáticos a quienes les cuesta organizarse porque la información sensorial de la que disponen no es acertada. Se les dificulta el proceso de discriminación. Al tener información desajustada, su respuesta también lo es.

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