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Tips para calmar una pataleta

Tips para calmar una pataleta

Las pataletas son expresiones incontroladas de ira.

Tips para calmar una pataleta
Por: Paola González Osorio *
14 de Julio de 2015
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No es fácil llamar a la tranquilidad y a la calma cuando los niños lloran durante horas, gritan, recriminan la actitud de sus padres, dejan de comer, intentan romper cosas y hasta aseguran que en casa nadie los quiere. 

No obstante, este es un momento en el que, aunque parezca todo lo contrario, el adulto debe mantenerse tranquilo, sin ceder a los reproches del menor y sin recurrir a los gritos y, mucho menos, a los golpes. Es curioso, pero la actitud de los adultos es básica para que el menor aprenda a calmarse.

Así que el padre o cuidador debe respirar pausadamente e intentar ser muy claro con el niño, y hablarle con palabras sencillas. Tenga en cuenta que la idea ante una pataleta no es incrementar el conflicto ni que, de repente, el ‘berrinche’ sea tanto del niño como del adulto. 

Como lo explica Maryluz Camargo, psicóloga experta en primera infancia, “Las pataletas son expresiones incontroladas de ira, aunque también pueden darse como manifestación de independencia, cuando el niño quiere hacer su voluntad”.

Según Camargo, frente a dicha actitud, son los adultos quienes deben comprender que los niños también sienten la emoción de la ira. Por tanto, tienen el deber de enseñar mediante el diálogo y dar ejemplo sobre la autorregulación, así como sobre el mejor medio para expresar las molestias o frustraciones.

“Si hay un manejo inadecuado de los caprichos de los niños por parte de los adultos, esto no permitirá que los menores logren regular su emoción”, afirma la psicóloga, y agrega que ante la educación y el manejo de las pataletas siempre debe existir una pauta clara y unidad de criterio entre padres, cuidadores, abuelos y personas cercanas al menor.

Por su parte, Juan Fernando Gómez Ramírez, pediatra puericultor, coordinador del grupo de estudios sobre la crianza de la Universidad de Antioquia, aclara que las primeras pataletas se evidencian entre los 2 y 4 años de edad, las cuales suelen disminuir hacia los 5 años. 

No obstante, las pataletas también se presentan entre los 5 y 7 años y, según el experto, estas dependerán mucho de cómo en casa se hayan manejado los primeros berrinches del menor.

 “Si el niño y la dinámica familiar han avanzado en el manejo de límites y en la tolerancia a la frustración, así como en los referentes de autocontrol, hacia los 5 años las pataletas disminuirán en intensidad”, dice el pediatra puericultor, y agrega que ello no implica que durante los próximos años los menores no realicen pataletas.

Asimismo, el experto aclara que en los casos en los que los límites no quedaron claros en las primeras pataletas, nunca es tarde para educar a los niños. “No es lo mismo tratar una pataleta de los 2 a los 4 años, que en la etapa de 5 a 7 años. En esta última época de la vida, los menores comprenden mejor el lenguaje, por lo que es fundamental mantener una buena comunicación y ser coherentes en el discurso de la crianza”, asegura Gómez.

Incluso, como el niño ya es estudiante, es necesario que los padres mantengan una buena comunicación con los docentes y el personal del colegio, para ser claros frente al manejo de los reproches o molestias del niño.

“Como el menor ya es un sujeto escolar, comprende mucho mejor las reglas y límites. Además, esta es la mejor etapa para reforzar en él la educación de valores como el respeto, la veracidad e incluso la mejor forma de comportarse ante los demás. Es una buena etapa para enseñar a los niños a actuar con calma y así evitar la agresividad”, concluye Gómez. 

Pautas claras

“Un niño al que siempre se le concede lo que quiere cuando hace pataleta, puede llegar a ser fácilmente un adulto con trastornos de comportamiento. Por ejemplo, conozco casos en que personas mayores de 30 años aún reprochan a sus padres porque no les compran el apartamento que ellos quieren. Lo más curioso es que al analizar el pasado encontramos que fueron jóvenes que hicieron ‘berrinche’ por un carro y niños a los que siempre se les concedió todo lo que pedían con una pataleta”. 

Esta es una de las historias que recuerda Beatriz Parra, psicóloga clínica especialista en niños y adolescentes, y directora del Centro Psicológico del Aprehendizaje (educandoconalegría.com). Por supuesto, la experta agrega que no es un factor que suceda en todos los casos, aunque siempre será mejor tomar medidas desde la infancia. 

Según Parra, el mejor momento para enseñar a controlar emociones negativas es durante los primeros años de vida, cuando aparecen pataletas porque el niño no logra lo que quiere. Ejemplos durante los 5 a 7 años hay muchos: cuando no quiere comer sanamente pero sí quiere dulces, cuando el adulto no le compra un juguete, cuando no quiere ir al colegio, entre otros. 

“El ‘berrinche’ surge porque hay un conflicto entre el pensamiento del niño y el pensamiento del adulto. Dicha pataleta, de los 2 a los 4 años es parte del proceso evolutivo y ayuda a definir parte del carácter del niño. De los 5 años en adelante, es momento de refuerzo, bien sea para incrementar la pataleta o para corregirla”, explica Parra. 

Así que para reforzar o iniciar la enseñanza de autocontrol ante la ira, cuando hay una pataleta fuerte durante los 5 y 7 años, la psicóloga da los siguientes pasos, fáciles de practicar, y explica el motivo de los mismos:

1. Tranquilizar: si el adulto se descontrola, entra en pánico o en algún tipo de agresión, nunca podrá enseñarle al niño a calmarse. Por el contrario, el adulto debe hablar serenamente al niño y pedirle que se calme. Basta con decirle cosas como ‘por favor, cálmate y cuando dejes de llorar hablamos’, o ‘tranquilízate y luego hablamos’. Frases como estas dan la pauta para que el niño aprenda que haciendo ‘berrinche’ no va a lograr lo que quiere.

2. Explicar: una vez el niño esté calmado, es fundamental explicar por qué el adulto no puede ceder a su capricho. Este es el mejor momento para enseñarle al niño a razonar y a identificar cuál es el comportamiento adecuado. Por tanto, es importante que el menor exprese lo que quiere, o la causa de la pataleta, y luego sí responderle con argumentos claros. Para el caso del adulto, una vez haya escuchado al niño, algunos ejemplos son: ‘sé que quieres dulces, pero esta es la hora de almuerzo’; ‘este es momento para compartir la cena en familia y no para jugar con la tableta’; ‘no tengo dinero para comprarte ese juguete’.

3. Llegar a un acuerdo: después de la explicación del motivo por el que no se le concede o permite lo que el niño quiere, el adulto y el menor pueden llegar a un acuerdo. Ejemplos relacionados con las frases anteriores pueden ser: ‘los dulces te los puedes comer después del almuerzo, como postre’; ‘no es momento de jugar con la tableta, pero mañana podrás jugar una hora o media hora después de hacer las tareas’; ‘el juguete que quieres lo puedes pedir en Navidad o para tu cumpleaños’.

Muchas veces, para los menores no es suficiente con que los padres sigan estas reglas, pues vuelven a iniciar la pataleta. En este caso, asegura Parra, la constancia es fundamental, por lo que si el niño vuelve a hacer ‘berrinche’ es necesario volver a empezar con el primer paso, tantas veces como sea posible. 

Como lo explica la psicóloga Maryluz Camargo, tenga cuidado de no atender la pataleta ni ceder ante los reproches del niño, porque con esta práctica puede reforzar el comportamiento. Es decir, si el niño consigue lo que quiere con una pataleta, la próxima vez utilizará la misma estrategia.

- Otra recomendación dada por Camargo es fijar un límite ante la pataleta. Por ejemplo, dice la experta: “Si después de decirle tres veces que vaya a acostarse, el niño se sigue negando, se debe llevar de la mano y sin caer en la tentación de entrar en pelea, dejarlo en el cuarto acostado, así se quede llorando y gritando. De esta manera el menor entenderá que si no hace lo que se le ordena, esto traerá una consecuencia”.

- “La persistencia del adulto y la comunicación coherente en el discurso de la crianza entre los cuidadores, son fundamentales para lograr que las pataletas disminuyan y que así el niño aprenda a hablar sobre sus emociones. Ello será fundamental para toda la vida”, dice el pediatra puericultor Juan Fernando Gómez Ramírez.

     
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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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aconsejador2015
Hace 1 año
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