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Tiempo en casa, cosas para hacer

Tiempo en casa, cosas para hacer

Cantar y disfrazarse son actividades muy estimulantes y acogedoras.

Tiempo en casa, cosas para hacer
Por: Karen Johana Sánchez
14 de Mayo de 2015
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Jugar para los niños es sinónimo de vivir. Con este aprenden, comparten, se desarrollan y logran cumplir objetivos en su infancia. 

“Es la actividad rectora o principal en su vida; al mismo tiempo es medio y fin. Medio porque promueve la adquisición y maduración de diferentes habilidades: motricidad, cognición, lenguaje, capacidad sensorial, social, afectiva y emocional. Y se constituye en la mejor oportunidad de goce, disfrute y fantasía”, dice Carolina López Díaz, terapeuta ocupacional, especialista en integración sensorial y máster en estructuras y procesos del aprendizaje. 

Y uno de los mejores escenarios, y quizá el más propicio para hacerlo, es la casa. Como los niños están abiertos al juego, cualquier tiempo y espacio es vital para divertirse en familia, donde no intervengan las responsabilidades laborales o del hogar y se tenga la disponibilidad necesaria para interactuar sin presión. 

Ni el tiempo ni la cantidad son determinantes para jugar. “Lo más interesante es permitir y crear el escenario más satisfactorio y placentero para disfrutar de una dinámica que permita imaginar, construir y desarrollar grandes juegos. Diariamente los padres manifiestan preocupación pensando que un niño no está haciendo nada productivo y, por tanto, terminan invadiendo su horario con actividades dirigidas por los adultos. 

Pero resulta que, por ejemplo, un juego tan sencillo como crear una cueva con su cama, o una selva, al desordenar la habitación no significa perder el tiempo sino generar aprendizaje”, afirma Marcela Alejo, terapueta ocupacional, experta en integración sensorial y desarrollo infantil. 

Algunas ideas 

Juego de roles: 

 

Como disfrazarse, montar un teatro o maquillarse. Estas dinámicas fortalecen las habilidades de lenguaje y la comunicación. Fomentan el desarrollo del pensamiento y ayudan a que los niños conozcan parámetros del comportamiento y reglas sociales. Además, estos juegos potencian las habilidades comunicativas y de socialización. 

Escondidas, ‘la gallinita ciega’ y otros juegos tradicionales: 

Fortalecen el arraigo al lugar de origen. En general, enseñan a esperar turno, a valorar al otro, a socializar. Generan un importante aporte al sistema auditivo y visual. 

Por otro lado, los juegos que se realizan con los ojos cerrados estimulan la integración sensorial táctil, propioceptiva y auditiva, discriminación táctil y el sentido del equilibrio y balance. 

Cocinar: 

En general, es una actividad que se limita solo para los adultos, pero con supervisión, una buena receta –fácil de preparar– e ingredientes agradables, los niños podrán divertirse. Además, es una gran idea para estimular el sentido tactil. Por ejemplo, se pueden realizar masas y hacer recetas divertidas, como galletas, pizzas y arepas. Es una dinámica que también trabaja las funciones ejecutivas de planeación; es decir, aquellas funciones neurospicológicas que promueven el control voluntario de ejecutar una tarea, en un tiempo y unas metas específicas. 

También les ayuda a los niños a ir conociendo el sentido del tiempo y a organizarse. Y estimula la integración sensorial (contacto texturas, olores, temperaturas y sustancias). 

Contacto piel a piel: 

Como masajes, cosquillas, etc. Ayudan a activar, relajar y organizar el estado de alerta. Las cosquillas, por ejemplo, son un juego de contacto físico que consiste en rozar o tocar arrítmicamente alguna parte del cuerpo, lo que genera activación y placer que produce risa. Se ha comprobado que benefician la maduración de las vías nerviosas sensoriales. Generan bienestar, ayudan a la expresión emocional y estimulan los sentidos. Tonifican los músculos y permiten que el niño reconozca su cuerpo. 

Los masajes, en general, estimulan todos los sistemas (digestivo, respiratorio, endocrino y circulatorio). Facilitan el sueño y la relajación. 

Manualidades 

Pintar paredes, hacer moldes, cortar, dibujar, recortar, moldear, etc. Reconocer texturas, pesos, formas y tamaños con las manos, teniendo los ojos cerrados. Jugar con plastilina casera, arcilla y masas. Pintar y escribir mensajes con tiza, pintura y espuma. 

Los padres pueden usar cualquier tipo de material, y no hay límite para crear. Estas actividades estimulan la creatividad y la ideación, fortalecen la percepción visual, la motricidad fina y el desarrollo manual, y mejoran habilidades construccionales y el razonamiento espacial. También son altamente recomendadas para optimizar la integración sensorial-táctil. 

Juegos verbales: 

Como cantar, hacer rimas, trabalenguas, etc. Fortalecen la conciencia fonológica, las habilidades de lenguaje y comunicativas, y la capacidad de aprender idiomas. Además, estimulan el sentido auditivo. Desarrollan la capacidad de expresión verbal y se enriquecen la estructura gramatical y el vocabulario. En resumen, los aportes de estos juegos son: atención, concentración, memoria, creatividad y socialización. 

Juegos de mesa: 

Como siempre se realizan en casa, permiten que los niños interactúen y socialicen con sus padres y hermanos. Enseñan a seguir reglas, a manifestar diversos sentimientos de acuerdo con el juego, a pensar estratégicamente; es decir, les enseña a ser más críticos. También facilita el reconocimiento de la tolerancia a la frustración. 

En general, desarrollan la imaginación y la creatividad. Y estimulan habilidades cognitivas como el análisis o la síntesis. Algunas ideas para jugar con los más pequeños son: escalera, parqués, sopas de letras, ahorcado, rummy, rompecabezas, crucigramas, en busca del tesoro. 

Otras actividades 

Marcela Alejo da ideas para estimular otras dimensiones del desarrollo del niño: 

KINESTÉSICO: moverse rápido y lento. Bailar sin mirar, imitar el movimiento de los animales, dar rollos y botes, escalar, rodar, marchar y correr. Jugar con lazo. 

MOTOR: jugar con obstáculo, twister, carreras con hermanos y papás. Estatuas. 

COGNITIVO: juego de mesa; construcción de legos, castillos, carros, etc. 

Leer cuentos, inventar el final. jugar con armatodos. 

SOCIOEMOCIONAL: juegos de roles, bailar, pijamadas, mímica.

 
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