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Las rondas, adivinanzas y trabalenguas son útiles para el desarrollo del lenguaje de tu hijo

Las rondas, adivinanzas y trabalenguas son útiles para el desarrollo del lenguaje de tu hijo

Las rondas son un reto intelectual para tus hijos, debes hablarles siempre con palabras completas.

Las rondas, adivinanzas y trabalenguas son útiles para el desarrollo del lenguaje de tu hijo
Por: Catalina Gallo Rojas
24 de Diciembre de 2015
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Seguramente “El puente está quebrado” o el “Arroz con leche” son rondas que algunos padres todavía tengan en su memoria como recuerdos de infancia. Durante mucho tiempo, tal vez siglos, estos han sido algunos de los juegos con los que los niños de diferentes países se han divertido en sus primeros años. Son ratos en los que en dos grupos o en círculos los niños cantan, hacen palmas, bailan, giran, mueven su cuerpo y hacen rimas con las palabras.

La razón por la cual se han mantenido durante tantas generaciones es porque son divertidas, a los niños les encantan y, sin saberlo, producen efectos maravillosos en su formación.

A estas canciones, rimas y rondas, se suman las adivinanzas y los trabalenguas, juegos con el lenguaje que, además de desarrollar la comunicación, generan un vínculo afectivo muy especial con quienes se los enseñan.

El juego desde bebés

Los padres deben cantarles a los niños desde que son bebés, una música que los arrulle y los mime. Deben hablarles siempre con palabras completas y bien pronunciadas, y jugar con ellos a producir sonidos, sílabas y palabras a medida que crecen y comienzan a dominar más el lenguaje.

A cumplir los tres años, explica la fonoaudióloga Rocío Bautista, los niños hacen conciencia de su primera lengua, entonces empiezan a descubrir que pueden jugar con las palabras y con los sonidos que producen, es por esto que las adivinanzas, las rimas y los trabalenguas se hacen tan divertidos para los pequeños.

A esta edad, a los niños les gusta quitar y poner sonidos, ya distinguen cuándo una palabra no es la adecuada y les produce risa, por eso es divertido tratar de decir frases como “erre con erre cigarro, que todos los carros rueden por el ferrocarril”.

Las adivinanzas, por su parte, son un reto intelectual para los niños y definitivamente quien logra adivinar si la respuesta es una vaca o un pollo se siente importante.

Además de divertir, hacer reír y retar, todos los juegos de palabras contribuyen a mejorar el lenguaje, la dicción y la buena pronunciación. Y, como si fuera poco, son fundamentales para el posterior desarrollo de la lectoescritura.

Bautista explica que con los juegos de palabras los niños descubren que pueden manipular los sonidos de su lengua, y con las rondas y las canciones, al llevar el ritmo con las palmas o con algún instrumento como un tambor, o al marchar al son de las palabras, los pequeños descubren y sienten el ritmo del lenguaje, de las sílabas y las frases. “Y a mayor facilidad para manipular los sonidos del lenguaje, mayores posibilidades de éxito en la lectoescritura”, afirma la especialista.

Los juegos de palabras son divertidos hasta los 6 años de edad, más grandes ya no les parecen tan chistosos, en parte porque sus intereses con el lenguaje son otros.

La tradición

Si bien es cierto que la tradición de jugar con las palabras, de cantar, de hacer rimas y adivinar se ha perdido un poco, muchos jardines infantiles conocen las ventajas que traen todos estos juegos, y realizan este tipo de actividades con los niños, pero también es importante que los padres desarrollen estos juegos con sus hijos.

Numerosos libros recopilan esta tradición que existe en la mayoría de los países, muchos juegos son iguales con nombres diferentes o canciones con ciertas palabras cambiadas, pero con la misma idea.

Las rimas, las rondas, las adivinanzas y los trabalenguas ayudan a trasmitir la cultura y crean una relación afectiva con quien se comparten, porque es una relación que se construye desde el juego, desde el acompañamiento y el respeto.

Es importante mantener esta tradición, porque, además de todo lo mencionado, en el juego con rondas y canciones existen muchas veces normas, como ceder el turno, cantar todos y luego escuchar a uno solo de los niños, hacer fila para pasar debajo del puente que está quebrado o esperar para salir al patio a jugar. Todos estos detalles propios de las rondas también les enseñan a los niños normas de vida, de convivencia, de orden, de respeto.

Así las cosas, algo tan maravilloso, natural, sencillo y económico como jugar con las palabras, con los ritmos, cantar, palmotear y adivinar el significado de un acertijo es maravilloso para los niños porque están jugando, que es la razón de ser de su vida, a la vez que se están divirtiendo, aprendiendo y sembrando semillas para el futuro.

 

 

 

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