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Caries: un mal mayor

Caries: un mal mayor

Siga los consejos de un odontólogo pediatra para evitar complicaciones.

Caries: un mal mayor
Por: Karen Johana Sánchez
11 de Julio de 2014
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Los tiempos han cambiado y los cuidados también, por eso las enfermedades tan graves como la caries se pueden prevenir con solo adquirir buenos hábitos.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 60 y 90 por ciento de los escolares de todo el mundo tienen caries dental, y es la enfermedad bucodental más frecuente en varios países asiáticos y latinoamericanos.

Datos recopilados por la Universidad Nacional de Colombia indican que, de cada 10 niños menores de 3 años, 8 padecen este mal.

“La prevalencia de caries en la infancia temprana, en niños menores de 3 años, no se contempló en el Estudio Nacional de Salud de 1998. Sin embargo, estudios aislados realizados en las principales ciudades del país (Medellín, Cali y Bogotá) han reportado historia de caries en niños pequeños por encima del 58 por ciento, cifra que aumenta hasta un 74 por ciento en niños mayores de 6 años”, afirma la estomatóloga pediatra Laila Yaned González Bejarano, magíster en Odontología y docente de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Colombia.

Esta situación nos pone en alerta, añade, y refleja la  deficiencia de programas preventivos en salud oral en nuestra población infantil. De allí la importancia de que padres y cuidadores conozcan qué es la caries, las causas de su aparición, las medidas para una pronta prevención y cómo controlarla a tiempo.

Ataque silencioso

La caries es una enfermedad causada por los malos hábitos de higiene oral, en donde intervienen factores biológicos, culturales, socioeconómicos y  psicológicos.

Para explicarlo de manera sencilla, el odontopediatra Francisco José Hernández, presidente de la Asociación Latinoamericana de Odontopediatría (Alop), dice que “La placa bacteriana es como una biopelícula; por ejemplo, es como la lama que crece en las piedras de los ríos. Que tiene vida y que se pega a la superficie. En este caso, la biopelícula son las bacterias que están dentro de la boca y que se adhieren a los dientes, conviven allí, se alimentan, etc.”.

Esas bacterias, añade,  comen y se alimentan de lo mismo que comemos nosotros; les gusta todo, pero especialmente los azúcares y almidones; con estos procesan su comida, como cualquier ser vivo. Estas tienen su ciclo de crecimiento, reproducción, y sus desechos son ácidos que, cuando se fabrican continuamente y permanecen por algún tiempo en un lugar, sin ningún tipo de limpieza, producen caries y la desmineralización del diente.

En términos generales, dice la doctora González, la caries se produce porque los tejidos duros del diente, como el esmalte, son atacados por los ácidos producidos por las bacterias. “Esta situación hace que el pH de la boca sea menor, es decir se genere más ácido, lo que contribuye a la pérdida de minerales y que se observen cambios de color, textura y hasta una evidente cavitación”.

La enfermedad puede aparecer desde que al bebé le sale su primer diente, siempre y cuando no exista una adecuada limpieza después de alimentarlo; a esta se le llama caries de la infancia temprana (ver recuadro).

El problema comienza a manifestarse como una mancha blanca opaca, a causa de la pérdida de minerales. Otro de los signos son aquellas con tonalidad amarilla, de forma semilunar.  Otro estadio más avanzado es la cavitación, o huecos; es el signo evidente que se reconoce más fácilmente y de manera tardía.

Prevención a tiempo

Para acabar con las bacterias y removerlas, la única solución es el cepillado. Lo ideal, entonces, es hacer una limpieza después de las tres grandes comidas y, sobre todo, acostarse con la boca limpia.

En la noche se requiere un especial cuidado porque las bacterias tienen una oportunidad única para actuar: tiene residuos de alimentos, un tiempo largo para generar energía y ácidos, y existe el agravante de no tener el beneficio protector de la saliva y la actividad muscular durante la noche, pues estos dos elementos, en el día y durante la masticación, ayudan a remover la placa bacteriana.

En los bebés se deben limpiar las encías y  dientes con el cepillo unidedal, el cual se debe usar según lo indicado por el odontopediatra.

“Lo importante es que no pase el día sin desordenar las bacterias y sin limpiar las cinco caras del diente con seda dental y cepillo. La primera, al menos una vez al día, ojalá en la noche. A veces cuando los dientes tienen espacios, podemos usar solo el cepillo, pero la idea es generar un hábito de recordación; primero la seda y luego el cepillado”, indica el doctor Hernández.

En la mañana, cuando se levanta, debe cepillarse porque, “a pesar de haber removido la placa en la noche, como es un periodo largo, las bacterias se organizan de nuevo para atacar si no son removidas temprano. Incluso las nutrimos y fortalecemos cuando desayunamos. Por eso se habla de una curva de crecimiento bacteriano”, añade la especialista.

No obstante, el médico indica que si la limpieza de la noche es adecuada, en la mañana se pueden limpiar los dientes, después de ingerir algún alimento. Este se realiza para remover el sustrato de alimentos y brindar un ambiente que disminuya la actividad bacteriana y su organización durante el día.

También es deseable el cepillado después del almuerzo. Si no se puede realizar, según Laila, “se recomienda disminuir la frecuencia en el consumo de alimentos ricos en carbohidratos, evitar comer entre comidas, o limitar el consumo de azúcares a la hora de las comida, donde el flujo salivar es mayor y permite un rápido aclaramiento oral, el cual dependerá de la consistencia de los alimentos y la solubilidad de las partículas”.

Una recomendación es que si los niños van al jardín, los cepillen al mediodía. Si se quedan en casa, lo haga el cuidador. Si no es posible, se aconseja que los padres lo hagan de manera eficiente, en la mañana y en la noche.

En niños más grandes se aconseja lavar la dentadura después de consumir alimentos azucarados, de consistencia pegajosa.

Lo más importante es que los niños asistan donde un especialista en el tema de odontopediatría desde los primeros meses de vida, con el fin de establecer guías tempranas de consejería preventiva, pautas de higiene oral y de alimentación,  y preparar a la mamá para hacer una adecuada higiene.

Hoy día la consejería preventiva en salud oral, dice la experta, debe iniciar incluso desde la gestación: “Si hacemos esa preparación, muy seguramente no vamos a llegar a esos riesgos tan grandes de caries. Con esta perspectiva sabemos que la enfermedad  es prevenible, si se incluye una educación, reconocimiento y sensibilización de los padres sobre la higiene oral, la salud general y su repercusión en el bienestar oral y craneofacial, y en la implementación de buenos hábitos de crianza”.

 

 

 

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