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Tú eres su mejor maestro

Tú eres su mejor maestro

Todas las experiencias que le brindes a tu hijo son el mejor apoyo para su desarrollo escolar.

Tú eres su mejor maestro
Por: Catalina Gallo Rojas
11 de Marzo de 2016
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Los niños aprenden con todo su cuerpo: con sus ojos, su cuerpo, su mente, su piel, sus oídos y sus movimientos. Cada nueva experiencia que le ofrece la vida es un momento valioso para descubrirse a sí mismo y reconocer el mundo; de ahí que sea importante que tú, como padre o madre, entiendas que el aprendizaje de tu pequeño va más allá de las horas escolares. En esto, tú desempeñas un papel fundamental.

Lo más lindo de los niños durante sus primeros años es que no necesitan grandes experiencias para sorprenderse: los momentos más hermosos pueden estar llenos de detalles sencillos. Basta con que asumas una actitud de juego y estés dispuesto a dejarte llevar por ella.

El juego es la actividad, por esencia, de la infancia y es a través de ella como los niños se aproximan al mundo, a sí mismos y a los demás, por ello es clave para aprender.

Con esto claro, entenderás que si estás dispuesto a jugar con tu pequeño, le estarás abriendo un mundo de posibilidades y aprendizajes.

Separa a tu hijo del computador, de la tableta, del celular, aléjalo de los videojuegos y sal al parque. Todo el desarrollo corporal adecuado hará posible que tu hijo aprenda mejor. Cuando el pequeño tiene mejor equilibrio y buen tono muscular, seguramente podrá coger mejor los colores con sus manos y se sentará más concentrado en el salón de clase. (Te puede interesar: Educación en el hogar: 12 a 24 meses)

Deja que tu hijo, desde muy pequeño, desde que camina si es posible, juegue en columpios, rodaderos y pasamanos, que corra.

El conocimiento también entra por la piel. Deja que experimente con texturas; que juegue con tierra, arena, arcilla, plastilina; que se moje las manos; pinte con los dedos de las manos y de los pies.

Permítele crear, dale bloques para armar y déjalo inventarse los mundos que quiera; préstale colores, marcadores, temperas y grandes pliegos de papel; que haga lo que quiera y como quiera, que se expanda y se divierta; que sea un trabajo libre, y todo salga de su alma y corazón. (Recomendado ABC del Bebé: Método lúdico y práctico para enseñar matemáticas)

Escuchen juntos música: bailen y canten juntos. No importa si lo hacen bien o mal, la clave está en divertirse. Preparen recetas juntos, unas galletas sencillas de mantequilla, que amase, mezcle y arme figuras que solo él comprenda, eso es lo de menos.

Y después de un día de mucho juego, siéntense juntos a leer un buen cuento. Léele mientras lo abrazas, y disfruta si se queda dormido a tu lado.

Todo esto hará posible que tu hijo sea feliz descubriendo, que su mente sea libre y creativa. No creas que debes hacer esto únicamente durante los primeros cuatro o cinco años de vida. Cuando ya entre al colegio, sigue jugando con él, llévalo al parque y monten bicicleta o patines, aprovecha el juego al aire libre para mover el cuerpo y hacer ejercicio, jueguen juntos y terminen el día abrazados.

No creas que apoyar al aprendizaje en el colegio consiste únicamente en hacer tareas. Las actividades con las que complementes la vida de tu hijo también lo ayudarán en su desempeño escolar. Ya en el colegio, lo primero que debes hacer es conseguir que haga un ejercicio con regularidad. Llévalo a nadar, a jugar fútbol, a hacer gimnasia, a patinar, que se trate de clases formales, con profesor. Está demostrado que los niños que hacen ejercicio están más dispuestos a aprender, porque el deporte hace que el cerebro produzca las sustancias químicas que producen bienestar.

Llévalo a bibliotecas para que tu hijo elija los libros que le gusten y lean juntos; llévalo a eventos artísticos para niños como obras de teatro infantiles o a presentaciones de marionetas. También pueden ser espectáculos de música, baile o exposiciones de arte. Todo este mundo que se le muestra a un pequeño le genera curiosidad, le amplía el horizonte y lo alimenta en todos los aspectos: mental, físico y espiritual. (Puedes consultar: Leer: la mejor enseñanza)

Los estudios también han demostrado los beneficios de la expresión artística y de la música en el desarrollo de los niños. Por ello, es clave que lo dejes pintar a su antojo o que intentes que tu hijo toque un instrumento. Todo esto le facilitará su aproximación al conocimiento.

Una vez tu hijo tenga una vida rica en experiencias fuera del colegio y comparta con sus padres actividades divertidas y enriquecedoras, seguramente se sentirá mejor en un salón de clase, será más curioso y tendrá más preguntas. No te preocupes mucho porque sus calificaciones sean las mejores, procura que entienda que el mundo ofrece muchas opciones y que puede aproximarse a este con todo lo que es él.

Ahora bien, claramente, tu hijo está en un colegio y requiere ciertas normas y responsabilidades, pero es clave que complementes este proceso de aprendizaje con actividades divertidas y enriquecedoras.

De la mano

Para que todo esto sea más productivo, debes buscar un colegio que sea compatible con tu forma de ver la vida, con tus prioridades y valores, para que todos en la casa estén a gusto con el momento escolar. Una vez lo encuentres, se trata de trabajar juntos. Para ello:

- Mantén la comunicación permanente con el colegio y asiste a todas las reuniones (al menos debe ir uno de los dos padres). Esta es una forma de decirle a tu hijo que él es importante, y que valoras y respetas lo que él hace en su día a día. Cumple con las actividades, ve y mira la presentación escolar, la obra de teatro, la exposición de arte. Apoya a tu hijo en sus actividades y jamás le digas que lo que él hace es una bobada. Para él, ese es su mundo y su proceso de conocimiento.

- Busca momentos para que tu hijo socialice con algún compañero de clase. Invita a uno o dos amigos a tu casa a jugar, siempre y cuando él quiera. A los 5 o 7 años ya estarán dispuestos a compartir y querrán mostrarles su vida personal a otros.

- Acompaña a tu hijo y asegúrate de que sepa que cuenta contigo, que le das seguridad y estabilidad; así se sentirá tranquilo al preguntar y contarte lo que le sucede. Tú serás el mejor apoyo de tus hijos durante su paso por el colegio, si sabes lo que hace y mantienes una buena comunicación. Si existe confianza entre tu hijo y tú, cualquier problema que se presente en el colegio podrán resolverlo juntos.

- No mires el colegio como un enemigo. Si no sabes qué hacer en un momento dado, tal vez puedas preguntarle a un profesor qué hacer o si sabe quién te puede guiar.

Autonomía

Deja que tu hijo tenga independencia en el colegio y sea autónomo; esto es, que intente resolver todos los problemas que estén a su alcance. Tú no puedes ir al colegio ni sentarte en clase por él. Esa es la labor que le corresponde, así que déjalo que aprenda a vivirlo, siempre seguro de que cuenta con todo tu apoyo y de que cuando él no pueda resolver algo contará con sus padres.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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gustavo.penagos.73
Hace 37 semanas
Gracias por esos consejos, tan importantes en el hogar, para poder conducir a nuestros hijos y sean personas disciplinadas en el estudio y como personas,muchas gracias.
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