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Cómo enseñarle a su hijo a manejar el estrés / Annie de Acevedo

Cómo enseñarle a su hijo a manejar el estrés / Annie de Acevedo

El colegio es uno de los principales generadores de ansiedad infantil.

Cómo enseñarle a su hijo a manejar el estrés / Annie de Acevedo
Por: Annie de Acevedo*
17 de Septiembre de 2013
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La resiliencia es la capacidad necesaria para sobreponerse a una adversidad, es una característica que todos necesitamos, pero solo se les facilita a algunos niños.

Los padres juegan un papel primordial para el desarrollo de esta habilidad en sus hijos, especialmente si son ansiosos, ya que el mundo de hoy es competido y exigente. Hoy en día, tal vez por la competencia, uno de cada cinco niños presenta ansiedad, estrés o nerviosismo.

Los síntomas de un hijo que está ansioso son múltiples. Generalmente se quejan de dolores de estómago y cabeza frecuentes. Otros tienen problemas para conciliar el sueño y dormir bien. Algunos se comen las uñas y viven visiblemente preocupados por todo. También está el niño que busca reafirmación constante, ya que la ansiedad lo vuelve inseguro y temeroso, y el que se retrae y no se comunica, lo cual indica que puede estar sufriendo por el exceso de estrés en su vida. Así mismo, están los niños que ‘chasquean’ los dientes, se chupan el dedo a toda hora, expresan miedos y a quienes se les olvidan las cosas.

La situación de ansiedad en los niños es preocupante, lo que no pasaba antes y por eso los padres necesitan herramientas para ayudar a sus hijos a manejar el estrés diario. Lo que más les genera ansiedad es el colegio y las exigencias académicas y sociales que este entorno demanda. Decirle a su hijo que todo saldrá bien no es suficiente. Es mejor validar su temor y hacerle preguntas como “¿qué es lo que te preocupa del examen de mañana?, ¿has tenido este tipo de exámenes antes?, ¿cómo te ha ido?” Si la respuesta es afirmativa, entonces se procede a empoderarlo: “ya lo lograste una vez, podrías nuevamente, ven y empezamos a estudiar”. Si la respuesta es negativa, pregúntele “¿por qué crees que te fue mal”, “¿fueron las preguntas o fue lo que te faltó estudiar?” Hágalo reflexionar para que entienda qué le pasa y que muchas veces hay soluciones en las cuales no había pensado.

Como padres tenemos la tendencia a hacerles las cosas a nuestros hijos para que les salgan bien. Esto no sirve para volverlos fuertes y resilientes. Lo que sí sirve es que sientan que tienen ellos algo de control sobre las situaciones diversas que se presentan cotidianamente.

Si es un examen lo que preocupa, hágalos ver que todo el mundo se asusta ante una prueba y que no están solos en esto. Enséñeles a manejar su tiempo, a dividir el material, a estudiar por partes, a subrayar lo importante, etc. Si un niño siente que tiene buenos hábitos se va a sentir seguro y menos presionado.

Si el problema es un conflicto con un compañero, hágales saber que los conflictos son parte de la convivencia, ayúdeles dándoles ideas para su resolución. Enséñele a ser una persona que busca soluciones: “pienso en tres soluciones a tu problema” y pídale que ensaye una, a ver cómo le va. Es importante que su hijo siempre se enfoque en la solución y no en el problema. También que ensaye diferentes posibilidades hasta que encuentre la solución correcta.

Otra práctica que sirve es enseñarles a relajarse, por medio de la respiración: cerrar los ojos por dos minutos y solo sentir en la respiración. Este ejercicio siempre calma a una mente alterada.

Un baño con agua tibia antes de dormir y un repaso rápido del material del examen es también de gran provecho para que el niño se relaje. Sería buenísimo si todos los padres acompañaran a sus hijos en una relajación breve. Hacer un alto en el camino baja la ansiedad, ya que solo el acto de cerrar los ojos y bloquear los estímulos visuales es relajante.

No rotule a su hijo como nervioso o ansioso, porque de tanto oírlo se lo va a creer y se va a volver aún más nervioso. Póngale la connotación positiva de que existen nervios buenos y deseables, pues nos ayudan e impulsan a mejores resultados.

Definitivamente, los padres tenemos que acompañar a estos hijos ansiosos empoderándolos poco a poco para que aprendan que sí pueden desempeñarse sin asustarse tanto. Muchos de estos niños, si son bien manejados con un apoyo amoroso y constante, se vuelven unos guerreros persistentes. Esto los convierte inevitablemente en triunfadores.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
eduescamilla
Hace 3 años
Es difícil enseñar esto!
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