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Papá también habla de sexualidad

Papá también habla de sexualidad

El padre es fundamental en la educación sexual de los hijos.

Papá también habla de sexualidad
Por: Paola González Osorio *
24 de Junio de 2015
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El papel que cumplen los papás en cuanto a la educación sexual de los hijos es primordial; además, ellos son un punto de referencia clave para la mamá pues, desde que está embarazada, ella tendrá diversas preguntas que él sabrá responderle. 

Según Nereida Lacera, médica sexóloga de Profamilia, la sexualidad se forma a partir de la gestación, desde el embarazo, cuando los padres ya imaginan y llaman al bebé por su nombre. Por tanto, desde esa etapa el papá podrá vincularse en el seguimiento de la formación biológica, física y sexual del bebé, explicar a la mujer temas de sexualidad masculina si este es niño o interesarse por indagar sobre la sexualidad femenina si es niña. 

Luego, aunque en los primeros días de vida del bebé el vínculo con su mamá es muy fuerte, este también es momento para que los papás conozcan el cuerpo de sus bebés, orienten a la mamá, por ejemplo, en el aseo de sus hijos y aprendan sobre el cuerpo de sus hijas. 

Durante los primeros años, sumado al desarrollo físico y cognitivo, también se da el desarrollo psicosexual, que permite que el menor sea un ser sexuado, con pensamientos y acciones sanas en torno a su cuerpo y al de los demás. Por tanto, según Lacera, esta es una época en la que papá podrá enseñar a sus hijos e hijas las partes del cuerpo e ir educando en cuanto a los vínculos y acciones sanas en torno a ello. 

“Poco a poco, además, vendrán las preguntas capciosas de los niños sobre el cuerpo, como: “¿por qué mamá no tiene pene?”, o “¿por qué las mamás tienen senos?”. Ello lo debe responder papá naturalmente, sin risa ni morbo, porque el niño lo irá asociando como tal; y sin desnaturalizar al cuerpo, es decir, sin poner apodos a sus partes”, explica Lacera. 

La idea, entonces, es preguntarle al menor dónde escuchó eso y explicarle claramente, pues entre los 4 y 6 años, aproximadamente, ellos requieren de respuestas rápidas y sencillas. 

Como lo afirma la sexóloga, después vendrá la pubertad, de los 7 a 10 años, que se conoce como la etapa del silencio sexual. En sus palabras, “es una época en la que el menor tiene muchas preguntas sobre sexualidad pero no las expresa, por ello es ideal que papá ponga el tema sin forzarlo a hablar, puede ser a través de algo en una película, por ejemplo”. Durante la pubertad  y la adolescencia, concluye la experta, el ideal es que los papás se involucren más en la educación sexual de los hijos. 

“Muchos hombres durante la infancia son más tranquilos al tratar temas de sexualidad, y luego se distancian en cuanto al desarrollo adolescente de sus hijos, lo cual es negativo porque este también es un espacio para brindar educación sexual en temas tan básicos como la menstruación en las niñas o el uso de condones”, explica la vocera de Profamilia. 

Incluso, concluye Lacera, la mujer joven muchas veces quiere saber qué opinan los hombres sobre algún tema puntual, y la mejor respuesta debería encontrarla en papá; por su parte, los hombres adolescentes siempre verán en su padre un referente de masculinidad, por lo que es necesario que entre ellos hablen del tema. Lo ideal es que el padre no sienta pena con sus hijos hombres y mujeres, e incluso que juntos busquen información al respecto. 

Conocer el cuerpo en cada etapa

Germán Soto, pediatra puericultor 

“No hay una edad para educar en sexualidad, pues esto es continuo. Desde que los niños son pequeños se les debe dar explicaciones sobre el sexo, sin mentirles. Naturalidad y sentido común resumen la manera de abordar este tema. 

Primeros años: es importante que el niño pueda observar con naturalidad las diferencias sexuales, pues tienen curiosidad por conocer su cuerpo. Así como juegan con las manos o el ombligo, es de sentido común comprender que deseen explorar sus genitales experimentando agradables sensaciones. Esta manipulación ocasional no se asocia con el sexo, en el sentido de las relaciones sexuales, lo cual sucede hasta la pubertad. 

Por eso es bueno aceptar con naturalidad este periodo de la infancia. La actitud espontánea y segura de los padres y cuidadores contribuye a un registro positivo de esas primeras experiencias, y no hay motivo para preocuparse ni para erradicar esta conducta. 

Si se reacciona negativamente, se transmitirá el mensaje de que pasa algo malo con esa parte de su cuerpo. Mejor espere a que su hijo sea mayor para hablarle sobre temas como la intimidad y el pudor, y por ahora acepte este comportamiento como una curiosidad normal. 

 - Niñez: a los 3 años los menores quieren que le expliquen las diferencias corporales. Su curiosidad es infinita, pero la comprensión está aún limitada, por lo que habrá que aclararles varias veces con frases sencillas como: “los niños y los papas tienen penes; las niñas y las mamás no”. 

A los 4 años el niño suele preguntar: “¿cómo nací?”, “¿dónde estaba antes de estar en tu barriga?”, y lo mejor es contestar la verdad. Se pueden utilizar libros infantiles con ilustraciones adecuadas y que ayudan con la explicación.  

 - Escolares: el mejor momento para empezar la educación sexual es cuando el niño haga las primeras preguntas. Estas deben contestarse de manera sencilla y sincera. Si la educación sexual hace parte de la enseñanza de biología y fisiología humana, es mejor la perspectiva, con una actitud correcta del cuerpo y sus funciones. 

 - De 9-12 años de edad, ellos están preocupados por su cuerpo y apariencia. En esta etapa es bueno animarlos a que pregunten y expresen sus preocupaciones. Pueden hablar del embarazo y la prevención de enfermedades o las consecuencias de las relaciones sexuales. Ellos necesitan saber qué son las infecciones de transmisión sexual, y la manera de protegerse, como la abstinencia y los preservativos. Recuerde que si ha construido, desde etapas tempranas, la confianza para hablar con sus hijos, le será más fácil abordar los temas. Lo importante es que los niños y adolescentes no tengan dudas, porque al tratar de aclararlas pueden recibir información incorrecta. 

Guía clara y sencilla para papá 

Aunque los papás muchas veces no saben qué responder a preguntas de sexualidad, siempre deben hacerlo. Según Gina Vargas, psicóloga y coordinadora del Programa nacional de jóvenes de Profamilia, si los menores ven que su papá responde tranquilo, sin regaños ni mal humor, no dudarán en volver a consultarle. Estas son algunas claves: 

 - Si el papá se involucra desde la primera infancia con el cuidado del bebé, juntos desarrollarán una relación cercana, por lo que será más fácil que en el futuro hablen tranquilamente sobre la sexualidad. 

 - Al aparecer las primeras dudas, responda naturalmente y siempre enseñe límites corporales asociados con el cuerpo. Explique qué es bueno y qué no. 

 - Responda a las preguntas más complejas, y si no sabe qué decir, dígale a su hijo que va a investigar y luego le responde. Cumpla con la promesa sin dejar pasar mucho tiempo. Otra opción es invitarlo a que juntos investiguen en libros o con doctores conocidos y así lograrán hablar claramente del tema basados en fuentes confiables. 

 - Hablar de sexualidad con sus hijos varones o mujeres no tiene ninguna diferencia. Con los dos debe ser claro, serio, amoroso y respetuoso. No hable del tema con burlas, risa ni mal humor.

 - Haga un equipo con su esposa o compañera para educar en temas de sexualidad. Nunca delegue las respuestas solo a ella o a una mujer conocida. Es mejor que le responda usted solo o que junto con mamá busquen una respuesta adecuada y clara. 

 - Recuerde, es mejor que usted sea una fuente de consulta en cuanto a temas de sexualidad para sus hijos, y no que él recurra a personas o fuentes que le pueden brindar mala información.

 

 

 

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