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¿Uno, dos o más idiomas?

¿Uno, dos o más idiomas?

Existen edades apropiadas para introducir la segunda y la tercera lengua en la educación de tu hijo.

¿Uno, dos o más idiomas?
Por: Catalina Gallo Rojas
11 de Abril de 2016
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No por aprender más rápido se aprende mejor. Esa podría ser la máxima a seguir a la hora de introducir el bilingüismo y la enseñanza trilingüe en la vida de los niños.

De acuerdo con Rocío Bautista, fonoaudióloga y educadora, la lengua materna se fija totalmente en el niño hacia los cuatro años de edad y es a partir de este momento cuando se recomienda iniciar el aprendizaje de una segunda lengua, porque así no revuelve las palabras de una y otra, y se evitan dificultades en el desarrollo general de su comunicación.

Es importante tener claro que unos niños aprenden más rápido que otros y que algunos tienen más facilidad para los idiomas, pero el desarrollo de la lengua materna suele ser similar en todos.

En cuanto al aprendizaje de una tercera lengua, Bautista considera que el mejor momento es el bachillerato pues en estos años ya el alumno ha logrado apropiarse de los otros dos idiomas y debe ser capaz de comunicarse con ellos.

La experta explica que en el currículo escolar, hasta tercero de primaria se enseñan las bases de la lengua materna y a partir de allí el proceso consiste más en aprender estilo, ortografía, vocabulario, comprensión y redacción. Ya en el bachillerato, los estudiantes se preparan para ser capaces de escribir ensayos y textos de análisis más complejos. Es por esto que se recomienda introducir el tercer idioma en este momento.

De acuerdo con Bautista, es claro que la presencia del tercer idioma en la educación de los muchachos hoy en día se debe más a una exigencia social y a una competencia laboral, pero hasta el momento, de acuerdo con ella, no representa ningún beneficio adicional en las habilidades conceptuales o en el desarrollo de la inteligencia.

Señales para tener en cuenta

Es importante que los padres entiendan que algunos niños tienen dificultades para aprender idiomas diferentes a la lengua materna y que no es bueno, en estos casos, presionar el aprendizaje durante la infancia.

La vida laboral y universitaria actual exige inglés en todos los alumnos, es cierto, pero este aprendizaje no tiene por qué darse en los primeros años de vida. Si el niño presenta dificultades, es posible darle la opción de estudiar en un colegio con inglés intensivo, que es diferente al bilingüe. En el primero se toman clases de inglés todos los días, pero no se ven otras materias en este segundo idioma. Al terminar la primera, se le pueden dar clases de inglés por fuera del colegio o permitirle que lo aprenda al terminar el bachillerato.

Esto tiene como propósito facilitar el aprendizaje de todos los demás conocimientos del niño y evitarle angustia, estrés y baja autoestima. Si, por ejemplo, debe aprender matemáticas en inglés, todo le resultará más difícil, pero seguramente aprenderá los temas relacionados con números en español de una manera más fácil. De allí la importancia de diferenciar si un pequeño presenta dificultad en un colegio bilingüe por la segunda lengua o por algún otro problema con la materia específica que se enseña. (Te puede interesar: La generación de los niños bilingües)

Si un niño revuelve las palabras de la lengua materna y la segunda al hablar espontáneamente, porque las enreda y no sabe realmente qué significan, o si confunde la gramática de los dos idiomas y además tiene dificultades escolares, es bueno revisar si estas se deben al bilingüismo.

Los profesionales que pueden ayudar a detectar estos casos y a sugerir el camino a seguir son los fonoaudiólogos, los neuropediatros y los neuropsicólogos. Muchos profesores de colegio también saben cómo reconocerlos.

Es bueno entender que, a veces, la excesiva presión académica en los niños les puede traer problemas emocionales y baja autoestima porque consideran que no son capaces, porque los abruma tanta responsabilidad. Es bueno que los padres les permitan a sus hijos vivir la infancia, jugar, ser felices y disfrutar la imaginación y la creatividad. Ya habrá tiempo para aprender más y no siempre una fuerte exigencia escolar garantiza un mejor aprendizaje. 

El tercer idioma

Si el niño ha presentado dificultades con el segundo, es bueno considerar la opción de que este nuevo aprendizaje se dé mejor en la vida universitaria, cuando el muchacho ya está preparado física y emocionalmente para manejar más responsabilidad académica, más presión, y cuando ya puede manejar sus horarios y escoger qué aprender. (Puedes leer: Quiero que mis hijos sean bilingües)

 

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

2
monmun827963
Hace 34 semanas
Interesan
1
blas928042
Hace 34 semanas
Me parece genial
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