Síguenos en:

Jugar, no solo un placer, sino una necesidad

Jugar, no solo un placer, sino una necesidad

Libre y divertida, así debe ser esta actividad que realizan los niños

Jugar, no solo un placer, sino una necesidad
Por: Tatiana Quinchanegua
14 de Mayo de 2015
Comparte este artículo

¿Qué significa jugar?, ¿para quién, los niños o los adultos?, ¿por qué es tan importante? Lo primero que se debe decir al respecto es que la mayoría de los padres pensamos erróneamente que los niños juegan cuando empiezan a caminar o a comunicarse; sin embargo, aunque aún es un ítem para comprobar, hay quienes aseguran que incluso lo hacen desde el vientre. 

Según Mauricio Galeano, coordinador del proyecto ‘Tejedores de Vida’, del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), “jugar es la forma en que los niños se relacionan con el mundo”. Para Irma Salazar Montenegro, subdirectora de infancia y adultos de la Corporación Día de la Niñez, “el juego es una experiencia libre, creativa y placentera que permite vivir la realidad y transformarla. Es un lugar de libertad en constante cambio que incorpora la cultura y la vida cotidiana”. 

Para los niños, jugar es pasarla bien y disfrutar; su rostro se transforma, abunda la picardía, las sonrisas, también seriedad pero, a la vez, serenidad, sentimientos de confianza, en lugares que les genera comodidad y en los que se sienten tranquilos. 

Para ellos, es el momento en que tienen el poder de hacer lo que les gusta, tomar decisiones, se sienten dueños del mundo que están creando y dejan volar su imaginación; tienen la posibilidad de hacer bromas, recrear fantasías, permiten la aparición de monstruos que dan miedo y de héroes que salvan el mundo. 

Jugar implica para los niños la posibilidad de explorar, conocer y descubrir en espacios reales e imaginarios. El placer, el goce, el disfrute es la razón que los moviliza y con ello les permite reinventar el mundo e interactuar con este. 

A muchos de los pequeños les encanta recrear momentos que han sido importantes en su vida, como situaciones de sorpresa, caos y orden. Es el momento oportuno para imitar a mamá o a papá, ser el artista o el científico del momento. 

Lo que deben saber los padres 

El acto de jugar está íntimamente relacionado con el desarrollo integral del niño, brinda la posibilidad de construir relaciones positivas, constructivas y afectivas; comprender, interpretar e introducirse en el mundo; les permite crear, construir, analizar posibilidades y reflexionar. 

Es también un vehículo de comunicación entre pares y con los adultos, interiorizar valores sociales como el respeto, la tolerancia, resolución de conflictos de manera pacífica, entre otros. Además, al relacionarse e interactuar con otros, les permite aprender sobre normas, comportamientos y actitudes que los preparan para la vida. 

Así pues, es, además, una experiencia necesaria, vital y fundamental en el desarrollo del ser humano y es un derecho del cual los pequeños deben disfrutar. 

Con el juego también pueden aprender a manejar los diversos sentimientos que experimentan, sean la alegría, el orgullo, el afecto, ira o miedo, ansiedad, celos, frustración o dolor. Asimismo, deben manejar sentimientos de independencia o autonomía, para ser más competentes y exitosos, esto tiene que ver especialmente con el desarrollo emocional que, según Daniel Goleman (1996), se desarrolla a través de las habilidades prácticas: 

En primer lugar, propende por el bienestar psicológico, base para el desarrollo armónico y equilibrado de la personalidad; en segundo lugar, contribuye a la buena salud física, moderando o eliminando patrones y/o hábitos psicosomáticos dañinos o destructivos y previniendo enfermedades producidas por desequilibrios emocionales permanentes, como son la angustia, el miedo, la ansiedad, la ira, la irritabilidad, entre otros. 

En tercer lugar favorece el entusiasmo y motivación, y cuarto, permite un mejor desarrollo de las relaciones con las personas, en el área familiar, afectiva, social, laboral y profesional. 

El papel de la familia 

Durante la infancia, el juego debe ser alimentado y propiciado por todos los adultos, padres, madres, cuidadores, profesores, jardineras, hermanos y, en general, quienes tienen el compromiso con la niñez. Esta actividad en familia permite fortalecer los vínculos, construir sus relaciones a partir de acuerdos, normas, reglas y valores, respetar la individualidad y la particularidad del otro. 

Según Sierra, “es clave, que los padres no orienten el juego de los niños, porque de alguna manera se les estarían imponiendo reglas. El juego, por su naturaleza divertida, debe ser libre y espontáneo. En estos casos, el padre debe acompañar y ser cómplice de su hijo en todas sus aventuras. Si el niño pide a su papá que se convierta en carro o cocina, es su compromiso serlo, el niño disfrutará y recordará esta actividad con su semejante”. 

Si por alguna razón el padre está trabajando y no puede estar permanentemente con el niño, debe dedicar mínimo 15 minutos de calidad, así como disponer un espacio libre donde el niño pueda organizar y desorganizar su mundo; además, tener a la mano juguetes acordes con su edad. 

¿Juego por edades? 

Según César Sierra, psicólogo y especialista en infancia del Politécnico Grancolombiano, sede Medellín, el juego libre y espontáneo es necesario para el desarrollo físico, psicológico y emocional de los niños. En ellos no se da por edades, sino por etapas. 

 - Hasta el primer año: el juego acá se da a manera de exploración de los sentidos: ver, escuchar, oler y tocar. Es un tiempo para el descubrimiento de un nuevo mundo. Disfrutan tocar su cuerpo, balbucear, acariciar sus mejillas y chuparse los dedos. 

 - Entre los 2 y 3 años: los infantes crean relaciones simbólicas, exteriorizan su mundo interior. 

 - Entre los 4 y 5 años: predomina el juego de roles, es decir, los niños quieren ser maestros, mamá, papá, arquitecto… También, quieren ser casa, carro… 

 - Entre los 6 y 10 años: les encanta y divierte la interacción con sus pares. 

A medida que el niño crece, el juego adquiere nuevas herramientas, es decir, al aprender a caminar el niño preferirá actividades que le permitan desplazarse; al hacerse entender, querrá hablar todo el tiempo y optará por los juegos de roles.

 

 

 

Comparte este artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet