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Lectura: un derecho que tiene su hijo

Lectura: un derecho que tiene su hijo

Tomada por: Archivo El Tiempo

Lectura: un derecho que tiene su hijo
Por: Karen Johana Sánchez
02 de Enero de 2014
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La importancia de la lectura en la primera infancia no radica en enseñarles a los niños a leer y a escribir, sino “en construir a través de mediadores afectivos –como son los padres– un vínculo entre los libros y los niños”, dice Lucía Liévano, coordinadora académica de Espantapájaros Taller, un proyecto cultural que busca involucrar a los pequeños en el mundo de la lectura. Tener contacto con los libros a cualquier edad permite que el ser humano se conozca, construya imaginarios y logre resolver inquietudes y pensamientos.

Además, la lectura es un vehículo para desplegar las capacidades de los niños con respecto al aprendizaje de su lengua materna, afirma Claudia Rodríguez, subdirectora de formación de Fundalectura.

Y el lenguaje, a su vez, “estructura el pensamiento y los ayuda a poner en palabras todo lo que están pensando. En la medida en que tengan unos mejores relatos y argumentos, y libros de mejor calidad literaria, ese pensamiento está más estructurado. Son niños capaces de pensar, lanzar hipótesis y responder una cantidad de cosas”, agrega Liévano.

En un sentido más puntual, agrega Rodríguez, la lectura les sirve a las personas para ir construyendo su voz personal; es decir, a aprender a usar la lengua materna en las circunstancias que sean necesarias y en las formas que sean pertinentes.

Desde un comienzo…

La lectura en la infancia no implica únicamente tener contacto con los libros, sino que incluye otras dinámicas que la acompañan, como las canciones, los juegos de palabras, los arrullos, los trabalenguas. “La tradición oral, la música, todas esas cosas tienen ese ritmo que hace que los niños empiecen a fortalecer ese vínculo afectivo con los libros”.

Y esta tradición cultural debe fomentarse desde el embarazo. Se trata de un intercambio natural y espontáneo entre madre e hijo que aumenta la posibilidad, además, de desarrollar su vida emocional, afectiva e intelectual de una manera más enriquecedora; puede aplicarlo con cantos de cuna, contándole un cuento o leyéndole un libro.

Mucho es por instinto, dice Lucía Liévano, pero también es importante que tengan referentes como los libros y se asesoren de librerías especializadas en literatura infantil.

Alrededor de los siete meses, cuando el niño se sienta y ya toma el libro en sus manos, “puede que lo coja al revés o lo muerda. Pero paulatinamente empieza a reconocerlo como un objeto dentro del cual pasan cosas; sabe que es un objeto que su mamá o su abuela lo toman entre las manos y se lo leen, lo miran a los ojos, le señalan con el dedo las imágenes y combinan la lectura con una canción alusiva a lo que pasa en este, él empieza a ver que ese libro es como una caja de sorpresas”, señala la vocera de Fundalectura.

Para Lucía, es el momento cuando el niño empieza a tener ese contacto con la lectura. “Estas herramientas van a construir para que cuando llegue el momento de leer y reconocer un código alfabético, y a escribir formalmente, se tengan las herramientas necesarias para que ese aprendizaje sea más amable”.Puntos clave

A la hora de fomentar el hábito de la lectura, además, es importante que los padres tengan en cuenta:Libros por etapas. Para los bebés, se puede comprar libros de cartoné, ojalá con imágenes delineadas sobre colores planos, como blanco y amarillo, de manera que el personaje, si es colorido, resalte. También los de tela o plástico. Con poco o ningún texto.

Más adelante vienen los álbumes, con imágenes expresivas. No tienen que ser necesariamente a color.

Luego, la cantidad de textos como la complejidad de las historias se van ampliando e identificando. En el caso de los pequeños, hay libros que tratan sobre la vida cotidiana, el vestido, el jardín, las mascotas, los abuelos y, para los más grandes, la historia de un animal o poemas sencillos. Luego, comenzarán a conocer los libros con pequeñas aventuras. Más tarde, las de misterios o experiencias cotidianas de la familia, como los celos.

Momentos adecuados. No hay un horario ni un lugar para leer. Se deben crear espacios en casa y fuera de esta y conocer lugares culturales como museos y parques temáticos. “Se trata de pensar que así como es importante darle la compota, es fundamental cantar canciones, contar historias”, dice Rodríguez.Como dice Lucía Liévano, “las palabras están puestas. Por ejemplo, al bañar o darle de comer al bebé, se le puede cantar algo o contarle un cuento. La lectura está siempre; los libros también”.

En este sentido, se puede llevar un libro al salir de paseo, al esperar al odontólogo o cuando va a dormir. Este último sí es un espacio muy especial porque “el libro es un puente al sueño. Esa historia va generando percepción, sensaciones, ideas, imágenes que comienzan a hacer parte de la vida interior amplia y profunda del niño”, dice Lucía.

Qué y cómo comprar. Las bibliotecas públicas cuentan con colecciones para la primera infancia. Y las librerías y centros especializados en lectura dan asesoría, incluso a través de Internet, de libros recomendados para los niños.Ahora, si se va a comprar un libro, Claudia dice que debe ser llamativo no solo para el niño, sino también para el adulto. Y si el niño selecciona productos no tan buenos, hay que saber mediar. Quizás comprar ese y otro más interesante; al final, “el niño se va a dar cuenta y se quedará con el mejor”, agrega.

El papel de los padres. Son el gran ejemplo, pero si no han tenido un buen hábito de lectura, pueden adquirirlo junto a sus hijos. El asunto es darse la posibilidad de abrir la sensibilidad y de aprender a leer, jugar y cantar con los niños. “Leer no es un privilegio, es un derecho”, puntualiza Lucía Liévano.

Ahora, cuando los niños aprenden a leer, no se deben dejar solos porque ya adquirieron la habilidad. Para la experta, “los padres deben dejar de leerles a los hijos solo cuando ellos manifiestan que ya pueden hacerlo solos”.

 

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

2
PASPAS
Hace 2 años
Muy importante, gran aporte
1
callefalsa
Hace 2 años
Qué bueno que los niños se apasionen por la lectura y el aprendizaje a una corta edad!
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