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Método para salvar la vida de su hijo si cae al agua

Método para salvar la vida de su hijo si cae al agua

Método estadounidense puede salvar la vida de su hijo si cae al agua.

Método para salvar la vida de su hijo si cae al agua
Por: Karen Johana Sánchez
01 de Agosto de 2013
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Estoy segura de que muchos padres, como yo, nunca pensaron en un curso de autorrescate en el agua para sus hijos. Siempre pensamos en natación, en diversión, en que les guste el agua, pero nunca en que debemos prevenir esta ‘epidemia silenciosa’ que sucede todos los días, un accidente que no tiene estrato, color ni raza, y que le puede suceder a cualquier persona en cualquier parte del mundo. Los niños se ahogan en un minuto, o menos, y los padres podemos no darnos cuenta”.

Esta reflexión llevó a Susana Ponce de León a certificarse en Estados Unidos como instructora para Colombia de Infant Swimming Resource (ISR), un método que va más allá del nado tradicional y cuyo objetivo es enseñarles a los niños técnicas de autorrescate, diseñadas para ayudarlos a sobrevivir, en caso de que caigan al agua y se encuentren solos.
Esta fue la situación de Gael, un pequeño de año y medio que se encontraba jugando cerca de una piscina con otros niños. Uno de ellos, de tres años, lo empujó al agua cuando este no quiso prestarle un juguete. Gael cayó y, mientras algunos padres se asustaron y se sumergieron para salvarlo, el niño se volteó y permaneció flotando boca arriba, con sus ojos abiertos, mientras llegaban por él, cuenta Andrea Camargo, su madre.
Gael es uno de los alumnos de Susana. Realizó el curso durante nueve semanas, gracias a que su madre se enteró del tema por redes sociales. Ella afirma que cuando su hijo aprendió el método, quedó sorprendida de su rápido progreso para reaccionar en el agua, pero también se cuestionó sobre si lo iba a recordar cuando le sucediera un accidente. Ahora, dice ella, “demostró que podía solito, sin que nadie le diera instrucciones”.

En qué consiste

Según Susana, ISR ha enseñado el método a más de 7 mil 750 niños en el mundo, con más de 800 casos documentados de alumnos que salvaron su vida al usar las habilidades aprendidas.
En Colombia, añade, la lista de estudiantes es de 20 y aumenta día a día. Este programa se dio a conocer masivamente en nuestro país hace 4 meses (aunque llegó hace año y medio).
Su objetivo es que los pequeños aprendan a reaccionar acertadamente y de manera autónoma para evitar un accidente. Es un método que ayuda a interiorizar una especie de reflejo. Por ejemplo, cuando se tiene contacto con el agua los más pequeños aprenden a flotar, y los más grandes, a llegar
a una orilla.
El método ISR se rige por la teoría de Piaget, denominada Sensory Motor Learning. Es decir, “es un aprendizaje motosensorial, donde ellos, a través de las sensaciones que les proporciona el instructor, actúan. Por ejemplo, cuando ven que el agua les está subiendo, tienen que cerrar la boca y abrir los ojos para saber para dónde van. Y ese tipo de cosas las aprenden rapidísimo”, cuenta Susana.
Infant Swimming Resource tiene dos tipos de programas, según la edad del niño.

Entre 6 meses y año y medio

Si el bebé cae solo al agua, debe aprender a bloquear la respiración, luego se va a voltear sobre su espalda para flotar, mientras respira, descansa y espera a que alguien llegue en su rescate. Según la instructora, “un niño puede flotar durante mucho tiempo. En ISR se han hecho pruebas de cinco minutos de espera, pero se cree que antes de este tiempo un papá se debe dar cuenta de que su hijo está ausente, y más cuando se encuentran en un lugar donde se pueda accidentar”.
Los pequeños no necesitan gafas, flotadores y, en resumen, ningún elemento que los haga sentirse seguros, pues el día que caigan al agua no tendrán nada ni nadie que los ayude.
Este programa dura seis semanas. Las clases son de 10 minutos y deben realizarse diariamente, de lunes a viernes.  “La clase es muy corta, pero para un niño que no tiene flotadores, gafas ni gorro y no está jugando sino trabajando en la piscina, es un tiempo valioso”, dice Ponce de León.

Entre año y medio y seis años

Los niños de estas edades van a aprender una secuencia que consiste en nadar, flotar, nadar, flotar, y así sucesivamente, lo que los ayudará a desplazarse para llegar a un punto seguro, como una pared, una escalera o un borde en donde puedan agarrarse y/o salirse.
“Si, por ejemplo, dice Susana, los niños caen en un lugar donde no hay borde, van a tener el recurso de flotar. Y, si hay de dónde agarrarse, llegarán a ese punto”. El programa dura ocho semanas y, al igual que el de los más pequeños, se practica todos los días, en sesiones de 10 minutos.  “Los más pequeños de esta etapa no patalean como los grandes. Entonces, aunque esta técnica no se olvida, porque es como montar en bicicleta, se deben tener sesiones de mantenimiento anual porque los niños crecen y pueden ir aprendiendo más. Se les recuerda su nuevo peso y nueva talla.  Estas clases pueden durar una o dos semanas”, explica la experta.

Clase a clase

Las clases de Infant Swimming Resource son personalizadas y tienen protocolos de seguridad muy estrictos. Entonces, cuando un papá se registra en el programa, el instituto, desde Estados Unidos, hace un estudio del crecimiento, los antecedentes, las cirugías, el estado físico, nutricional y motor, entre otros aspectos del niño, para que el instructor pueda preparar la clase. Asimismo, los padres deben registrar una línea de tiempo con deposiciones, dietas y horarios de su hijo. Esto dará las pautas para saber el estado del alumno y preparar la clase siguiente.
Dice Susana Ponce de León que el principio es el bienestar y la seguridad del niño en el agua: “Son 10 minutos, pero en este tiempo un niño llora mucho, entonces puede llenarse de aire y estar incómodo. O se tienen ciertas precauciones, como medir temperatura corporal para ver si está cansado o tiene frío. Cada niño es un mundo diferente, y el profesor se debe ajustar a lo que él le da en clase”.
Para los más grandes, en la primera y segunda clases, se les enseña a que, cuando el agua está subiendo, deben bloquear la respiración. “Yo no hundo al niño a la fuerza, lo hago con el niño. Cuando siento que hizo una inhalación y está listo para exhalar, lo bajo. Y no toma agua. Obviamente, se asusta, pero no toma agua”, explica Susana.
Luego se les enseña a que se agarren a un borde. Empiezan a meterse solos bajo el agua y a llegar al borde desde una distancia corta. Cuando ya logran esto, se alejan poco a poco.
Después, cuenta la instructora, se enfoca en la posición de la cabeza. En este caso, lo más importante es que los niños naden horizontalmente. Por eso, “los que han usado flotadores están acostumbrados a nadar verticalmente. Y ponerlos en una posición horizontal y enseñarles que ellos nadan con la cabeza bajo el agua es un reto. Por eso, los flotadores no son recomendados por ISR, porque son una falsa sensación de seguridad”, agrega.
Cuando ya tienen una buena posición de la cabeza y saben que el muro o las escaleras significan aire (cuando se agarran, pueden respirar), entonces comienzan a aprender a dar patadas para desplazarse.
Luego, llega una de las clases más complicadas, aprender a flotar. Después de cuatro segundos de nado, el instructor voltea al pequeño para que vaya aprendiendo a reaccionar. “Para flotar se necesita el tacto. Es como mágico. Con el tacto se les dan las pautas de seguridad y se hacen refuerzos cuando lo hacen bien. Es un trabajo íntimo. Él entiende con el tacto y, cada vez que hace una aproximación a lo que el instructor busca, se le hace un refuerzo”, explica Susana.
Después de flotar, los pequeños adquieren la destreza de rotación, de girar, pues la idea es que cuando ya empiezan a nadar, a voltearse sobre su espalda y a flotar, se les enseña a girar de nuevo para seguir nadando.
Como dice la instructora, “se les enseña una secuencia de atrás para adelante. El final del ciclo es llegar a una pared. Entonces, empiezan por esta, luego a ir para atrás y a andar para llegar hasta allá y, por último, a flotar y a nadar para ir a la pared las veces que lo necesiten”.
Las últimas clases son con pañal, ropa de verano, de invierno y hasta zapatos. ¿Por qué? Generalmente, cuando los niños caen al agua, tienen estas prendas y deben aprender
a manejarlas. Cabe anotar que la secuencia completa es para los mayores de año y medio. Los menores solo aprenden a flotar, y es un trabajo más complejo pues “deben confiar en la instructora, en que el agua los va a sostener, que si ponen la cabeza horizontal no se van a hundir. Es una posición inmóvil que no les gusta mucho; el proceso se demora para que, cuando floten, lo hagan de verdad pues es la única forma de mantenerse vivos”, puntualiza Susana.

No es natación…

En natación, el niño aprende a nadar, a querer el agua, a moverse, el autorrescate es diferente. La natación es un complemento del métodoInfant Swimming Resource porque, “si uno niño se cae al agua, en cuatro segundos, ya está respirando sobre su espalda. Pero si no ha aprendido el método, y cae a un lugar donde no hay de dónde agarrarse, no tiene la capacidad de reaccionar y se va a asustar. La natación no es mala, sino que es diferente”, explica la instructora Susana Ponce de León.

Para ella, además, “lo importante no es que nade, lo importante es que sea un sobreviviente en el agua”.

Cómo inscribirse

Después de conocer el método, a través de un instructor certificado, el padre se puede registrar en la página oficial de Infant Swimming Resource (www.infantswim.com). El equipo de este instituto se encarga de estudiar al niño inscrito y enviar una autorizar tanto al instructor como a los padres para comenzar con las clases.

Costo: $200.000 por semana.

Más información: www.isrcolombia.com

También existen videos en Internet que muestran claramente cómo funciona el método. En Youtube se pueden buscar por ISR o infant swimming resource self-rescue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

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samyviro@hotmail.com
Hace 3 años
me parece super, por la seguridad y la vida de nuestros chiquitines...
1
aldebran
Hace 3 años
http://tvanouvelles.ca/lcn/infos/national/archives/2012/06/20120627-165416.html Esa es la desicion en Canada!!! No todo loque brilla es oro. Hay que tener mucho cuidado con estos tipos de cursos, sobre todo cuando se trata de un bebe.
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