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¿Problemas en el jardín o el colegio?

¿Problemas en el jardín o el colegio?

La entrada a la escuela trae consigo nuevas relaciones: la de los niños y padres con los profesores.

¿Problemas en el jardín o el colegio?
Por: Catalina Gallo Rojas
29 de Abril de 2016
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Tal vez suceda que, al entrar por primera vez al jardín infantil, tu hijo muerda a otro, pelee con varios, tire la pintura, tenga un bajo tono muscular y necesite terapia o se vea brusco. Y es probable que cuando los profesores te cuenten todo esto, creas que ese niño que te están mostrando no es el tuyo y que esas maestras son unas “brujas”. No siempre los padres reciben de buen agrado los comentarios de los maestros sobre sus hijos, pero antes de juzgar es bueno comprender. (Puedes leer: ¿Cómo lograr que el paso del jardín al colegio sea amable?)

En general, los maestros quieren ayudar y cuentan con una experiencia y unos conocimientos que les permiten saber cómo manejar a los niños, y ver en ellos dificultades o necesidades que los padres no conocen y no están en condiciones de reconocer. Además, tu hijo ha entrado a un lugar nuevo y seguramente mostrará facetas antes desconocidas para ti. Quizá por primera vez esté con varios niños, o nunca antes haya tenido que compartir con personas de su edad; por eso, antes de considerar que el problema es el profesor, escucha todo lo que tu hijo tiene que decir, luego pide una cita en el jardín, habla con ella y expresa con respeto todo lo que sientes.

Te contamos que estos sentimientos tuyos son normales en los padres primíparos y que a veces, con tan solo expresarlos y encontrar una buena respuesta de parte del jardín, la relación comienza a fluir. Muchos profesores se han relacionado con padres durante muchos años y podrán comprender cómo te sientes. Si después de esta primera cita con el profesor encuentras que las dificultades no se han solucionado, pide un encuentro con el director pues seguramente encontrará alternativas.

Siempre habla con tu hijo antes de hacerlo con el colegio, dado que su versión es muy importante y también lo es que él se sienta respaldado por sus padres. Eso no significa que tú no le hagas ver los errores si los ha cometido, lo primordial es que entienda que los padres siempre buscan lo mejor para él y no dejarán de amarlo, pase lo que pase. No regañes a tu hijo sin conocer su versión de los hechos, sin hablar con el colegio y sin tener toda la información. Si después de todo descubres que tu hijo ha cometido un error, habla con él en la casa y explícale lo que sucede, pero no lo hagas delante del profesor; deja que el colegio maneje la situación dentro de su espacio y tú reserva la casa para lo que tengas que decir. (Lee tambien: Problemas de aprendizaje en los niños)

Cuando ya tu hijo ingrese al colegio, lo más probable es que las relaciones con los profesores se hagan más distantes, porque hay más niños y los grupos son más grandes, y porque los estudiantes son más independientes. Si llegas a tener problemas, la clave es siempre escuchar a tu hijo, luego pedir una cita y hablar personalmente con el maestro; si ves y sientes que nada ha cambiado, puedes ir a una instancia superior como el director de primaria o el rector del colegio. Otra opción que tienes es, si el colegio cuenta con un psicólogo, pedir ayuda para que sea esta persona quien medie entre la relación de tu hijo con el profesor. A veces solo es cuestión de que un tercero les ayude a los dos a resolver un malentendido. Es fundamental que en la reunión lleguen a conclusiones, a un plan de acción claro y medible, que todos sepan qué deben hacer y para qué. Muchos colegios documentan esas reuniones. (Te puede interesar: Dificultad para leer y escribir podría ser detectada antes de entrar al colegio)

Lee con atención lo que escribe el colegio, haz los cambios que consideres necesarios y procura que ambas partes se sientan a gusto con las acciones a seguir. Si te preocupa que la relación entre tu hijo y el maestro afecte su desempeño académico, dilo tranquilamente en el colegio, sé honesto y asegúrate de que se definan maneras justas de calificar. Esto es importante para todos pues existirán objetivos claros. No te quedes callado, es clave que lo digas todo y siempre hay maneras correctas de expresar ideas y sentimientos.

Entre mejor comunicación tengas con el colegio, mejor será la relación de tu hijo con los maestros. Es fundamental que conozcas las normas del colegio y tu hijo también, así todos tendrán claro bajo qué reglas se están moviendo. Y es importante que invites a tu hijo a plantear posibles soluciones, que esto se dé bajo una conversación amable y en el momento indicado para reflexionar y enseñarle, poco a poco, a manejar los problemas.

Los principales conflictos

Una de las razones por las cuales se presentan muchos problemas entre los padres y los profesores es porque la familia escoge un colegio que no está acorde con su visión de la vida, con su filosofía y concepción del estudio. Ante esto, no hay nada que hacer y lo mejor es pensar en buscar una alternativa, porque las discusiones serán permanentes y el único perjudicado será el niño. Él debe ver coherencia entre su casa y el colegio, que sus padres apoyan el lugar donde estudia para sentirse a gusto y sin conflictos.

Otro de los grandes motivos de relaciones difíciles es que algunos niños tienen algún problema de aprendizaje o dificultad académica. Es clave que los papás expliquen en el colegio qué sucede y si el niño necesita apoyos o trabajos especiales; todos los profesores y el departamento de psicología deben estar enterados. A veces se presentan conflictos porque no todos están al tanto de la misma información.

También suele pasar que algunos padres sobreprotegen a sus hijos y, por evitar que sufran, se ponen al frente de cualquier obstáculo y no permitan que intente resolverlo. Deja que tu hijo te cuente todo y dale alternativas con las que él, tal vez, pueda solucionar el problema por su cuenta. Si ves que es algo que él no puede manejar, debes intervenir. Es bueno que le des oportunidades para enfrentar el mundo en su justa medida.

Eso sí, déjale claro que si él no logra una solución, tu estás para ayudarlo.

Tu apoyo siempre debe ser incondicional. Si tu hijo definitivamente no se entiende con alguno de sus profesores y el colegio no te ayuda a solucionar el problema, puedes aprovechar la situación para que tu hijo aprenda que no todas las relaciones personales son fluidas y que el año entrante las cosas funcionarán mejor. Analiza con calma si el problema es el profesor o el colegio, y ello te facilitará entender lo que sucede y saber qué hacer. 

La empatía es clave

Cuando tengas problemas con el colegio, trata de ponerte en los zapatos del profesor o de la profesora para entender qué puede estar sintiendo y pensando. Esto no significa que no respaldes a tu hijo, sino que podrás comprender el otro lado de la historia y pedirle al maestro que se ponga en tu lugar y en el de tu hijo para darle solución al conflicto. Cuando las conversaciones tienen la perspectiva de ambos lados es más fácil hablar con el corazón. Precisamente, de esto se trata, de poder dialogar con honestidad y calma para el bienestar de tu hijo. Nunca pierdas la perspectiva. Esta no es una pelea entre los padres y los profesores, ni una conversación para saber quién gana y quién no, es un diálogo con el que se busca lo mejor para el niño, su seguridad, bienestar y aprendizaje.

 

 

 

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