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El proceso de hablar paso a paso

El proceso de hablar paso a paso

Los padres tienen una gran responsabilidad en el proceso del habla del niño

El proceso de hablar paso a paso
Por: Redacción ABC del bebé
13 de Julio de 2015
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Según la fonoaudióloga Marbelis Miranda Daza, con frecuencia los padres suelen pensar en que el lenguaje “no es más que el simple acto de hablar, excluyendo su dimensión psicosocial, proceso sobre el cual los padres tienen una gran responsabilidad, ya que son ellos los encargados de desarrollar en sus hijos las habilidades interactivas y la afectividad o motivación, todo esto unido al modelo que deben presentar para la correcta producción del habla”.

Este es uno de los grandes retos que viven los adultos, cuando sus hijos comienzan a hablar, además de ponerse a prueba en muchas habilidades de crianza, pues, como dice Adriana Guzmán Ramírez, fonoaudióloga de la Universidad Nacional,  “los adultos siempre buscamos resolver inmediatamente las necesidades del niño, sin dar espacio a las solicitudes verbales de su parte; otro reto es el ofrecimiento de modelos correctos de pronunciación, pues confundimos al hablar a ‘media lengua’, sin darnos cuenta que lo que está recibiendo el niño es una retroalimentación equivocada del idioma”.

Entonces, el cuidador es guía en este proceso y quien debe proporcionar óptimas experiencias lingüísticas y mayores oportunidades de aprendizaje.

Para tal fin, es importante conocer unos principios básicos que forman y determinan la eficacia lingüística y comunicativa, dice Miranda: hablar claro, activar la escucha, dar siempre el nombre correcto de las cosas, mantener el contacto visual, desarrollar juego, generar permanencia y culminación de cualquier actividad, expandir el lenguaje. Estos principios deben incluirse en las rutinas diarias del ambiente familiar.

Etapas y estímulos

La fonoaudióloga Marbelis Miranda Daza dice que la formación del lenguaje está estructurada en tres niveles de desarrollo, cada uno con una tarea específica e igualdad en importancia: el fonológico, donde se instauran los sonidos pertinentes de la lengua y la estructuración de oraciones. El semántico, donde se desarrollan los significados; y el nivel de uso, donde se instauran las habilidades comunicativas e interactivas. A continuación, la especialista describe el desarrollo de estos aspectos, según la edad.

ETAPAS DE DESARROLLO

Edad: 0 – 12 meses

Uso - Habilidad comunicativa: Contacto visual, llanto funcional, vocalización, atención conjunta, gestos, miradas.

Semántico - Vocabulario: Comprensión y uso de palabras comunes (promedio 25 palabras).

Fonológico - Sintáctico: Balbuceo propio de lengua materna.

En esta etapa prelingüística, se ubica el llanto y sonidos vocálicos y guturales de los primeros meses, después aparecen algunas sílabas y unas aproximaciones a palabras.

Estímulos: en este primer año de vida, se combina la estimulación de juegos en el cuerpo con lenguaje, las cosquillas, los “arrullos” tradicionales, las canciones de cuna, los diálogos continuos con el bebé, dice la fonoaudióloga Adriana Guzmán. Un buen ejercicio es contarle qué estamos haciendo, leerle cuentos, observar láminas, cambiar las entonaciones, repetir los sonidos de los animales. Dedicar un tiempo al juego, siempre verbalizando con modelos correctos de pronunciación y dando espera para que ellos respondan.

12 - 24 meses:

Uso: comunicación de palabras objetales.

Semántico: uso y comprensión de un promedio de 100 palabras.

Fonológico: comienza la organización de oraciones con dos palabras y el desarrollo de vocales y consonantes iniciales. La producción de palabras aún no es muy clara. 

La segunda etapa es la etapa lingüística, dice Guzmán, en la que hay expresiones verbales con pocas palabras pero que tienen un contenido identificable, aquí aparecen las primeras frases, las repeticiones de trozos cortos de canciones y la evolución de lo que se llama la parte articulatoria, esa adquisición de sonidos propios de la lengua (español); aún se pueden presentar errores, pero hay una pronunciación mucho más clara.

24 - 36 meses

Uso: inicio de conversaciones.

Semántico: hay producción y comprensión de un promedio de 300 palabras; aumenta el ritmo de su aprendizaje.

Fonológico: se estructuran frases tipo telegráfico con tres o cuatro palabras carentes de algún conector. Mejora la producción de consonantes, vocales y palabras.

La fonoaudióloga Guzmán agrega que, sobre los 3 y 4 años se identifican mayores estructuras sintácticas y gramaticales; es decir, el niño utiliza más elementos en sus frases, con un orden coherente. Estas son más largas, aún no hay un manejo verbal preciso de tiempos, pero hay un desarrollo de lenguaje más estructurado. Puede armar historias, narrar eventos, asociar cosas que ha vivido o imaginado. 

En la parte articulatoria, se adquieren la mayoría de sonidos del español y empieza a integrarlos en su habla espontánea (pueden presentarse aún errores, sobre todo en los fonemas /r/ y /rr/).

Estímulos: modelos correctos de pronunciación, lectura de cuentos, ofrecimiento de ambientes ricos en exploración para que se desarrolle también el pensamiento y la atención; audiocuentos, preparación de recetas en casa, juegos de memorizar palabras, de describir imágenes.

Otro aspecto importante en la transición de estas dos etapas, señala la doctora Adriana, es la posibilidad de que los niños tengan espacios de socialización con otros niños; aquí no solo se desarrolla el lenguaje oral, en estos espacios se desarrollan las habilidades sociales a través del lenguaje: “Muchas veces los niños que están inmersos en el mundo de adultos adquieren un mejor vocabulario y unas estructuras lingüísticas sorprendentes, pero cuando comparten con sus pares les es más difícil desarrollar esta función social, de hacer negociaciones, de compartir, de exponerse, entre otras”.

36 meses – 5 años

Uso: hay rectificación de conversaciones, cuando no se entienden. Aprende la toma y espera de turnos. Posee actitudes cooperativas.

Semántico: continúa el aprendizaje de vocabulario.

Fonológico: se da la organización interna de frases de manera adecuada. Y continúa la producción de vocales y consonantes.

5 - 7 años

Uso: hay habilidades para narrar con más lógica y coherencia; toma parte en conversaciones largas en las que inicia, mantiene y culmina la interacción. Cuenta historias.

Semántico: existe un amplio vocabulario de diferentes contextos.

Fonológico: hacia los 7 años se da el dominio de organización oracional y se encuentra establecido el repertorio fonético fonológico con habla inteligible.

La fonoaudióloga Adriana Guzmán añade que, después de los 5 años, inclusive a los 6, se da un proceso de estabilización del lenguaje oral con estructuras muy parecidas a las del adulto, con creaciones orales ricas en manejo de tiempos verbales, personajes, acciones, habilidades de formulación del pensamiento, a través de esa comunicación oral. 

“Lo más importante aquí es que se abre como tal el camino al lenguaje escrito y los procesos de lectoescritura que tienen su base en la adquisición correcta de las etapas anteriores”, dice.

Estímulos: momentos comunicativos, que se hable y se narre lo que sucede en el día a día,  donde se vea la importancia del código escrito, no solo en la lectura de cuentos o libros sino en la elaboración de mensajes para niños y padres, que puedan empezar a leer y a escribir sin darse cuenta, y que sea un proceso natural y motivante –aconseja Guzmán–. Preparar y leer una receta en casa, leer los símbolos y señales de tránsito, por ejemplo, que los niños tengan la intención de leer y escribir.

Es válido aclarar, dice la doctora Miranda, que el desarrollo adecuado del lenguaje va a depender de una buena estructura biopsicosocial y de experiencias a las que esté sometido el infante.

La fonoaudióloga Marbelis Miranda explica las principales causas del retardo en el desarrollo del lenguaje: 

- Internas (orgánicas): están relacionadas con las dificultades presentadas durante el embarazo, complicaciones presentadas al momento del parto, bajo peso y talla al momento de nacer, nacimiento prematuro, complicaciones alimentarias, deficiencias auditivas, debilidad en la musculatura y en la funcionalidad de los órganos fono-articuladores.

- Externas (socio-ambientales), dentro de las más relevantes: ausencia o poca comunicación del adulto con el niño, patrón a imitar inadecuado (‘media lengua’), uso exagerado de diminutivos, referencia inadecuada del objeto (el 'miau', el 'runrún', la 'muu'), ausencia del desarrollo de juego simbólico y de roles, la no enseñanza de reglas sociales de toma y espera de turnos, la solución y satisfacción continua de necesidades por parte del adulto (el subestimar la capacidad del niño), la exposición exagerada a la TV, donde no se da interacción, y la poca expansión del lenguaje (demasiada concreción).

El niño no ubica fuentes sonoras; comprende pero no logra expresar; no mantiene contacto con la mirada, le cuesta seguir instrucciones y permanecer en actividades cortas con el adulto.

- Siente gran satisfacción por comunicarse con gestos o señas, la claridad del habla no evoluciona con el crecimiento, el vocabulario no se incrementa, le cuesta interactuar con pares o con adultos, no demuestra interés por el juego o la manipulación apropiada de los objetos y le cuesta identificarlos.

-Después del año, sigue utilizando gestos para nombrar las cosas o tiene un vocabulario muy limitado.

- Errores persistentes en la pronunciación o articulación de sonidos, tras los 3 años.

- Dificultades en la estructuración del pensamiento y del lenguaje; es decir, cuando al niño le cuesta elaborar frases o dar respuestas, y se ve que no tienen mayor coincidencia con lo que se le está preguntando.

- Dificultades en los procesos iniciales de lecto-escritura.

En general, en el preescolar es donde se perciben los problemas de comunicación. Los padres deben escuchar las percepciones de los cuidadores y, en caso de necesitarlo, acudir a un fonoaudiólogo o terapeuta del lenguaje.

     
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