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Si sabe de rutinas es mucho más facil

Si sabe de rutinas es mucho más facil

¿Cómo y cuándo inculcarlas? Consejos útiles para tener en cuenta.

Si sabe de rutinas es mucho más facil
Por: Tatiana Quinchanegua
23 de Febrero de 2015
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María Fernanda Lara, profesora asociada del Departamento de Comunicación Humana de la Universidad Nacional, afirma que las rutinas o hábitos “son conexiones que logra el cerebro para formar una conducta, de manera consciente y voluntaria; cuando el cerebro asimila que deben llevarse a cabo, ejecuta la orden y se realiza de manera automática sin cuestionarse por qué ni para qué. Un ejemplo es cepillarse los dientes”.Se puede decir que algunos hábitos están instaurados en el mapa genético de los individuos. Otros son adquiridos socialmente. Según Lara, “el cerebro de los niños es como de plástico que, aunque ya está formado, debe seguirse esculpiendo”. 

Según Liliana Patricia Betancourt Mahecha, psiquiatra de niños y de adolescentes, coordinadora de Salud Mental del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt, “!en los niños son importantes, al ser la base para un adecuado desarrollo social, emocional y cognitivo de un individuo en la sociedad”. 

Son una forma de enseñarle a un niño a respetar los límites, a ser disciplinado, organizado y a vivir sanamente en una sociedad, a través de aprender a dormir a determinada hora, a comer en lugares limpios e indicados y con horarios más o menos fijos, a cuidar su cuerpo, a asearlo, a hacer de los hábitos cotidianos de aseo, alimentación y sueño momentos que se comparten con los padres y que se cumplen a diario con amor por sí mismos y por los demás. 

Las rutinas forman parte de un principio de organización mental, que permiten que el niño entienda y aprenda que existe un momento y un espacio para cumplir determinada conducta como, por ejemplo, comer, dormir, bañarse o lavarse los dientes. 

Felipe Luengas, psicólogo y especialista en gerencia del talento humano de psicología del Politécnico Grancolombiano, afirma que las rutinas deben ser siempre una enseñanza y ejemplo de los padres hacia sus hijos. 

Es importante que los adultos tengan en cuenta que los primeros años son determinantes porque se estructura la personalidad de un individuo. Además, los infantes tienen mejor receptividad y se da un aprendizaje duradero, a través de actos repetitivos y constantes. Con las rutinas, los niños interiorizan tareas elementales y también complejas. Aprenden a guardar sus juguetes después de haberse divertido con estos, a tocar instrumentos, a practicar deportes e incluso a predecir lo que va a suceder luego de determinada situación; es decir, a relacionar una acción con su consecuencia. Se deben inculcar con amor, naturalidad y ejemplo. Si los padres comparten estos momentos con sus hijos, será más fructífero y placentero. 

A corto plazo, los infantes ganan orden en la cosas y mejor secuencia en las actividades que realizan, de manera gradual favorecerán la formación de su seguridad e independencia. 

Además, aportarán agilidad en realizar todas las actividades de la vida diaria. Para el futuro, se convertirán en herramientas para resolver situaciones y problemas. 

Las rutinas más importantes que se deben enseñar a los niños son las básicas, o de quehacer diario, como dormir, comer y la higiene, que le aportarán autonomía e independencia. Posteriormente, se incluirán otras rutinas que tienen que ver con los estilos de crianza de los padres, en los cuales se incluye la enseñanza de valores, inclusión en actividades académicas, deportivas, recreativas y artísticas. 

Ahora bien, hay que tener en cuenta que todas las personas tienen temperamentos que los identifican y que reflejan la forma en la que pueden llegar a reaccionar en ciertas situaciones. Es relevante que los padres identifiquen cuál es el carácter de sus hijos y la manera más acertada de aplicar rutinas. Unos niños requieren más paciencia que otros. Cada familia debe respetar su propia forma de ver la vida y su estilo de convivencia, pero sí es clave que los padres sean conscientes de la importancia de las rutinas y de compartirlas con los hijos.

 

Todas estas formas de relacionarse que se hacen cotidianas y repetitivas le ayudan al niño a organizarse en su vida. 

En la construcción de hábitos, a través de la repetición, el cerebro va a predecir cuándo y cuáles comportamientos empiezan. Un tip de ayuda: pensar cómo funciona el cerebro del niño y cómo se pueden adaptar a ello. 

Con el tiempo, se deben añadir rutinas acordes con la edad de los niños. Padres y cuidadores deben ser coherentes en la aplicación de las rutinas. 

Todo suena bonito y práctico hasta que llega la hora de ponerlo en práctica. Muchos padres, especialmente los primíparos, no saben ni qué hacer ni por dónde empezar. Lo primero es generar placer en los niños al realizar las rutinas, ya que ellos aprenden mejor a través del gusto y no por la aversión. Es decir, no se trata de decir a los infantes: “no comes dulces si no comes la carne”, ya que ellos inmediatamente rechazarán la carne. El paso a paso a seguir sería dar vegetales a los niños frecuentemente, para que cuando prueben los dulces no sean tanto de su agrado. En este momento, los adultos son quienes deciden qué es bueno o malo para sus hijos. 

Según la doctora Lara, “los infantes aprenden por imitación, gracias a las neuronas espejo, es decir, en las que me puedo identificar en el otro”. En términos coloquiales, existe una conexión fuerte entre lo físico y lo biológico, si yo veo bostezar a otra persona, me darán ganas de hacer lo mismo, por eso el ser humano es imitador por naturaleza. En esos términos, la mejor forma de enseñar hábitos a los niños es a través del ejemplo: “si papá se cepilla los dientes, yo también quiero”; “si a papá le gustan las frutas, a mí también”, aunque no aplica a manera de hábito: “si a mamá le gustan los tacones, a mí también”. 

Pero, en el caso de las rutinas de sueño, el ejemplo no es acostar temprano al niño y a la media hora encender la radio en la casa o el televisor y dejarlo con volumen alto, se debe propiciar el espacio y el momento para que todos puedan descansar, teniendo en cuenta que la rutina de dormir es de las más difíciles, porque los niños no tienen el poder de predicción de otro día, ellos viven el aquí y el ahora. Es clave dar tranquilidad al cerebro; empijamarlo, leerle y abrigarlo a la hora de dormir. 

Para el establecimiento de cualquier rutina se sugiere el uso de refuerzos positivos que aumenten la probabilidad de que el comportamiento se repita. No se habla de un juguete cada vez que el niño termine la tarea. Se sugiere hacer énfasis en los resultados positivos de su buena conducta (no tendrá llamados de atención en el aula, tendrá más tiempo para la realización de otras actividades, etc). 

Los niños son inteligentes y saben qué quieren. Es probable que durante las vacaciones, fines de semana y fiestas familiares se empiecen a alterar las rutinas, en familia se debe procurar la conservación placentera de

los mismos. 

Consejos de primera mano: 

 - Es importante que en la edad escolar los niños establezcan sanas rutinas de sueño para beneficiar el proceso de aprendizaje; igualmente es importante para un buen funcionamiento de la memoria. 

 - Se sugiere que en la habitación del niño se limite la presencia de elementos electrónicos. Si bien no ha sido probada la influencia negativa de estos, conciliar el sueño con el televisor o el computador prendidos puede derivar en alteraciones de la rutina del sueño. 

 - Es pertinente que los niños en edad escolar tengan su propio espacio para dormir. 

 - Si bien existe debate sobre la pertinencia de que una luz permanezca o no encendida durante la noche, es importante mencionar que el ciclo de sueño se observa beneficiado de elementos externos como la ausencia de luz y la disminución de la temperatura. 

 - Los temores nocturnos son frecuentes en los niños. Es necesario estar atento a cualquier reporte sobre el tema, y si la frecuencia influye significativamente en el funcionamiento del niño es necesario reportar a un profesional. 

 - Otra situación común es la enuresis nocturna (pérdida de control de esfínter urinario durante la noche). En estos casos es muy importante dialogar con el niño, y si la situación es frecuente remitir al médico. 

 - En el caso de las rutinas de alimentación se sugiere que los niños mantengan un orden en las mismas. Desde una perspectiva psicológica la alteración súbita de la rutina (aumento o disminución de la ingesta de alimentos) podría sugerir dificultades emocionales. 

 - Las rutinas de estudio son fundamentales para el desempeño académico del niño. El establecimiento de la rutina predispone al sujeto hacia una actividad específica aumentando las probabilidades de éxito en el desarrollo de la misma. De esta manera, contribuyen a mejorar el desempeño académico del infante y son útiles para estimular procesos cognoscitivos. 

 - Se sugiere que el niño participe del proceso de elección del espacio de estudio y de construcción del mismo. De esta manera, que el niño tome algunas decisiones sobre elementos como decoración, aumentan la motivación sobre el establecimiento de la rutina. 

 - El espacio de estudio debe ser decorado de forma sobria y en lo posible aislada.

 

 

 

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