Síguenos en:

Viaje al fondo del cerebro infantil

Viaje al fondo del cerebro infantil

Más allá de la cantidad de neuronas, lo que importa son las conexiones.

Viaje al fondo del cerebro infantil
Por: Claudia Cerón Coral
27 de Febrero de 2015
Comparte este artículo

En su más reciente libro: ¿Cómo funciona el cerebro de los niños?, la psicóloga experta en crianza y temas de familia Annie de Acevedo logró poner en palabras sencillas el mágico mundo del pensamiento y el comportamiento de los niños. 

Más allá de las consideraciones científicas, lo que ella logró traducir en este libro son una serie de consideraciones fundamentales para entender a cada hijo en la medida de su mente, porque, como ella lo dice, “cada cerebro es único, y no hay uno igual a otro”, por eso recomienda reconocer desde temprana edad las fortalezas de cada niño para potenciarlas. 

Y explica cómo se desvirtúa el mito de que un daño neurológico puede ya ser compensado gracias a que se descubrió que si bien venimos con un número determinado de neuronas, son las conexiones y sus activaciones las que permiten recomponer esos daños o potenciar las habilidades.

ABC del Bebé habló con ella sobre el apasionante tema del cerebro de los niños.  

¿Qué es el cerebro? 

El cerebro es un órgano perfectamente conformado y los estímulos que se le hagan activan las conexiones, por ello toda intervención que se haga a un niño con dificultades, entre más temprana, tendrá un mejor pronóstico. 

El gran descubrimiento (hace pocos años) acerca del cerebro es que es un órgano maleable y con plasticidad, pues antes se pensaba que no se podía recomponer un daño. 

Por ejemplo, si se dañaba una parte de la corteza y se perdía movilidad en un brazo, se pensaba que la persona quedaba así. Ahora no, se sabe que si se estimula una parte del cerebro se podría recobrar esa movilidad; no se recuperan las neuronas que se dañaron, pero las de al lado toman la función y hacen nuevas conexiones. Por ejemplo, se sabe de niños a quienes se les ha quitado el hemisferio izquierdo y no pueden hablar, pero luego logran recuperar el lenguaje al activar conexiones cercanas gracias a un trabajo intenso de terapias. 

¿Y a qué se refiere la plasticidad? 

La plasticidad es la capacidad de cambio. El cerebro no es algo rígido ni duro; era un mito que era una unidad sellada, pero esa creencia no es cierta, porque ya sabemos que todo en este son conexiones. Nacemos con un número determinado de neuronas, pero lo que importan son las conexiones que se logren, y estas se desarrollan por el estímulo que se le dé a los niños. 

¿Qué se sabe del cerebro de los niños? 

Desde que nacen y hasta los 7 años es la época de mayor maleabilidad y plasticidad del cerebro, por ello en ese momento tenemos una maravillosa posibilidad e intervención y respuestas adecuadas a niños con autismo, por ejemplo. De hecho, existen ya casos de chiquillos que han podido salir de esta difícil situación gracias a una intervención oportuna y adecuada. 

¿Por qué ahora sí se ha logrado? 

Porque ahora tenemos una nueva visión de cómo funciona y la importancia de integrar todos los sentidos del pequeño. Además, porque también se integra a la familia en este trabajo. 

Ahora sabemos, por ejemplo, que un niño con autismo no puede autorregularse para entender el mundo. De alguna manera los estímulos externos entran mal y no logra comprender lo que le pasa. 

Para explicarlo mejor, pensemos que un niño en esta condición recibe los estímulos como sonidos, olores, voces, texturas, pero que entran por una carretera destapada, llena de piedras; el niño no sabía cómo comunicar lo que sentía porque esas sensaciones no logran llegar al cerebro de forma adecuada, es como si el carro se quedara en la mitad de ese camino, bloqueado.  

Por ello, desde hace 10 años se entendió que eran niños aislados, porque antes se pensaba que era una enfermedad psiquiátrica, ahora se sabe que es neurológica, y se determinó que hay una serie de conexiones que no se han hecho entre el lóbulo frontal y el sistema límbico, que es el que maneja las emociones. 

Lo que se hace es quitar piedras en ese camino destapado y lleno de rocas, a través de las terapias, con ello logran regularse y comunicarse mucho mejor. 

¿Todo en el cerebro viene programado genéticamente? 

En general sí, venimos programados para hablar, caminar, etc. Pero no para leer ni escribir, eso es algo que la civilización lo ha ido puliendo. Fíjese que los árabes escriben de derecha a izquierda, nosotros lo hacemos al contrario, es una herramienta que se aprende. 

Sin embargo, cosas como leer o escribir, incluso los idiomas, se aprenden en esos primeros años, pues es la época de hacer conexiones neuronales a través de los estímulos, estos se entrenan sin problemas. 

Ahora, tampoco venimos programados para las matemáticas, el cerebro entiende las proporciones y la cantidad, pero la sofisticación de las matemáticas se aprende, se adquiere por estimulación. 

Los artistas vienen genéticamente programados, es decir, ¿el hijo de un buen dibujante también lo será, el de un cantante también? 

Hay unas conexiones, una tendencia que viene incorporada en ese cerebro, pero deben activarse. Son como bombillos apagados que debemos prender con estimulación. 

¿Qué pasa en el cerebro de niños normales? 

Los niños normales también necesitan estimulación para activar las conexiones. Por ello es tan importante que tengan buenos modelos y en el momento oportuno. Se sabe, por ejemplo, que la niña que fue criada por simios no logró hablar, solo pudo emitir sonidos, porque se pasó el tiempo de estimular su lenguaje. 

Todos necesitamos la estimulación para activar lo que viene genéticamente programado. El niño modela, aprende por imitación por eso necesita buenos modelos para activarlo. 

Existe la sobreestimulación, ¿es cierto que ponerlos en tantas actividades puede también ser nocivo para el cerebro de un niño? 

Al meterlo en tantas cosas termina atropellado. La idea es maximizar su potencial, pues  a veces menos es más. Por ejemplo, meter a un niño en clases de tenis a los 5 años no lleva a nada, pues no hay relación mano-ojo aún. 

Entonces, ¿cuál es la recomendación para los padres en esto de la estimulación adecuada y suficiente? 

La balanza está en conocer al hijo. Viendo qué le gusta al niño para saber con qué disfruta. Si usted ve que su niño tiene una habilidad para la bicicleta, hay que meterlo en algún deporte relacionado. O si es muy verbal, meterlo en clases de idiomas es el camino. En definitiva, es conocer el cerebro del hijo de uno. Cuáles son sus fortalezas y cuáles son sus debilidades. 

Hoy se trabaja desde la fortaleza, no desde la debilidad, eso se hacía antes tratando de corregir su problemas, pero nadie se acordaba de decirle lo bueno que era para muchas cosas. Esa es ahora la premisa, trabajar desde lo que puede hacer bien, para mejorarlo. Porque si no se forma un mal concepto de sí mismo. 

Y los papás que quieren que sus hijos hagan lo que ellos no pudieron, cómo decirles que el niño no va a hacer lo que él no pudo hacer.

El niño va a ser lo que él va a ser. El cerebro es como una cara, no hay uno igual a otro. Hay caras parecidas, lo mismo pasa con el cerebro, es único e irrepetible y por eso hay que respetarlo. Hay que aceptar que los hijos no son perfectos ni son iguales, y trabajar sobre sus fortalezas. 

¿Y las debilidades? 

Se trabajan con métodos de compensación; una buena educación es suplirle al niño las debilidades con las fortalezas, esa es la clave. 

¿La inteligencia viene determinada? 

Ese es el gran dilema. Después de 37 años que llevo trabajando con niños y con familias, yo sí creo que buena parte de la inteligencia viene programada y depende de la estimulación, si  se desarrolla o no. 

Es bueno saber con qué viene el niño y hacer, después de los 7 años, un coeficiente intelectual, pero por lo general yo les doy a los papás ciertos tips para que observen las habilidades de sus hijos y descubran sus fortalezas. 

Para mí, la inteligencia está basada en la buena capacidad de análisis. En la capacidad de pensamiento, una persona que puede pensar, categorizar, encontrar semejanzas, es inteligente, y no es garantía de éxito, pero ayuda mucho, más que la rapidez. Por ejemplo los nórdicos son lentos, pero son muy profundos. 

¿Cómo descubro el colegio que fomenta las fortalezas? 

El hijo tiene que ir al colegio que va a potenciar sus fortalezas. No tienen que primar factores como el estrato o el idioma, el niño tiene que ser el gran beneficiado, y, por supuesto, su cerebro. 

 

 

 

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet