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Comer en familia podría evitar la obesidad en los niños

Comer en familia podría evitar la obesidad en los niños

Aunque no existe evidencia científica, la mayoría de los nutricionistas han detectado que comer en familia podría prevenir la obesidad, pues es en ese espaci

Comer en familia podría evitar la obesidad en los niños
Por: Tatiana Quinchanegua
18 de Febrero de 2014
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Aunque no existe evidencia científica, la mayoría de los nutricionistas han detectado que comer en familia podría prevenir la obesidad, pues es en ese espacio donde los padres enseñan mejores hábitos alimentarios y, además, “inculcan la importancia del consumo de alimentos nutritivos y en las porciones adecuadas”, según Aída Lebbos, pediatra experta en nutrición y directora de un centro especializado en salud y nutrición para niños.

Inicialmente, los bebés deben interactuar con los alimentos, las texturas, los olores y los sabores. En ese proceso, es probable que tengan modales inadecuados, pero esas experiencias serán necesarias para conocer y establecer criterios para alimentarse sanamente en el futuro.

Expertos en nutrición coinciden en que comer en familia es un hábito saludable que se debe forjar desde los seis meses, momento en que los bebés inician su alimentación complementaria.Así mismo, consideran los expertos consultados que ver a los padres consumir alimentos sanos como frutas, vegetales y cereales hace menos probable que los niños prefieran refrigerios poco saludables. De esta manera, aprenden a ser selectivos con los alimentos, lo cual puede traducirse en un hábito de cuidado para evitar el sobrepeso y la obesidad más adelante.

Cuando nos referimos a cenar en casa, la doctora Lebbos sugiere llevar alimentos nutritivos, preparados con amor y con variados ingredientes, como los fríjoles, las lentejas, los garbanzos; sopas, arroz, puré de papa, vegetales crudos o asados de todos los colores; frutas, carne, pescado, pollo, y lograr combinar nutrientes, texturas, sabores y colores.

La nutricionista Clara Rojas afirma que comer con los padres en la mesa también ayuda a los pequeños a familiarizarse con productos caseros y a reconocer la sazón del hogar.

Un hábito emocional

Para el doctor Juan Fernando Gómez, miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría, “la alimentación es una necesidad primaria que, brindada con afecto y de manera acertada, se constituye en un pilar de la crianza y favorece el desarrollo integral del niño”.

“Sentar al bebé en su silla infantil para comer le permitirá sentirse parte de la familia, crear una interacción con sus parientes más cercanos, lo cual resulta muy diferente a cuando reciben los alimentos en otros lugares como el cuarto, la sala, o en el salón de juegos, donde no se produce el mismo efecto”, asegura Germán Casas, psiquiatra infantil.

Por otra parte, es necesario que en este ejercicio de comer en familia los adultos reconozcan las ondulantes etapas del apetito por las que pasan los niños, indica el doctor Gómez. “Por ejemplo, en el segundo año de vida, la velocidad de crecimiento es menor, al igual que la ingesta de alimentos. Este es un proceso que no debe afectar las relaciones, sino ser un punto de entendimiento”.

Además, cuando los niños se sientan a la mesa a compartir los alimentos y la reconocen como el lugar para disfrutarlos, comienzan a relacionarse con la sociedad, aprenden a corregirse y a divertirse durante la comida.

Un bebé que comparte la mesa desde corta edad aprende a manejar los cubiertos, las servilletas, los platos, a agarrar con la mano la comida, a experimentar, hasta que adquiere buenos modales,

como los de sus padres.

Finalmente, comer en familia es un acto que debe rescatarse, pese a las múltiples actividades diarias que realizan los adultos. Debe constituirse en una costumbre para compartir mucho más que los alimentos.

Ingredientes que completan el menú

* Crear un ambiente sano y divertido en la mesa también hace parte del menaje.

* Propiciar conversaciones en las que adultos y niños puedan intervenir.* En medio de la cena se puede felicitar al bebé porque come muy bien, y se le puede pedir que nos muestre su plato o su cuchara, o se le puede explicar por qué comemos.* Evite regañar, castigar, pedir cuentas y amenazar en medio de la comida en el comedor.* Aproveche este espacio de tiempo en familia para demostrar cariño y enseñar a sus hijos que existen cosas que se pueden hacer y otras que no, como tener malos modales en la mesa, entendiendo, eso sí, que un menor de dos años aún no tiene la capacidad para asimilar las normas de comportamiento adecuadas en estos casos.

Para tener en cuenta...

- No permita que los alimentos se le den al pequeño en la cama, frente al televisor o correteando por la casa.

- Deje que el niño toque, sienta, saboree y explore los alimentos.- El menú del niño de entre 12 y 24 meses debe ser el mismo de toda la familia, con el aporte de todos los grupos de alimentos para asegurar el balance adecuado de los nutrientes; lo único que cambia son las porciones. Mídalas con el plato infantil.- Es fácil convertir la comida en una fuente de conflicto. Evítelo.- Suministre al niño los implementos adecuados para comer como plato, taza y cubiertos.

 

 

 

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