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Cocina: juego, conocimiento y socialización

Cocina: juego, conocimiento y socialización

Calcular, crear y comer saludablemente son algunas de las ventajas de impulsar a los niños.

Cocina: juego, conocimiento y socialización
Por: Redacción ABC del bebé
04 de Diciembre de 2015
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¿Qué es?

La cocina es un espacio creativo para interactuar y hacer actividades lúdicas sanas que generan desarrollo de todo tipo. A través de la preparación de alimentos, el niño desarrolla su motricidad, interés, atención, trabajo mental y coordinación. Además, es una actividad que promueve la disciplina. En las clases de cocina, en particular, los niños podrán desarrollar una actividad creativa, tomar contacto directo con la comida mientras aprenden y conocer el manejo de ingredientes para la elaboración de una receta. También fomenta el aspecto nutricional y atractivo de la cocina, para que los niños y jóvenes se incorporen a ella y la vivan como una experiencia cercana, de colores, sabores y formas entretenidas. El objetivo es que haya juego y alegría al mezclar los ingredientes, y creatividad al presentarlos.

Edades

Los niños pueden comenzar desde los 2 años; de ahí a los tres, aproximadamente, están reconociendo ingredientes; trabajando muchas masas y texturas, y probando nuevos sabores. De los 4 años en adelante empiezan a hacer preparaciones elaboradas (cortes de vegetales, carnes, fondos y mucho más).

Según el chef Mark Rausch, es importante que los niños, así no entren a la cocina a preparar desde pequeños, sí puedan observar lo que hacen sus familiares. Para él, la socialización es un aspecto imprescindible y observar a los demás en este tipo de actividad los involucra en el tema fácilmente. “Porque comer no es solo un tema de necesidad, sino de placer, también de unión. Si, desde chiquitos, uno los involucra en eso, se genera un ambiente familiar más unido y más sano”, señala.

Beneficios físicos

Además de aportarle conocimientos sobre la gastronomía, los niños desarrollan la parte de motricidad fina y gruesa, y el refinamiento de la coordinación manual. También permite la apreciación de la buena comida, de sabores, texturas, formas y presentaciones.

Beneficios cognitivos y emocionales

La cocina ayuda a que los niños tengan un buen manejo del tiempo libre y fortalezcan la unión familiar, porque los padres interactúan con sus hijos cuando cocinan.

No solo es entretenido, sino que les infunde seguridad y confianza, y los hace entender mejor la importancia que tiene una buena nutrición para su sano crecimiento.

Cocinar es un arte y, por lo mismo, la cocina es el espacio perfecto para desarrollar la imaginación: desarrolla la creatividad y el sentido de la estética, la autoestima y el sentido de logro, las secuencias y el desarrollo de pensamiento lógico. Mantiene la atención de los niños que suelen presentar atención dispersa.

Brinda conocimientos básicos de las ciencias (química, causa-efecto). La cocina puede convertirse en la mejor herramienta para enseñarles o reforzar sus estudios.

Por otro lado, genera una apertura cultural a comidas étnicas y alimentos nuevos. Con esta actividad, desde pequeño, el menor aprenderá a alimentarse saludablemente. Y esta se hará más divertida. Cuando el niño crezca, se sentirá hábil para preparar sus alimentos.

Lo importante es entender que sea una actividad que les llame la atención, pues no hay que obligarlos, y que durante ella se disfrute tiempo de calidad, ojalá con sus padres.

 

 

 

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