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Recomendaciones para las dietas de niños diabéticos, autistas y con alergia

Recomendaciones para las dietas de niños diabéticos, autistas y con alergia

Expertos dan algunas recomendaciones para las dietas de estos pequeños

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Por: Karen Johana Sánchez
26 de Diciembre de 2012
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PARA NIÑOS DIABÉTICOS

 

“La comida debe tener de todos los grupos de alimentos; es decir, lácteos y derivados, verduras, frutas, leguminosas, harinas, carnes en general, huevo, aceites. Sin embargo, se debe tener cuidado de limitar y no consumir azúcar o productos que la contengan. En algunas ocasiones, por autorización médica o nutricional, se pueden consumir alimentos que contengan azúcar; por ejemplo, los niños deportistas, a aquellos que tengan un buen control de la diabetes y a los que tienen el conocimiento y la capacidad de contar cuántos carbohidratos pueden consumir por comida y por día, y de acuerdo con la dosis de insulina”, explica la nutricionista Claudia Angarita.

 

Aparte, se le debe enseñar al niño que existen edulcorantes no calóricos, que no afectan los niveles de azúcar en sangre y que contribuyen al mantenimiento del peso. A propósito, se recomienda consumir dulces, postres, gelatinas, chocolates que tengan este tipo de productos, como por ejemplo la estevia.

 

Según Angarita, es aconsejable que en las comidas principales se ofrezca una porción (80 g) de proteínas (carne, pollo, pescado, huevo, etc.), una o dos porciones de cereales, tubérculos o plátano (esto dependerá del estado nutricional, del control que tenga de la glicemia, del uso o no de insulina, etc.), una porción generosa de verduras y frutas. Y se puede complementar con leche. A los jugos naturales no se les debe adicionar azúcar.

 

Mientras la alimentación sea variada y completa, no se necesita suplementar ninguna vitamina o mineral. En conclusión, dice la nutricionista, “la alimentación debe ser lo más natural, sencilla, placentera y adecuada posible. Debe enseñarle al niño a tomar decisiones inteligentes al momento de comer”.

 

Para ello, es aconsejable tener una asesoría con un educador en diabetes, quien le enseñará al niño y a sus padres a familiarizarse con los alimentos, el contenido de calorías y nutrientes. También debe enseñar a leer etiquetas, a preparar alimentos, a combinarlos, a conocer sobre porciones, etc.

 

Además de la alimentación saludable, debe hacer ejercicio de una forma regular y controlada, e hidratarse correctamente.

 

CUANDO PADECEN DE AUTISMO

 

En algunos niños que padecen de autismo “hay asociada una alteración a nivel digestivo. Se ha documentado que estos pequeños pueden tener variaciones en su barrera digestiva, su tracto intestinal, tener aumentada la permeabilidad intestinal, y eso conlleva a que se desarrollen unas alergias de tipo alimenticio y a que se dé un proceso de mal absorción de nutrientes, que son básicos en el desarrollo”, explica la pediatra Francis Liliana Tole Clavijo, especialista en protocolo DAN para el manejo biomédico del autismo.

 

Por otra parte, la integración sensorial de estos pacientes (es decir, la capacidad que tenemos de recibir los estímulos del medio ambiente a través de los órganos de los sentidos) se altera. 

 

Por eso, es aconsejable que cuando se diagnostique este problema, los niños sean valorados integralmente y, dentro de su plan terapéutico, se incluya un plan nutricional.

 

Cabe anotar que cada niño es diferente y, antes de crear un plan, se debe hacer un estudio de la historia clínica, evaluar si tienen síntomas digestivos o no, antecedentes de alergias, alteración en la flora intestinal, su permeabilidad, etc.

 

Dentro de los cambios globales se encuentra que algunos niños autistas tienen deficiencias de enzimas a nivel de la pared del tubo digestivo; una de ellas es la que fragmenta la proteína del gluten y de la caseína. Entonces, estos pequeños pueden generar fragmentos de proteínas anormales del trigo y la leche, y alterar su sistema sensorial.

 

“También se ha visto que aquellos que tienen estas alteraciones del tracto digestivo, requieren retirar por un tiempo los alimentos que les genera alergias, mientras estas desaparecen”, indica la pediatra.

 

Si se retira la leche de vaca, esta se puede reemplazar por leches de origen vegetal (arroz, almendras, papas) y, en algunos casos, se requiere suplemento de calcio.

 

En otros, también se retira el gluten, que es la proteína que está en el trigo, la cebada y el centeno, y se reemplaza por cereales como arroz, maíz, amaranto. Según la doctora Tole, “las intolerancias alimentarias en los niños generalmente son transitorias. Una vez se ha tratado la permeabilidad intestinal, se han dado prebióticos para recuperar la flora intestinal y se elimina el alimento según la alergia, muchas veces este se puede reintroducir lentamente. En otros casos, no”.

 

Además, es importante restringir los azúcares refinados o complejos, porque son difíciles de absorber y favorecen el crecimiento de bacterias y hongos. Lo aconsejable es consumir azúcares simples de origen natural, como la estevia o la miel de agave.

 

Finalmente, hay que evitar los alimentos con conservantes, colorantes y saborizantes, y la comida procesada, como enlatados, embutidos y paquetes. “Estos aditivos alteran las enzimas del metabolismo y el nivel y producen más alergias”, añade la pediatra.

 

SI HAY ALERGIAS…

 

Lo primero es confirmar el diagnóstico, pues el tratamiento es muy exigente y consiste en evitar completamente el alimento que genera el malestar, indica Francisco Leal, pediatra alergólogo.

 

Generalmente, cuando se elimina el alergeno de la dieta, se presenta una mejoría en tres semanas, pero esto depende de cada paciente.

 

Como lo indica el pediatra, en principio cualquier alimento puede producir alergias porque son sustancias extrañas que van a  entrar al cuerpo. Sin embargo, hay siete familias de alimentos más comunes que las causan: la leche de vaca es la principal, debido al gran consumo que la sociedad hace de ella.

 

Le sigue el huevo; en especial, la clara. Y los frutos secos (maní, nueces, avellanas) con el agravante de que estas suelen ser severas y, en ocasiones, pueden ser mortales. Finalmente están los pescados, los mariscos, los cítricos y las fresas.

 

De estos, el maní y el camarón son los alimentos que con más frecuencia pueden llevar a una anafilaxis; es decir, opresión en la garganta, dificultad respiratoria, brotes e hinchazón. Puede comprometer la vía respiratoria y producir un broncoespasmo.

 

Las otras alergias suelen pasar y, si se dejan de consumir en un tiempo determinado, pueden incluirse nuevamente en la dieta.

 

Si los niños tienen alergias o antecedentes, se debe introducir huevo, pescado y maní hasta después del año.

 

“El gran dilema para el médico es reemplazar la leche. Porque los niños son lactantes hasta los 2 años. Si necesita quitar la leche, se pueden dar las hidrolizadas”, señala el alergólogo.

 

Si los niños son más grandes, se les puede dar leche de arroz. La de soya no es recomendada, pues de cada cuatro alérgicos a la leche de vaca, uno es alérgico a la soya, indica el experto. A esto se le suma un suplemento de calcio. Los demás alimentos se pueden reemplazar por otros que tengan el mismo equivalente de proteínas.

 

Si el niño recibe leche materna, la madre también debe suspender el alimento que causa la alergia, pues “por el seno pasan moléculas de la alimentación de la madre”, explica Leal. Finalmente, es indispensable revisar las etiquetas de los productos, pues por lo general algunos no están compuestos exactamente por el alimento que causa la alergia, pero sí tienen alguna cantidad. Así sea mínima, puede ser desfavorable para el paciente.

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