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Vacunas: ¿por qué se deben poner refuerzos?

Vacunas: ¿por qué se deben poner refuerzos?

El esquema completo de vacunación puede prevenir graves enfermedades.

Vacunas: ¿por qué se deben poner refuerzos?
Por: Tatiana Quinchanegua
10 de Junio de 2015
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Las vacunas ofrecen protección contra muchas enfermedades graves. Sin embargo, para obtener este beneficio, es preciso completar el esquema con las dosis recomendadas, ya que en algunas ocasiones, los padres olvidan los refuerzos, herramientas eficaces a la hora de combatir brotes de enfermedades y epidemias. 

“Olvidar aplicar los refuerzos de las vacunas no solo implica un riesgo para sus hijos, sino para el resto de la comunidad que está en contacto con otros niños no vacunados”, afirma Diana Carolina Chacón, pediatra del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt. 

En el caso de los infantes, según María Luz Sáenz, médica pediatra de la Universidad Nacional, la vacunación es esencial porque “se provee inmunidad antes de su exposición a dichas enfermedades, que pueden amenazar la vida. Los niños son más vulnerables que los adultos a presentar ciertos males y complicaciones severas, pues su sistema inmune está en desarrollo”. 

“Cuando un niño se enfrenta por primera vez a un virus o bacteria, su organismo reacciona fabricando anticuerpos defensivos. 

A partir de entonces, el sistema inmunológico conservará la memoria del encuentro con el germen invasor, y los anticuerpos defensivos se pondrán en acción cuando el individuo vuelva a estar en contacto con el mismo virus o bacteria. Gracias a esa memoria defensiva, el organismo puede rechazar cada nuevo ataque de un germen sin volverse a enfermar, especialmente a los 5 años, cuando los niños ingresan al colegio, y están expuestos a más agentes infecciosos y a un mayor riesgo de enfermar”, reitera la doctora Chacón. 

¿Cuánto tiempo protegidos? 

Algunas vacunas, como la de la hepatitis A, generan una protección por más de 20 años con solo una dosis. Otras, como la antitetánica, requieren un refuerzo cada 10 años para que el organismo ‘recuerde’ defenderse del tétanos. 

Germán Camacho Moreno, médico pediatra infectólogo de la Fundación Homi- Hospital de la Misericordia y miembro de la Asociación Colombiana de Infectología, afirma que si los padres no vacunan a su hijo oportunamente, no es necesario reiniciar el esquema, sino volver a programar las fechas. “Es importante aclarar que cuando las dosis no se ponen en los tiempos indicados, se da un periodo de riesgo para los niños que no se han vacunado. Es decir, el menor se vacunó a los dos meses y a los 4 tenía refuerzo, pero se le hizo en el sexto mes. Estará expuesto dos meses, incrementando el riesgo de adquirir la infección, con respecto a los niños ya vacunados”, explica Camacho. 

Andrés Felipe Galindo, pediatra de la Universidad de la Sabana, dice que “el cumplimiento estricto en la colocación de las vacunas es un deber y una obligación de los padres y del sistema de salud. Pero, en muchas ocasiones, estas fechas se ven afectadas por alguna circunstancia ajena a ellos, como la falta de vacunas en la región; para esto se debe consultar al pediatra, quien le diseñará un nuevo calendario específico al paciente”. 

Obligación del Estado 

Se estima, según la Organización Mundial de la Salud, que anualmente se previenen entre 2 y 3 millones de muertes gracias a la vacunación. Hay que recordar que en el país, algunos de estos refuerzos se contemplan en el Programa Ampliado de Inmunización (PAI), establecido por el Ministerio de Salud y Protección Social, mientras que otros, como en el caso de la influenza, se deben aplicar independientemente. 

Diego García, director del Programa Ampliado de Inmunizaciones del Minsalud, afirma que “Colombia tiene uno de los esquemas de vacunación gratuitos más actualizados, completos y modernos de América Latina, e incluso del mundo. Con la reciente introducción de la vacuna contra la varicela, contamos con 21 vacunas que protegen contra 26 enfermedades. La única vacuna no incluida es la del meningococo, enfermedad poco frecuente en nuestro país”. 

Según Galindo, los programas de Estado han alcanzado una cobertura casi del 95 por ciento en algunas capitales y departamentos; pero sigue siendo baja en otras zonas. Así mismo, comentó que “la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, a través de Comité Internacional de Expertos, declararon a Colombia, en el 2014, país libre de sarampión, rubeola y síndrome de rubeola congénita, confirmando que el PAI ha sido muy efectivo”. 

El derecho de los niños a la salud plena 

Según Diego García, director del Programa Ampliado de Inmunizaciones del Minsalud, “el ministerio trabaja de manera coordinada con la Sociedad Colombiana de Pediatría, buscando que sea el pediatra quien hable a los padres sobre las ventajas de la vacunación, para que tomen una decisión sobre la base de una información fundamentada. En caso de rechazo por parte de los padres, se informa al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), ya que se estaría violando el derecho de los niños al disfrute pleno de su salud”, asegura.

Otras recomendaciones 

 - El ingreso de las vacunas al organismo es evidente. 

 - La mayoría de los infantes presentan fiebre baja, dolor, enrojecimiento o un pequeño brote en el área de la aplicación. Para sobrellevar los síntomas, se sugiere dar medicamentos prescritos por el pediatra, poner paños de agua tibia y fría, para hacer un choque térmico y minimizar el dolor. 

 - Si los síntomas persisten por más de dos días, hay que consultar al pediatra. 

 - No existe ninguna contraindicación médica para evitar vacunar a los niños, incluso cuando tienen gripa

 

 

 

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